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Accidentes Infantiles

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Definición

El término accidente se puede definir como “la consecuencia de una serie de eventos aleatorios, cada uno de ellos con sus propias causas, en los que el azar generalmente determina la gravedad del resultado final” (The Royal Society for the Prevention of Accidents). La palabra accidente tiene su origen en el término latino accidens. De acuerdo a la Real Academia Española (RAE), el concepto hace referencia a la cualidad o estado que aparece en algo, sin que sea parte de su esencia o naturaleza; al suceso eventual que altera el orden regular de las cosas; y al suceso eventual o acción de que, involuntariamente, resulta daño para las personas o las cosas.

Causas

Según la última encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad y Consumo de España y el Instituto Nacional de Estadística, un 9,63% de los niños de 0 a 4 años y un 11,01% de 5 a 15 años sufren anualmente algún accidente. Entre los niños de 0 a 4 años, el 58,60% de los lesionados sufrieron el accidente en su casa.

Los padres son los mediadores más importantes del ambiente de los pequeños. Por ello, debe intervenirse sobre los padres para garantizar la seguridad y la salud de los niños.

Las lesiones son frecuentemente producidas por la curiosidad de los niños y en general se pueden evitar. Suzanne Gallagher, directora de la campaña de prevención de accidentes domésticos en niños en Massachussets (USA), afirma: “la limitación más importante en el progreso del control de accidentes en niños es la creencia de que los accidentes ocurren y no pueden ser previstos. El empleo del término accidente implica impredecibilidad, cuando de hecho los accidentes no son menos predecibles que una enfermedad”.

Los accidentes son más frecuentes:

  • cuando un niño tiene hambre o está cansado
  • si es muy activo,
  • si está bajo el cuidado de otra persona
  • si vive en un nuevo entorno, como una casa nueva o una residencia de verano.

El exceso de confianza es un error que cometen todos los padres. Pero con un niño en pleno desarrollo no hay que dar nada por supuesto. Aunque hoy no haga ciertas cosas, se le pueden ocurrir mañana. La prevención es la mejor guía.

Accidentes más frecuentes

Quemaduras

Una quemadura es una lesión del tejido producida por efecto del calor, los productos químicos o la electricidad.

Se suele creer que el calor es la única causa de quemaduras, pero algunas sustancias químicas y la corriente eléctrica también pueden producirlas. A pesar de que la piel es generalmente la parte del cuerpo que se quema, los tejidos que se encuentran por debajo también pueden verse afectados e incluso, a veces, pueden quemarse los órganos internos pero no la piel.

Los tejidos quemados pueden morir. Cuando los vasos sanguíneos resultan dañados por una quemadura, se produce hinchazón. Una quemadura extensa puede llegar a producir un shock . En esta grave situación, la presión arterial puede disminuir tanto que afecte al cerebro y a los órganos vitales.

Síntomas

La gravedad de una quemadura depende de la cantidad de tejido afectado y de la profundidad de la lesión.

  • Las quemaduras de primer grado son las menos graves. La piel quemada se torna roja, dolorosa, muy sensible al tacto y húmeda o hinchada. El área quemada se vuelve blanca al tocarla ligeramente, pero no se forman ampollas.
  • Las quemaduras de segundo grado producen un daño más profundo. Se forman ampollas en la piel, cuya base puede ser de color rojo o blanco y que están llenas de un líquido claro y espeso. La lesión, dolorosa al tacto, puede volverse blanca al tocarla.
  • Las quemaduras de tercer grado producen un daño aún más profundo. La superficie cutánea puede ser blanca y blanduzca o negra, carbonizada y endurecida. Como la zona quemada puede tener una coloración pálida, se puede confundir con piel normal en las personas de cutis claro, si bien no se blanquea al tacto. Los glóbulos rojos dañados de la zona lesionada pueden hacer que la misma adquiera un color rojo intenso. En ciertos casos, en la piel quemada aparecen ampollas y los pelos de esta zona suelen arrancarse fácilmente de raíz. El área afectada pierde la sensibilidad al tacto. Generalmente, las quemaduras de tercer grado no duelen, porque las terminaciones nerviosas de la piel resultan destruidas.

Pronóstico

La curación depende de la profundidad y de la localización de la quemadura.

En las quemaduras superficiales (quemaduras de primer grado y segundo grado superficiales), las capas de la piel muerta se desprenden, y la más externa (epidermis) vuelve a crecer para cubrir las inferiores. Una nueva capa de epidermis puede crecer rápidamente desde la base de una quemadura superficial sin dejar ninguna cicatriz o, a lo sumo, una pequeña. Estas quemaduras no destruyen los estratos profundos de la piel (dermis).

Las quemaduras profundas producen daños permanentes en la dermis. Una nueva capa de epidermis crece lentamente desde los bordes de la zona quemada o desde cualquier remanente de epidermis. En consecuencia, la regeneración es muy lenta y se forman cicatrices considerables. El área quemada también tiende a retraerse, distorsionando la piel e interfiriendo su funcionamiento.

Tratamiento

Alrededor del 85% de las quemaduras son de poca importancia y pueden ser tratadas en el domicilio, en la consulta del médico, o en la sala de urgencias de un hospital.

Siempre que sea posible, las quemaduras leves deberían sumergirse de inmediato en agua fría. Las quemaduras con productos químicos, deberían ser lavadas con grandes cantidades de agua repetidas veces. En la consulta del médico o en la sala de urgencias, la quemadura se limpia cuidadosamente con agua y jabón para eliminar la suciedad. Si hay polvo adherido a la superficie de la piel, se puede anestesiar la zona y eliminarlo con un cepillo. Las ampollas que han reventado o que podrían hacerlo con facilidad suelen ser extirpadas. Una vez limpia la zona, se aplica una crema con un antibiótico.

A continuación, se coloca una venda, generalmente hecha de gasa, para proteger la zona quemada del polvo y de otras posibles lesiones. Mantener el área limpia es extremadamente importante, porque si la capa superior de la piel (epidermis) resulta dañada, puede sobreinfectarse. Los antibióticos pueden ayudar a evitar la infección, pero no siempre son necesarios. Si la inmunización de la persona no está actualizada, se aplica una dosis de refuerzo de vacuna antitetánica.

Un brazo o una pierna quemados suelen mantenerse a una altura más elevada que la del corazón para reducir la hinchazón. Mantener esta posición sólo es posible en el hospital. Muchos quemados necesitan analgésicos, por lo general derivados opiáceos, durante al menos unos días.

Prevención de quemaduras

La cocina es el escenario donde mayor número de accidentes se producen: el 29,55%, según un estudio de MAPFRE y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC). La prevención ideal sería que fuese territorio prohibido para los niños pero, como esto es casi imposible, es muy importante que, al menos, nunca estén solos en ella.

Consejos

  • Enseñarles que no deben acercarse a la placa o al horno mientras están encendidos
  • Nunca debe tener en brazos al niño mientras cocina.
  • Colocar un protector para la placa.
  • Orientar siempre los mangos de las sartenes hacia dentro.
  • Optar por un horno con puerta fría. Si el horno no tiene este dispositivo poner, mientras se esté utilizándolo, una silla o un taburete delante para que los niños no puedan acercarse.
  • Tener en cuenta que el mal estado de los utensilios empleados en la cocina, como ollas y cocinas de gas, es también un factor de riesgo de accidentes domésticos.
  • En el salón coloca una rejilla protectora ante chimeneas, estufas o radiadores que quemen al tacto.
  • Sellar los enchufes con un protector.

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Caidas y Traumatismos

En los niños, un alto porcentaje de muertes por accidentes se debe a lesiones en la cabeza y sus complicaciones. Las lesiones craneales graves pueden dañar también el cerebro inmaduro, interfiriendo el desarrollo físico, intelectual y emocional del niño y derivando en incapacidades a largo plazo.

El niño que ha sufrido, tras una caída, un traumatismo craneal debe ser examinado cuidadosamente en un hospital, puesto que cualquier lesión en la cabeza es potencialmente grave.

Síntomas

Una fuerte lesión en la cabeza puede causar :

  • pérdida de conocimiento, aunque sea momentánea
  • mareo
  • vómitos
  • palidez
  • irritabilidad
  • somnolencia

Si los síntomas continúan durante más de 6 horas o si se produce un empeoramiento, el niño debe ser examinado de nuevo por el médico para determinar el alcance de la lesión.

Una conmoción es una pérdida transitoria del conocimiento que se produce inmediatamente después de una lesión en la cabeza. Debe evaluarse rápidamente, incluso si la conmoción dura menos de un minuto. A menudo, el niño no puede recordar el accidente o lo que ocurrió justo antes del mismo, aunque no presenta otros síntomas de daño cerebral.

Son síntomas de una lesión grave de la cabeza:

  • Pérdida de conocimiento.
  • Incapacidad de mover o sentir una parte del cuerpo.
  • Incapacidad de reconocer personas o lugares.
  • Incapacidad para hablar o ver.
  • Incapacidad para mantener el equilibrio.
  • Líquido claro (líquido cefalorraquídeo) saliendo por la nariz o la boca.
  • Dolor de cabeza intenso.

Diagnóstico

Al examinar a un niño que ha sufrido una lesión en la cabeza, el médico tiene en cuenta cómo ha ocurrido la lesión y los síntomas resultantes, y realiza además un examen físico completo. Se presta especial atención al grado de consciencia, a la capacidad para sentir y moverse, a la presencia de cualquier movimiento anormal, los reflejos, ojos y oídos, así como el pulso, la presión arterial y el ritmo respiratorio. Es importante determinar el tamaño de las pupilas y su reacción a la luz. El interior de los ojos se examina con un oftalmoscopio para saber si la presión dentro del cerebro es elevada. Los niños que se han agitado (síndrome del bebé agitado, síndrome de agitación por impacto) a menudo presentan áreas de hemorragia en la parte posterior de los ojos (hemorragia retiniana). Si la lesión cerebral es significativa probablemente se indique una TAC (tomografía axial computarizada) de la cabeza. Si se sospecha una fractura craneal sin lesión cerebral, pueden realizarse radiografías del cráneo.

Tratamiento

Los niños con lesiones leves en la cabeza son, por lo general, enviados a casa, y se indica a los padres que controlen la aparición de vómitos, su persistencia o un incremento de la somnolencia. Si el niño vuelve a casa durante la noche, no es necesario mantenerlo constantemente despierto, los padres sólo necesitan despertarlo periódicamente (según las instrucciones del médico, por ejemplo cada 2 ó 4 horas) para asegurarse de que puede despertarse con facilidad. Si el niño está somnoliento, estuvo inconsciente incluso durante un breve periodo de tiempo, presenta cualquier anomalía de la sensibilidad (entumecimiento) o de la fuerza muscular, o si tiene alto riesgo de empeorar, debe ser controlado en el hospital. Los niños que sufren fractura de cráneo sin evidencia de lesión cerebral no requieren ser hospitalizados sistemáticamente. Por el contrario, los lactantes con una fractura de cráneo, sobre todo en caso de hundimiento, son casi siempre hospitalizados para un control; en ocasiones, puede requerirse cirugía para levantar los fragmentos de hueso y evitar una mayor lesión cerebral.

En el hospital, los niños son sometidos a controles estrictos en busca de cambios en el nivel de consciencia, en la respiración, en la frecuencia cardiaca y en la presión arterial. Los médicos también realizan pruebas para detectar algún incremento de presión intracraneal, frecuentemente mediante el control de las pupilas, la búsqueda de cambios en la sensibilidad o la fuerza y de ataques convulsivos. Puede realizarse o repetirse la TC de cráneo en caso de convulsiones, vómitos reiterados, incremento de la somnolencia, o cuando se presenta cualquier tipo de deterioro en el estado general.

Nada puede reparar un daño cerebral ocurrido. Sin embargo, se puede evitar que éste aumente, asegurándose de que una cantidad suficiente de sangre oxigenada llegue al cerebro. La presión dentro del mismo se mantiene normal, en la medida de lo posible, tratando de manera inmediata cualquier hinchazón del cerebro y reduciendo la presión intracraneal.

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Prevención de accidentes

En un estudio llevado a cabo en Suiza, las caídas son la principal causa de las consultas de urgencia (66%, de estas caídas casi un 13% se producen en las escaleras), seguidas por las quemaduras (8%).

  • No se debe dejar nunca a los niños solos en casa
  • No se debe dejar nunca que los niños se asomen a la ventana o al balcón
  • Las ventanas bajas deben tener protección
  • Subir y bajar escaleras es una actividad que los niños pequeños deben practicar sólo cuando haya adultos presentes
  • Es conveniente instalar una barrera de seguridad en la entrada de la escalera.
  • Es más seguro no encerar las escaleras
  • Es conveniente que los escalones no superen nunca los 15 centímetros de altura.
  • El suelo de las escaleras debe ser mullido y resistente. (Los laminados aguantan manchas y golpes, resultan fáciles de limpiar y hay modelos antialérgicos. Los vinílicos también son recomendables; se instalan en rollo y, como la base es de espuma, son blandos, reducen los golpes si se caen y atenúan el ruido. Además, repelen hongos y bacterias y se limpian fácilmente).
  • Hay que tener cuidado con las alfombras, son un obstáculo para los menores, que pueden tropezar o escurrirse en ellas.
  • Si se usan alfombras es conveniente pegarlas al suelo con cinta de doble cara o con una base antideslizante, para que no se levante ni se mueva.
    • Optar por mesas de centro que no sean de cristal y que tengan esquinas redondeadas o cubiertas con cantoneras.
    • Atornillar a la pared los muebles altos y asegurar los cajones con topes para que no puedan tirárselos encima si los abren.
    • Al adquirir los muebles de la casa, y especialmente los de la habitación infantil, elegir modelos homologados que no contengan productos tóxicos, sean ignífugos y tengan los cantos redondeados.
    • En caso de pintar el cuarto del niño o algún mueble de su habitación, es conveniente usar las pinturas ecológicas. Su composición vegetal o mineral las hace menos perjudiciales, son antialérgicas, resultan fáciles de limpiar y duran más.
    • Para vestir las ventanas de su cuarto, usar estores o cortinas cortas, para que no puedan colgarse o enredárselas en el cuello.
    • Su cuna o su cama nunca han de estar al lado de una ventana o debajo de estanterías o elementos colgantes.
    • Tampoco se deben dejar dentro de la cuna juguetes grandes, que puedan servirles de escalón.
    • Sus juguetes deben estar a mano, salvo los que puedan desmontarse o sean muy pequeños, ya que se los pueden meter en la boca, oídos o nariz. Asegurarse de que los juguetes cumplen las medidas de fabricación y seguridad y de que son adecuados a su edad.
    • Nunca te apartes de su lado cuando los estés cambiando, en el cambiador o encima de la cama. A partir de los seis meses se mueven mucho y es frecuente que se caigan.
  • Eliminar el cerrojo de la puerta del cuarto de baño que usen los niños. La puerta debe poder abrirse siempre desde fuera.
  • El suelo del baño ha de estar siempre seco y se han de colocar una o varias alfombrillas para evitar resbalones.
  • No llenar mucho la bañera y, para hacerlo, usar primero agua fría y luego caliente.
  • Apagar cualquier aparato eléctrico mientras los niños se bañan. Enchufar el secador cuando ya se haya secado al niño y vaciado la bañera.
  • Mantener lejos los productos de higiene.
  • Colocar un protector de cristales en la mampara del baño para que, en caso de rotura, los fragmentos se queden adheridos a él.

Consejo: Hasta que los niños cumplan tres años no se les debe dejar solos ni perderlos de vista mientras estén en el baño. Los niños pueden ahogarse en sólo 10 centímetros de agua. Prepare todo lo que vaya a necesitar con antelación y, durante el baño, olvídese de responder al teléfono o abrir la puerta.

Envenenamientos

Cuando un niño (o un adulto) ingiere un tóxico, lo primero que hay que hacer es llamar al centro de información de intoxicaciones para recibir asesoramiento.

  • En España: 91 5620420.
  • En los Estados Unidos 1-800-222-1222 .

En la mayoría de países existen PCC (Poison Control Centers) a los que se puede acceder sin gasto alguno, 24 horas al día, los 365 días del año.

La Organización Mundial de la Salud dispone de un directorio en el siguiente enlace: http://www.who.int/ipcs/poisons/centre/directory/en).

Intoxicación por ingesta de medicamentos

En los niños, la intoxicación grave más frecuente se debe a la ingestión de medicamentos como paracetamol, aspirina, sustancias cáusticas, hierro e hidrocarburos.

Paracetamol (acetaminofén)

Más de 100 productos que contienen paracetamol pueden adquirirse sin receta. Muchos preparados para niños se presentan en forma líquida, en comprimidos o en cápsulas.

El paracetamol es un medicamento muy eficaz, pero no es inofensivo. Ingerido en grandes cantidades, puede lesionar el hígado, de tal forma que éste pierde la capacidad de convertir los fármacos en derivados inocuos. En consecuencia, se pueden producir sustancias tóxicas que pueden dañar gravemente el hígado.

La intoxicación por paracetamol raramente es mortal en los niños que no han alcanzado la pubertad, por razones que no acaban de entenderse. Los niños mayores de 12 años, al igual que los adultos, corren el riesgo de padecer una lesión hepática por sobredosis.

Síntomas

Los síntomas de una sobredosis de paracetamol aparecen en cuatro estadios:

  • Estadio 1 (primeras horas): se presentan escasos síntomas, o casi ninguno, incluso en el caso de haber ingerido altas dosis. El intoxicado no parece estar enfermo.
  • Estadio 2 (después de las primeras 24 horas): las náuseas y los vómitos son frecuentes. Los análisis revelan un mal funcionamiento hepático.
  • Estadio 3 (de 3 a 5 días después): los vómitos continúan. Los análisis revelan que el hígado casi no funciona. Aparecen síntomas de insuficiencia hepática.
  • Estadio 4 (5 días después): el intoxicado se recupera o muere de insuficiencia hepática.

Tratamiento

Se debe llamar al centro de intoxicaciones para determinar si se requiere tratamiento. En caso necesario, el tratamiento de urgencia puede comenzar en casa. Al niño se le puede administrar inmediatamente jarabe de ipecacuana, que provoca vómitos y vacía el estómago. En el departamento de urgencias, se puede colocar una sonda en el estómago a través de la nariz (sonda nasogástrica) para lavarlo con agua. Se puede administrar carbón activado a través de esta sonda para absorber todo el paracetamol que quede, antes de que pueda pasar a la sangre. Los valores de paracetamol en sangre se miden entre las 4 y las 6 horas posteriores a la ingestión y puede que sea necesaria otra medición posterior.

Si el niño ha ingerido gran cantidad de paracetamol, particularmente si los valores en sangre son altos, generalmente se administra acetilcisteína para reducir la toxicidad del fármaco, habitualmente después de extraer el carbón.

La insuficiencia hepática puede interferir la capacidad de coagulación de la sangre, por lo que se puede inyectar vitamina K1 (fitonadiona) para contrarrestar este efecto. El niño puede necesitar transfusiones de plasma fresco o de factores de la coagulación.

En niños previamente sanos, en general el hígado no queda dañado tras la recuperación de una cantidad excesiva de paracetamol. Sin embargo, se desconocen los efectos crónicos de su uso excesivo o de sobredosis repetidas.

Intoxicación por aspirina

El consumo de aspirina o de medicamentos similares (salicilatos) por niños y adolescentes es generalmente considerado peligroso por el riesgo de desarrollar el síndrome de Reye. Sin embargo, el uso de tales medicamentos puede estar indicado en el tratamiento de algunas enfermedades específicas, como la artritis reumatoide juvenil.

La dosis excesiva de aspirina (salicilismo) es una causa frecuente de intoxicación accidental, a pesar de que las leyes en algunos países exigen cierres de seguridad en todos los envases que contienen aspirina y limitan el contenido de un frasco de aspirina infantil a unos pocos comprimidos. Los niños que han tenido fiebre o que ya estaban tomando aspirina presentan un riesgo mayor. La intoxicación es más grave en un niño que haya estado tomando grandes dosis de aspirina durante varios días.

La forma más tóxica de salicilato es el aceite de gaulteria (metilsalicilato). Cualquier exposición al metilsalicilato, un componente de productos como linimentos y soluciones usadas en vaporizadores, es potencialmente mortal en los niños pequeños.

Síntomas

Los primeros síntomas de una sobredosis de aspirina son náuseas y vómitos, seguidos de una respiración acelerada, hiperactividad, aumento de la temperatura y, a veces, convulsiones. El niño sufre rápidamente somnolencia, respira con dificultad y experimenta un colapso. Los valores altos de aspirina en sangre aumentan en gran medida la emisión de orina, lo cual puede causar deshidratación grave, sobre todo en los muy pequeños.

Diagnóstico y tratamiento

Si un niño es expuesto al metilsalicilato, debe telefonearse de inmediato a un centro de tratamiento de intoxicaciones para recibir instrucciones.

La aspirina puede ser detectada en la orina o en la sangre mediante unas tiras de papel tratadas químicamente. Se puede recurrir a una muestra de sangre para medir el valor preciso. Estos análisis se repiten para controlar el efecto del tratamiento.

El estómago debe ser vaciado lo antes posible, pero incluso hasta 6 u 8 horas después de que el niño haya ingerido aspirina, el lavado gástrico puede ser útil. A menos que el niño esté inconsciente, se le administra carbón activado por la boca o a través de una sonda que llega al estómago.

Para una leve deshidratación, se le administran líquidos en abundancia, como leche o zumos de fruta. En casos más graves, una cantidad adecuada de líquidos es fundamental, por lo que los tipos y cantidades precisos deben administrarse por vía intravenosa. La fiebre se controla lavando al niño con una esponja mojada en agua tibia. Se puede recetar vitamina K1 para tratar problemas hemorrágicos. La insuficiencia renal es poco frecuente; en caso de producirse, se puede requerir una hemodiálisis.

Intoxicación por sustancias cáusticas

Tragar sustancias cáusticas (ácidos y álcalis fuertes) produce quemaduras y daña directamente la boca, el esófago y el estómago. Algunos productos frecuentes en el hogar y que contienen sustancias cáusticas son los limpiadores de desagües y de inodoros y los detergentes para lavavajillas; algunos de ellos contienen sustancias cáusticas más perjudiciales, como el hidróxido de sodio y el ácido sulfúrico. Estos productos se pueden presentar tanto en forma sólida como líquida, siendo esta última la más peligrosa.

Con un producto sólido, la sensación de ardor que provoca una partícula que se adhiere a una superficie húmeda, evita que el niño ingiera una gran cantidad del mismo, pero como los productos líquidos no se adhieren, se consumen más fácilmente y puede verse dañado todo el esófago.

Síntomas

El dolor es inmediato y puede ser muy intenso. Las áreas quemadas se irritan y duelen al tragar. La respiración es superficial y el pulso, a menudo rápido y débil. A veces la inflamación obstruye el paso del aire. Es frecuente que haya una presión extremadamente baja (shock).

La sustancia cáustica puede corroer la pared del esófago o del estómago. Estas lesiones pueden perforarse una semana después de la intoxicación, o incluso más tarde, posiblemente como consecuencia de los vómitos o la tos graves.

Los niños que sobreviven al daño inicial pueden morir posteriormente por alguna infección, puesto que el material del esófago pasa al interior de la cavidad torácica. Aún cuando los efectos iniciales son leves, el esófago puede estrecharse semanas después, derivando en una estenosis.

En casos graves, causados por ingesta de sustancias fuertes, la muerte puede sobrevenir por presión extremadamente baja, obstrucción de las vías respiratorias, perforación del esófago, destrucción de tejidos o inflamación pulmonar.

Diagnóstico y tratamiento

Se debe llamar inmediatamente al centro de información de intoxicaciones. La mayoría de los niños necesita ingresar en urgencias.

Cuando el niño ha tragado una sustancia cáustica, la lesión es habitualmente evidente. Sin embargo, la presencia o ausencia de quemaduras en la boca no predice de manera fiable si el esófago se ha dañado o no. Probablemente existan quemaduras graves si el niño se niega a tragar y empieza a babear. El médico puede examinar el interior del esófago con un endoscopio de fibra óptica flexible para determinar su estado. Evaluando el daño a través del endoscopio, se puede determinar de inmediato el tratamiento, predecir el riesgo de estrechamiento posterior y la posible necesidad de reparación quirúrgica.

Cualquier niño que haya ingerido alguna sustancia cáustica debe ser visto por un médico inmediatamente.

El tratamiento debe iniciarse rápidamente, haciéndole tomar agua o leche para diluir el tóxico.

La leche es lo mejor para los niños. No sólo cubre y alivia las membranas mucosas, sino que también sustituye a las proteínas de los tejidos como blanco de la destrucción que provoca la sustancia cáustica.

No se debe provocar el vómito ni realizar lavados de estómago porque hacerlo puede aumentar el daño.

Se suministran antibióticos si el niño tiene fiebre o presenta evidencias de perforación esofágica.

En casos leves, la ingestión de líquidos debe iniciarse lo antes posible una vez producida la intoxicación.

Por otra parte, se suministran líquidos intravenosos hasta que éstos puedan ser suministrados por vía oral.

Puede realizarse un procedimiento quirúrgico (traqueostomía) en caso de obstrucción de las vías aéreas altas.

Si se produjeran estrechamientos, puede colocarse quirúrgicamente una sonda en el esófago para prevenir el cierre completo, con el fin de poder realizar dilataciones del mismo posteriormente.

Se pueden recetar corticosteroides para reducir la inflamación.

La terapia de dilatación puede requerir meses o años, pero a veces también puede ser necesaria una reconstrucción quirúrgica.

Intoxicación por hierro

Los casos leves de sobredosis de hierro son frecuentes, ya que los suplementos vitamínicos que contienen este metal se utilizan ampliamente y se encuentran presentes en muchos hogares. Sin embargo, una dosis excesiva de hierro puede ser grave o incluso mortal. El hierro aparece en muchos preparados vitamínicos para adultos y niños. Las vitaminas masticables para niños que contienen hierro ofrecen una gran seguridad por el número limitado de unidades que contiene el envase. Sin embargo, no todos los suplementos de hierro son iguales. Los de adultos pueden dañar a los niños. Se debe llamar inmediatamente al centro de información de intoxicaciones para determinar si la cantidad que se ha ingerido es peligrosa.

Síntomas

Una dosis excesiva de hierro puede causar diarrea, vómitos, aumento del número de glóbulos blancos y un alto valor de glucosa en sangre (hiperglucemia). Si no aparece ningún síntoma en las primeras seis horas y el valor del hierro es bajo, el riesgo de intoxicación es bajo.

Los síntomas de las dosis excesivas de hierro se manifiestan típicamente en las fases siguientes:

  • Estadio 1 (dentro de las 6 horas): los síntomas pueden incluir vómitos, irritabilidad, diarrea explosiva, dolor abdominal, adormecimiento y pérdida del conocimiento. La irritación de la capa mucosa del aparato digestivo puede causar hemorragia estomacal (gastritis hemorrágica). Una frecuencia respiratoria y cardiaca aceleradas, la presión arterial baja y la elevada acidez sanguínea también pueden ser consecuencia de altos valores de hierro en la sangre. La presión arterial muy baja o la pérdida de consciencia durante las primeras 6 horas indican que el proceso es muy grave.
  • Estadio 2 (dentro de las 10 a las 14 horas): puede producirse una mejoría aparente pero falsa, que acaba en 24 horas.
  • Estadio 3 (entre las 12 y las 48 horas): puede aparecer una gran disminución de la presión arterial (shock), el flujo de sangre a los tejidos puede ser escaso y la concentración de glucosa en sangre baja. Los valores de hierro en la sangre pueden ser normales, pero los análisis pueden indicar que el hígado ha sido dañado. Otros síntomas pueden incluir fiebre, incremento de glóbulos blancos, trastornos hemorrágicos, anormalidades de la conducción eléctrica del corazón, así como desorientación, inquietud, adormecimiento, convulsiones e inconsciencia. En este estadio, el niño corre riesgo de muerte.
  • Estadio 4 (2 ó 5 semanas después): pueden aparecer complicaciones de la intoxicación por hierro, como una obstrucción intestinal, una cirrosis o un daño cerebral.
Diagnóstico y tratamiento

Debe llamarse al centro de información de intoxicaciones. Todavía en casa, se recomienda administrar al niño jarabe de ipecacuana inmediatamente.

En el hospital, se determinan los valores de hierro en sangre entre las 2 y 4 horas que siguen a la sobredosis. Si son bajos, el niño debe mantenerse en observación durante 6 horas, pero no necesita ser hospitalizado, a menos que aparezcan síntomas. Si los valores son altos o si se manifiestan síntomas, es necesaria la hospitalización.

Se hace todo lo necesario para eliminar cualquier cantidad de hierro que quede en el estómago. En el servicio de urgencias del hospital se puede lavar el estómago con una sonda. Se puede utilizar carbón activado, aunque éste no absorba mucho hierro. El intestino puede lavarse (irrigarse) para eliminar el hierro del cuerpo. Si los valores de hierro en la sangre son muy elevados o bien si el niño tiene síntomas, se le administran varias inyecciones de desferoxamina, que se une al hierro de la sangre.

Más adelante puede aparecer anemia debido a una carencia de hierro, como resultado del tratamiento y de las hemorragias. Seis semanas o más después de la sobredosis pueden realizarse radiografías del estómago o del intestino superior para detectar si estos órganos se han estrechado debido a la irritación de la capa mucosa.

El pronóstico generalmente es bueno. Aproximadamente el 99% sobreviven (un 1% de los niños hospitalizados por intoxicación por hierro fallece).

Intoxicación por hidrocarburos

Los hidrocarburos (compuestos orgánicos formados sólo de hidrógeno y carbono) se encuentran a menudo en los hogares en forma de petróleo, gas natural y en el carbón. Cada año, más de 25000 niños menores de 5 años se intoxican al ingerir destilados de petróleo (como la gasolina, el queroseno y el aguarrás), hidrocarburos halogenados (como tetracloruro de carbono, presente en líquidos para el lavado en seco, líquidos y disolventes) y el dicloruro de etileno (presente en limpiadores de pintura).

Pequeñas cantidades de estas sustancias, sobre todo en el caso de los líquidos que fluyen a chorro fácilmente, pueden entrar en los pulmones y dañarlos directamente.

Entre los líquidos más espesos, los aceites que se usan en productos como abrillantadores de muebles, son muy peligrosos porque son sumamente irritantes y pueden causar una neumonía grave por aspiración.

Síntomas

Los síntomas afectan fundamentalmente a los pulmones y al intestino; en casos extremos, el cerebro también se ve afectado. Al principio, el niño tose y se ahoga, incluso después de haberlo sólo probado. La respiración se acelera, la piel puede volverse azulada por la disminución de oxígeno, y pueden aparecer vómitos y tos persistente. Los niños mayores pueden quejarse de ardor de estómago antes de vomitar. Los síntomas neurológicos incluyen somnolencia, estupor, coma y convulsiones.

Estos efectos son más graves cuanto mayor es la cantidad ingerida, y en los casos de niños que hayan tragado líquidos para encendedores, abrillantadores de muebles o hidrocarburos halogenados como el tetracloruro de carbono.

Los riñones y la médula ósea pueden verse afectados. En casos graves, el corazón puede agrandarse, el ritmo puede volverse irregular (como en la fibrilación auricular) e incluso puede producirse un paro cardiaco.

La inflamación pulmonar es lo suficientemente grave como para causar la muerte y, a menudo, lo hace antes de las 24 horas.

La curación de la neumonía habitualmente requiere una semana.

Una excepción es la neumonía causada por la ingestión de aceites abrillantadores, que habitualmente requiere entre 5 y 6 semanas.

Diagnóstico y tratamiento

Las radiografías de tórax constituyen la prueba más importante para el diagnóstico. Pueden observarse evidencias de neumonía en las radiografías en las primeras dos horas en los casos graves, y en el espacio de 6 a 8 horas en el 90% de los casos.

Si los signos de neumonía no se manifiestan dentro de las 24 horas, tampoco lo harán más tarde.

El recuento de glóbulos blancos y un análisis de orina pueden poner de manifiesto una lesión del niño o infección.

La medición de los valores de oxígeno y de anhídrido carbónico en sangre arterial contribuye al diagnóstico y al tratamiento de la neumonía.

Cuando se descubre una intoxicación se debe llamar al centro de información de intoxicaciones.

Si el niño está despierto y alerta puede beber un vaso pequeño de leche para diluir la sustancia tragada y reducir la irritación del estómago.

Un niño con cualquier síntoma de afección pulmonar, como respiración rápida, frecuencia cardiaca acelerada o tos, debe ser llevado urgentemente a un hospital. Si no presenta ninguno de estos síntomas, normalmente puede tratarse en casa después de consultar al centro médico de intoxicaciones.

Los antibióticos no son útiles para la prevención, puesto que la neumonía que se desarrolla es causada por irritación química y no bacteriana. Si la neumonía se manifiesta, los tratamientos pueden incluir una terapia de oxígeno, asistencia ventilatoria, líquidos intravenosos y control continuo.

Para prevenir intoxicaciones

  • El armario donde se guardan los productos de limpieza y el armario de las medicinas han de tener instalado siempre un cierre de seguridad.

Consejo: Si el niño tiene que tomar medicinas, no le diga nunca que son golosinas. Puede ser útil en el momento, pero puede resultar contraproducente a la larga. Los niños no son conscientes del peligro y pueden pensar que todos los medicamentos son caramelos.

Bibliografía

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