Menú Desde 1996 información y formación gratuitas para familias con hijos con problemas

Bipolar en niños

Para saber más

timthumb17th Annual Conference of the International Society for Bipolar Disorders
Fecha 03/06/2015 – 06/06/2015
The Westin Harbour Castle Toronto Hotel
1 Harbour Square Toronto, Canada
Toronto
more

Definición

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que causa cambios de humor extremos. Esta afección también se conoce con el nombre de enfermedad maniaco depresiva o depresión maníaca. La causa de este trastorno puede ser un desequilibrio químico en el cerebro.

¿Cuáles son algunas de las características del trastorno bipolar?

A veces, una persona que tiene trastorno bipolar puede sentirse muy contenta, llena de energía y con capacidad para hacer cualquier cosa. Es posible que la persona no desee descansar cuando se siente así. Esta sensación se llama manía. En otras ocasiones, la persona con trastorno bipolar puede sentirse muy triste y deprimida. La persona puede no querer hacer nada cuando se siente de esta manera. Esto se llama depresión. Las personas con trastorno bipolar pueden pasar rápidamente de manía a depresión, y de depresión a manía nuevamente.

Otros signos de manía pueden ser los siguientes

  • Sentirse muy irritable o enojado
  • Pensar y hablar tan rápido que las demás personas no alcanzan a comprender lo que usted piensa
  • No dormir nada
  • Sentirse muy poderoso e importante
  • Tener dificultad para concentrarse
  • Gastar demasiado dinero
  • Consumir mucho alcohol y drogas
  • Tener sexo sin tomar precauciones para prevenir el embarazo o una enfermedad

Otros signos de depresión son los siguientes

  • No tener interés ni sentir placer al hacer las cosas que usted solía disfrutar, incluso el sexo
  • Sentirse triste o indiferente
  • Llorar fácilmente o sin razón
  • Sentirse decaído o sentirse inquieto e irritable
  • Sentir que usted no vale nada, o sentirse culpable
  • Cambios en el apetito; cambio en su peso sin estar tratando de cambiarlo
  • Dificultad para recordar cosas, concentrarse o para tomar decisiones
  • Dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos
  • Problemas con el sueño o querer dormir todo el tiempo
  • Sentirse cansado todo el tiempo
  • Pensar en la muerte y en el suicidio

¿Existen distintos tipos de trastornos bipolares?

Sí. Existen varios tipos distintos de trastornos bipolares. El tipo de trastorno que usted tiene depende de cuán rápido usted pasa de los episodios de manía a los de depresión y viceversa, y de cuán intensos son sus síntomas.

¿Cuál es el tratamiento para el trastorno bipolar?

Su médico de familia puede tratar el trastorno bipolar. Quizás él desee que usted también vaya a ver a un psiquiatra. Usted y sus médicos van a tener que trabajar conjuntamente para controlar sus cambios de humor y asegurarse de que usted se sienta bien.

El trastorno bipolar se trata con medicamentos que frenan los cambios de humor. Los estabilizadores del humor se usan para equilibrar los puntos extremos de su humor. Los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a disminuir los síntomas de la depresión. Su médico le puede agregar otros medicamentos a medida que usted los necesite. Estos medicamentos no comienzan a funcionar de inmediato, pero usted comenzará a notar la diferencia en su humor después de unas pocas semanas. Asegúrese de tomar sus medicamentos justo como el médico le dice que lo haga.

El asesoramiento psicológico puede ayudarle con el estrés, con las preocupaciones familiares y con los problemas en sus relaciones. Es importante obtener asesoramiento psicológico si usted tiene trastorno bipolar.

Algunas personas con trastorno bipolar no quieren recibir tratamiento. A menudo, no se dan cuenta de lo mucho que afecta su vida y la vida de las personas que los rodean. Además, se sienten muy productivos y poderosos durante la fase maníaca y son reacios a renunciar a esto.

¿Qué puedo hacer para ayudar a sentir a mi hijo mejor?

Comparta todos sus síntomas, antecedentes médicos personales y familiares con su médico. Muchas personas con trastorno bipolar no son diagnosticadas correctamente. Un diagnóstico correcto le brinda la mejor oportunidad de obtener un tratamiento útil.

Lea acerca del trastorno bipolar y compartir con su familia lo que aprende. Su médico le puede aconsejar fuentes de información para ayudarlo a aprender más.

Mantenga la misma rutina. Acuéstele y levántele más o menos a la misma hora todos los días. Procure que coma comidas que sean buenas y haga ejercicio físico siempre en los mismos horarios.

Procure que tome su medicamento cada día y que no deje de tomarlo incluso si comienza a sentirse mejor. Es posible que el medicamento y la terapia demoren un tiempo en producir un efecto en su vida. Trate de ser paciente y de mantenerle enfocado en sus metas.

Trate de evitarle el estrés.

Aprenda a distinguir los signos de alarma que se manifiestan al comienzo de su enfermedad. Dígale a su médico cuando note cambios en su humor o su comportamiento.

Inscríbase en un grupo de apoyo. Usted y su familia pueden compartir información y experiencias con el grupo de apoyo.

Hace más de un siglo se ha reconocido la existencia de un trastorno del ánimo en adultos que implica cambios graves en el ánimo que van desde estados de depresión profunda a la euforia. Este trastorno es conocido comúnmente como depresión maníaca, aunque en la actualidad se le llama formalmente trastorno bipolar, en alusión a los dos “polos” de depresión y manía. Sin embargo, hasta hace poco este trastorno rara vez se diagnosticaba en adolescentes. El trastorno bipolar también se ha convertido en un área polémica dentro del campo de la salud mental infantil. Existe poco desacuerdo en cuanto a su existencia. La discrepancia radica en los síntomas del trastorno bipolar en los jóvenes y cómo se diferencian de los que presentan los adultos.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa. Las personas que la sufren experimentan cambios drásticos en su estado de ánimo. Pueden pasar de estar muy enérgicos, “eufóricos” y/o irritables, a sentirse tristes, desesperanzados y luego comenzar el ciclo nuevamente. Frecuentemente tienen estados de ánimo normales entre uno y otro ciclo. A las sensaciones de euforia se les llama manías. A las de tristeza y desesperanza se les llama depresión.

Suele empezar al final de la adolescencia o al inicio de la edad adulta. Si cree que su hijo puede tener este problema, hable con un profesional de la salud. Un chequeo médico puede descartar otras enfermedades que podrían causarle cambios en su estado de ánimo.

Si no se trata, el trastorno bipolar puede dar como resultado el deterioro de las relaciones interpersonales, bajo desempeño escolar o laboral e incluso el suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces: medicinas y “terapia de conversación”. La combinación de ambas suele ser lo que mejor surte efecto.

El manual de diagnóstico usado por los profesionales de la salud mental está basado en el diagnóstico del trastorno bipolar en adultos. La siguiente lista incluye los comportamientos observados por los padres de niños a los que se les ha diagnosticado trastorno bipolar.

Conductas relacionadas con episodios de depresión grave

  • Una pérdida marcada del interés o en disfrutar de la vida, que se manifiesta algunas veces con aburrimiento
  • Agitación e irritabilidad
  • Hipersomnia (dormir en exceso) o insomnio (incapacidad para conciliar el sueño)
  • Cambios significativos en el apetito
  • Cambios en el nivel de actividad observado (por lo general lentitud o desgano)
  • Pérdida de energía
  • Incapacidad para concentrarse
  • Tristeza o llanto frecuente
  • Sensación de culpa o de carencia de valor
  • Deseos de morir, pensamientos suicidas o conductas autodestructivas

Conductas relacionadas con la manía

  • Estado de ánimo exaltado, agitado o irritable
  • Autoestima exagerada o magnificada (un sentido poco realista de las propias capacidades)
  • Una disminución significativa de la necesidad de sueño
  • Mayor locuacidad verbal o hablar de manera apresurada (hablar tan de prisa que las palabras se agolpan y superponen unas a otras)
  • Pensamiento apresurado o fuga de ideas (pensamientos completamente incoherentes)
  • Mayor distracción
  • Participación excesiva en múltiples proyectos y actividades
  • Participación en actividades placenteras de alto riesgo (por ejemplo, actividades que tengan que ver con drogas, alcohol o sexo)

La combinación de episodios de manía y de depresión grave es lo que constituye el trastorno bipolar clásico. Sin embargo, existe más de un tipo de trastorno bipolar. Para obtener más información acerca de los diferentes tipos de trastorno bipolar, vea al apéndice.

La controversia

Tal como habíamos citado anteriormente, los profesionales de la salud mental no se han puesto de acuerdo con respecto a la diferencia que existe entre los síntomas del trastorno bipolar en los jóvenes y en los adultos. En los adolescentes, en los que la forma de presentación del trastorno se asemeja bastante a la observada en adultos, hay mucho menos controversia.

Pero ésta se aviva en el caso de los niños en los que el curso de la afección parece ser más crónico, al incluir más irritabilidad, inestabilidad en el estado de ánimo y estallidos de mal humor extremos. En resumen, ¿dónde está el límite entre un niño que tiene TDAH, conductas de oposición, un grado considerable de irritabilidad y mal humor y uno con trastorno bipolar?

Aunque nadie tiene todavía respuestas definitivas a estas preguntas, las escuelas de pensamiento discrepan al respecto. Algunos expertos creen que los niños que presentan irritabilidad grave, inestabilidad emocional y estallidos de mal humor extremos sufren, de hecho, de trastorno bipolar tal y como aparece en la infancia y deberían ser tratados de manera acorde. Otros consideran que esta forma de abordar la afección conducirá al sobrediagnóstico de niños que sufren de por sí otros trastornos distintos al trastorno bipolar. Estos expertos proponen una definición más específica del trastorno bipolar que comprenda los cambios irregulares del estado de ánimo, el estado de ánimo exaltado o agitado — y no sólo el irritable — y la grandiosidad o euforia inapropiada (júbilo extremo).

Estos expertos reconocen claramente que esta definición excluye a una cantidad de niños que presentan episodios de estado de ánimo inestable, arrebatos explosivos, irritabilidad extrema y agitación. No existe desacuerdo en cuanto a si los niños que tienen estos síntomas presentan una afectación. Sin embargo, los expertos difieren en lo que respecta a si ese niño debería ser diagnosticado con trastorno bipolar o no. Los expertos también difieren sobre cuál sería el tratamiento más apropiado y efectivo.

También existen otros factores que pueden complicar seriamente el diagnóstico del trastorno bipolar en los niños. Los antecedentes de trauma emocional grave como abuso físico o sexual pueden provocar cambios en el estado de ánimo, arrebatos emocionales, alucinaciones y problemas de conducta extremadamente graves, tales como conductas con evidente connotación sexual que pueden parecerse al trastorno bipolar. Mejorar nuestra comprensión con respecto a todos estos problemas depende de las investigaciones futuras sobre estos trastornos a medida que se manifiesten en niños y adolescentes. Afortunadamente, algunas de estas investigaciones ya están en marcha y prometen encontrar mejores respuestas a estas importantes preguntas en el futuro.

El trastorno bipolar en niños y adolescentes

En adultos, el trastorno bipolar generalmente implica episodios autónomos de depresión grave, alternados con episodios de manía independientes. En los niños, una combinación de estados mixtos (mezcla de manía y depresión) y ciclos rápidos (cambios de ánimo) podría ser mucho más común. (3) Esto puede hacer que el diagnóstico del trastorno bipolar sea mucho más difícil en estos grupos de edad.

Muchos profesionales clínicos han observado que los síntomas del trastorno bipolar parecen cambiar a medida que el niño se desarrolla, aunque estas observaciones no han sido confirmadas en estudios a largo plazo. En los niños más pequeños, es probable que predomine la irritabilidad crónica y la inestabilidad del ánimo. Estos síntomas se asemejan más a un estado mixto del trastorno. En los niños mayores y en los adolescentes, los episodios que incluyen euforia, grandiosidad y paranoia podrían preponderar. En todos los grupos de edad se observa la hiperactividad, la distracción y el habla apresurada. En general, cuanto mayor sea el individuo, más similares serán los síntomas a los observados en adultos.

Los episodios anímicos son intensos. Las emociones son fuertes y ocurren junto con cambios extremos en los niveles de comportamiento y energía.

Los que sufren un episodio maníaco pueden

  • Sentirse muy “alegres” o “animados”
  • Sentirse muy “nerviosos” o “alterados/ansiosos”
  • Hablar muy rápido de muchas cosas distintas
  • Estar inquietos, irritados, o “sensibles”
  • Tener problemas para relajarse o dormir
  • Creerse capaz de hacer muchas cosas a la vez y estar más activos de lo común
  • Hacer cosas arriesgadas, como gastar mucho dinero o tener sexo sin cuidado alguno

Los que sufren un episodio depresivo pueden

  • Sentirse muy “deprimidos” o tristes
  • Sentirse preocupados y vacíos
  • Tener problemas para concentrarse
  • Olvidarse mucho las cosas
  • Perder el interés en actividades divertidas y volverse menos activos
  • Sentirse cansados o sin energía
  • Tener dificultad para dormir
  • Pensar en la muerte o el suicidio

¿Puede el trastorno bipolar coexistir con otros problemas?

Sí. A veces los que sufren episodios anímicos muy intensos pueden tener síntomas psicóticos. Estos intensos síntomas pueden provocar alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales). Los que sufren manía y síntomas psicóticos pueden creer que son ricos y famosos o que tienen poderes especiales. Las personas con depresión y síntomas psicóticos pueden creer que han cometido un crimen o que sus vidas están destruidas.

A veces los episodios anímicos vienen acompañados de problemas de comportamiento. Una persona puede beber demasiado o consumir drogas. Algunos corren muchos riesgos como, por ejemplo, gastan demasiado dinero o tienen sexo sin cuidado alguno. Estos problemas pueden dañar vidas y perjudicar relaciones. Algunas personas que sufren del trastorno bipolar tienen problemas para conservar su empleo o desempeñarse bien en la escuela.

¿Cómo se trata el trastorno bipolar?

Por ahora, el trastorno bipolar no tiene cura. Pero un tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas. La mayoría de las personas pueden obtener ayuda para controlar los cambios de estado de ánimo y problemas de comportamiento. Un tratamiento funciona mejor cuando es continuo y no es interrumpido de vez en cuando.

Medicamentos

Distintos tipos de medicamentos pueden dar buen resultado. Las personas responden a los medicamentos de distintas maneras, así que el tipo de medicamento seleccionado depende del paciente. A veces una persona debe probar distintos medicamentos para descubrir cuáles dan mejor resultado.

Los medicamentos pueden provocar efectos secundarios. Los pacientes siempre deben comunicarle al médico estos problemas. Además, los pacientes no deben dejar de tomar un medicamento sin consultar al médico. Suspender los medicamentos de repente puede ser peligroso y puede empeorar los síntomas bipolares.

Terapia

Distintas clases de psicoterapia o terapia “de diálogo” pueden ayudar a las personas que sufren del trastorno bipolar. La terapia las puede ayudar a cambiar su conducta y manejar sus vidas. También puede ayudar a los pacientes a llevarse mejor con familiares y amigos. A veces la terapia incluye a los familiares y amigos.

Otros tratamientos

Algunas personas no mejoran con medicamentos y terapia. Estas personas pueden tratar la “terapia electroconvulsiva” o TEC. A veces se la llama terapia de “choque”. La TEC da un “choque” rápido que a veces puede corregir problemas en el cerebro.

A veces las personas toman suplementos naturales y a base de hierbas como, por ejemplo, Hierba de San Juan o ácidos grasosos con omega-3. Consulte a su médico antes de tomar cualquier suplemento. Los científicos no están seguros sobre cómo estos productos afectan a los que sufren del trastorno bipolar.

Puede que algunas personas también necesiten medicamentos para dormir durante el tratamiento.

El trastorno bipolar y el TDA/H

Como probablemente han podido notar muchos padres de niños con TDA/H, existe una superposición significativa de los síntomas de manía, y en menor grado de la depresión, y de los síntomas del TDA/H. El TDA/H, la manía y la depresión podrían conducir a la incapacidad para concentrarse y a problemas de distracción. La manía y el TDA/H podrían implicar hiperactividad e impulsividad. Aunque la superposición de síntomas es significativa, hay varios factores que pueden ayudar a diferenciar estos trastornos.

El TDA/H en los niños por lo general no involucra síntomas del estado de ánimo como la depresión y la euforia en el grado observado en el trastorno bipolar. Los síntomas del TDA/H generalmente aparecen en la primera infancia, mientras que el trastorno bipolar se manifiesta al final de la infancia o en la adolescencia (4). El TDA/H también implica en general un sueño normal, al menos una vez que un niño se acuesta y se predispone a dormir. La manía, por el contrario, está relacionada con una menor necesidad de sueño pero el individuo se muestra “animado” al día siguiente a pesar de haber dormido poco. Los antecedentes familiares pueden resultar de utilidad, ya que ambos trastornos parecen ser hereditarios.

Depresión y trastorno bipolar

Las personas que padecen depresión, incluso aquellos que padecen un trastorno de depresión grave, podrían presentar eventualmente síntomas de trastorno bipolar. Resulta más difícil diferenciar la depresión del trastorno bipolar en los niños que en los adultos. Los niños que padecen depresión suelen parecer más irritables que tristes. Esto representa otra superposición con la irritabilidad observada en el trastorno bipolar. Los niños y adolescentes son por naturaleza más propensos a tener en cierto grado un estado de ánimo inestable. Determinar dónde termina este tipo de irritabilidad y dónde empieza el trastorno bipolar en un joven deprimido puede ser un gran desafío. Buscar la presencia de otros síntomas de manía o ánimo exaltado, como la presencia de euforia o grandiosidad en cierto grado, es importante para diferenciar el diagnóstico.

Para complicar aún más el cuadro, está el hecho de que tanto los adultos como las personas jóvenes que presentan en un principio únicamente síntomas de depresión podrían desarrollar más tarde el trastorno bipolar. El riesgo de que la depresión se convierta en trastorno bipolar se calcula en un 10 por ciento o menos para los adultos, pero los niños y adolescentes es de un 20 a un 40 por ciento. (3) Se han individualizado varios factores de riesgo para el desarrollo futuro del trastorno bipolar además de la aparición temprana de la depresión, como psicosis, inicio súbito, movimientos lentos o demasiado sosegados, manía inducida por antidepresivos o exaltación y los antecedentes familiares de trastorno bipolar (4).

Tratamiento

El trastorno bipolar es un trastorno grave que puede causar problemas significativos en la escuela, la familia y la comunidad. Si el trastorno bipolar no se trata puede conducir a la hospitalización, abuso de drogas, accidentes o al suicidio. Si los padres sospechan que su hijo padece trastorno bipolar deben consultar a un psiquiatra o psicólogo que pueda evaluar al niño.

El tratamiento integral del trastorno bipolar, al igual que otras enfermedades mentales en niños y adolescentes, involucra un método multimodal. Claro está que el primer paso en el tratamiento es una evaluación de diagnóstico completo realizado por un psiquiatra o psicólogo con experiencia en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños y adolescentes. Una vez realizado el diagnóstico, puede iniciarse un tratamiento continuo. Los medicamentos constituyen la base de este tratamiento. Se ha demostrado que estos medicamentos son efectivos en adultos y actualmente se están evaluando en niños. Por ahora, el tratamiento con medicamentos del trastorno bipolar comprende el uso de un estabilizador del ánimo, que ayuda a prevenir los síntomas de la manía y también se espera que mejore los síntomas de depresión. En los casos en que la depresión sigue siendo un problema, el médico puede considerar recetar un antidepresivo así como también un estabilizador del ánimo. Sin embargo, los antidepresivos deben utilizrse con precaución en pacientes bipolares, ya que pueden provocar un estado de manía.

Algunos profesionales clínicos se muestran renuentes a recetar medicamentos estimulantes a los niños que reúnen los criterios del TDA/H pero que también padecen, o podrían padecer, trastorno bipolar, por temor a que empeoren los síntomas del trastorno bipolar. Actualmente, no existen pruebas de que sea así y las investigaciones sugieren que, en general, los niños que padecen tanto TDA/H como trastorno bipolar pueden verse beneficiados por el uso de medicamentos estimulantes (5). No obstante, es importante que se tenga un cuidado extremo al supervisar la respuesta de estos niños a los medicamentos.

Otros tratamientos también son muy importantes en el manejo de esta enfermedad. Comprenden medidas para tratar de asegurar el sueño regular, que ayuda a mantener el ánimo estable. La terapia que informa al niño acerca de la importancia de tomar medicamentos también es vital. Especialmente en los adolescentes, para los que cualquier enfermedad crónica puede dificultar aún más el logro de su independencia. Además, la familia se beneficiará de la educación integral y del apoyo a medida en que ayude a su hijo a sobrellevar esta enfermedad tan desafiante. Las intervenciones académicas podrían ser necesarias (consulte la página Lo que sabemos en derechos educativos). Finalmente, es necesario tratar las enfermedades coexistentes (otras afecciones que también estén presentes) incluyendo el TDA/H.

¿Cómo puedo ayudar a un familiar/amigo que sufre del trastorno bipolar?

Ayude a su amigo/a o familiar a consultar a un médico para que reciba un diagnóstico y tratamiento adecuados. Puede que tenga que pedir una cita y acompañarlo/a al médico.

He aquí algunas cosas útiles que puede hacer

  • Tenga paciencia
  • Anime a su amigo/a o familiar a hablar y escúchelo/a atentamente
  • Sea comprensivo/a respecto a sus cambios de estado de ánimo
  • Haga que su amigo/a o familiar participe en actividades divertidas
  • Recuérdele que es posible que el/ella mejore con el tratamiento adecuado

¿Cómo puedo ayudarme si sufro del trastorno bipolar?

  • Hable con su médico acerca del tratamiento
  • No deje de tomar su medicamento
  • Siga una rutina para comer y dormir
  • Asegúrese de dormir lo suficiente
  • Aprenda a reconocer sus cambios de estados de ánimo
  • Pídale a un amigo o familiar que le ayude a seguir el tratamiento
  • Tenga paciencia con sus síntomas. Mejorar lleva tiempo
  • Con pensamientos positivos del tipo:
  • Yo soy una persona fuerte
  • Yo soy elegante
  • Yo soy positiva
  • Yo tengo valor
  • Yo soy guapa
  • Yo puedo hacerlo

¿Dónde puedo conseguir ayuda?

  • Si no sabe dónde conseguir ayuda, llame a su médico de familia.
  • Acuda a su ayuntamiento
  • Busque asociaciones de familiares cercanas a su domicilio
  • También puede buscar por profesionales de la salud mental en la guía telefónica. Los médicos de los hospitales pueden ayudarlo en una emergencia.

Prevalencia

El trastorno bipolar se cree ocurrir en al menos 1-2% de la población adulta y adolescente, con trastornos del espectro bipolar (como ciclismo leve y depresión recurrente) creído a ocurrir en 5-7%. Aunque hasta ahora no se han realizado investigaciones epidemiológicas de grande escala en cuanto a niños y adolescentes, CABF estima de un modo conservativo que por lo menos medio millón de niños y adolescentes en los Estados Unidos sufren actualmente de la enfermedad bipolar, la mayoría de ellos no diagnosticado.

59% de los adultos con enfermedad bipolar encuestados por la Asociación Nacional de Depresión y Enfermedad Maníaco-Depresiva (DMDA) en 1993 informaron que síntomas de su enfermedad aparecieron durante o antes de la adolescencia. El tiempo entre la aparición de los síntomas y tratamiento adecuado es a menudo 8-10 años, más largo para los casos de comienzo temprano.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, más de 1,5 millones de niños menores de 15 años están gravemente deprimidos. En una investigación longitudinal, casi la mitad de los niños con depresión mayor antes de la pubertad contrajeron manía (necesario para un diagnóstico de trastorno bipolar) antes de la edad de 20.

Trastornos del espectro bipolar

La combinación “clásica” de manía y episodios depresivos graves ahora se denomina Trastorno bipolar I. Los episodios depresivos graves junto con una expresión leve de síntomas maníacos (denominado hipomanía) se consideran como Trastorno bipolar II. La hipomanía junto a una forma de depresión menos pronunciada y de mayor duración (conocida como Distimia) se denomina Ciclotimia. Cuando los síntomas de manía y de un episodio depresivo grave se manifiestan en forma combinada y simultánea, se denominan Estado mixto de trastorno bipolar. Por último, aunque los episodios de manía y de depresión grave ocurran típicamente en episodios bien definidos, algunas personas experimentan cambios rápidos entre dos estados de ánimo, lo que se denomina Ciclo rápido. El trastorno bipolar I, el trastorno bipolar II, la ciclotimia, los estados mixtos y estados de ciclo rápido se consideran trastornos dentro del espectro bipolar.

Bibliografía

  • Weller, E.B.; Weller, R.A.; y Fristad, M.A. (1995). “Bipolar disorder in children: misdiagnosis, underdiagnosis and future directions,” Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry 34:709-714, 1995.
  • Weller, E.B.; Weller, R.A.; Danielyan, A.K. (2004) “Mood disorders in prepubertal children.” In Wiener, J.M., Dulcan, M.D. (editores). Textbook of child and adolescent psychiatry. Washington, D,C.: American Psychiatric Publishing: 418.
  • Akiskal, H.S. (1995). “Developmental pathways to bipolarity: are juvenile onset depressions pre-bipolar?” Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 34:754-763.
  • Strober, M.; and Carlson, G. (1982). “Bipolar illness in adolescents with major depression: clinical, genetic and psychopharmacologic predictors in a three-to-four year prospective follow-up investigation,” Archives of General Psychiatry 39:549-555, 1982.
  • Carlson, G.A.; Loney, J.; Salisbury, H.; Kramer, J.R.; Arthur, C. (2000). “Stimulant treatment in young boys with symptoms suggesting childhood mania: A report from a longitudinal study.” Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology 10(3): 175-184.

Lecturas sugeridas

  • Birmaher, B. (2004) New hope for children and teens with bipolar disorder. Pittsburgh, PA: Three Rivers Press.
  • Child and Adolescent Bipolar Foundation: www.bpkids.org
  • Kowatch, R.A.; Fristad, M.; Birmaher, B. et al. (2005) Treatment guidelines for children and adolescents with bipolar disorder. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 44: 213-235.
  • Lederman, J and Fink, C. (2003) The Ups and Downs of Raising a Bipolar Child: A Survival Guide for Parents. >New York: Fireside Books.
  • McClellan, J. (2005) Commentary: Treatment guidelines for child and adolescent bipolar disorder. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 44: 236-239.
  • Papolos, D.F y J.D. Papolos. The Bipolar Child. New York City: Broadway Books, 1999.

Enlaces

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.