Menú Desde 1996 información y formación gratuitas para familias con hijos con problemas

Bronquiolitis

Definición

La bronquiolitis es un proceso inflamatorio infeccioso en los bronquiolos de las vías aéreas más distantes, que causa producción excesiva de moco, muerte de las células epiteliales, infiltrado de células linfocitarias y neutrofílicas y edema de la capa submucosa. Todo ello produce en el niño un estrechamiento de las vías respiratorias pequeñas, una disminución de la ventilación en las zonas afectadas causando un trastorno en la relación ventilación: perfusión y suministro inadecuado de oxígeno. En los casos muy graves de bronquiolitis se produce necrosis del epitelio bronquiolar.

Las células epiteliales liberan citocinas y quimocinas, las cuales amplifican la respuesta de reclutamiento de células inmunes a las vías aéreas afectadas provocando una regulación anormal de linfocitos T, hiperproducción de inmunoglobulina IgE y liberación de mediadores inmunitarios adicionales. El interferón y las interleucinas 4, IL-8 e IL-9 se encuentran en elevadas concentraciones en las secreciones de las vías respiratorias de pacientes con bronquiolitis.

Suele ser una infección estacional característica de las temporadas frías—principalmente en invierno y primavera y afecta por igual a lactantes del género masculino que femenino, aunque existe una leve tendencia a darse mas entre los varones hasta una relación de 1.5/ a 1.

Es la infección respiratoria más frecuente en lactantes, afectando al 11 – 12%, de los cuales un 2% llega a requerir hospitalización. El pico de incidencia de la enfermedad se encuentra en edades entre los 3 y 6 meses y el período de incubación es de 7 días con epidemias que suelen durar 5 meses.

La bronquiolitis suele estar provocada por una infección viral, la fuente de infección suele ser un niño mayor con una infección respiratoria superior y que una semana antes transmite la infección al entrar en contacto con el lactante. Se ha demostrado que la contaminación ambiental es capaz de desencadenar crisis bronquiales obstructivas en niños con síntomas respiratorios. La fuente de infección más frecuente es el virus sincitial respiratorio (VSR). Las infecciones causadas por este virus son responsables de más de la mitad de todos los casos de bronquiolitis y ocurren sobre todo en invierno y a principios de la primavera. Otros virus asociados a la bronquiolitis incluyen el rhinovirus, el virus de la gripe y el metapneumovirus humano.

Síntomas

Los primeros síntomas de bronquiolitis suelen ser los mismos que los del resfriado común:

  • congestión nasal
  • moqueo de nariz
  • tos leve
  • fiebre baja

Estos síntomas duran uno o dos días y van seguidos de empeoramiento de la tos y respiración sibilante (emisión de “pitos” o silbidos agudos al espirar).

A veces se desarrollan de forma paulatina problemas respiratorios más graves, marcados por los siguientes signos:

  • respiración rápida y superficial
  • frecuencia cardíaca acelerada
  • hundimiento del cuello y del tórax en cada respiración, lo que recibe el nombre de “retracciónes”
  • ensanchamiento de las fosas nasales
  • irritabilidad, asociada dificultades para dormir
  • y signos de fatiga o adormecimiento

El niño también puede presentar falta de apetito, no alimentarse bien y/o desarrollar deshidratación. También pueden producirse vómitos después de los episodios de tos.

En los casos graves, los síntomas empeoran con rapidez. Un niño con bronquiolitis grave puede fatigarse por el esfuerzo de respirar y entrarle una cantidad muy escasa de aire en los pulmones debido a la obstrucción de sus pequeñas vías respiratorias. Su piel puede volverse azulada (“cianosis”), lo que resulta especialmente visible en los labios y las uñas. El niño también puede deshidratarse por el esfuerzo respiratorio, los vómitos y la reducida ingesta de alimentos.

Contagio

Las infecciones que pueden provocar bronquiolitis son contagiosas. Los gérmenes se propagan a través de gotitas del fluido procedentes de la nariz y la boca de una persona infectada. Estas son aerotransportadas mediante estornudos, toses o risas, y también pueden acabar sobre objetos que toca la persona infectada, como pañuelos usados o juguetes.

Los bebés que asisten a guarderías tienen mayor riesgo de contraer una infección que podría derivar en bronquiolitis porque están en contacto directo con muchos niños pequeños.

El período de incubación (el tiempo que transcurre desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila de varios días a una semana, en función de la infección que provoque la bronquiolitis

Prevención

La mejor forma de evitar la propagación de los virus que pueden provocar una bronquiolitis consiste en lavarse las manos a menudo.

También puede ayudar el hecho de mantener a los bebés lejos de personas resfriadas o con tos.

Los bebés que están expuestos al humo del tabaco tienen más probabilidades de contraer bronquiolitis más graves, en comparación con los bebés que viven en casas donde no se fuma. Por eso es tan importante evitar exponer a la población infantil al humo del tabaco.

Es también importante evitar los lugares concurridos, especialmente donde haya muchos niños (como guarderías y parques infantiles).

Aunque todavía no se ha desarrollado una vacuna contra la bronquiolitis, existe un medicamento que se puede administrar para reducir la gravedad de esta enfermedad. Contiene anticuerpos contra el VSR y se inyecta mensualmente durante la estación donde se producen más casos de infección por el VSR. Este medicamento solo es recomendable en bebés con riesgo elevado de contraer bronquiolitis, como los muy prematuros o aquellos que padecen una enfermedad pulmonar o cardíaca crónica.

Los niños que han padecido bronquiolitis tienen más probabilidades de desarrollar asma más adelante, pero todavía no está claro si la bronquiolitis provoca o desencadena el asma o si los niños que desarrollan asma cuando son mayores simplemente eran más proclives a desarrollar bronquiolitis durante la lactancia.

Duración

La bronquiolitis suele durar alrededor de 12 días, pero los niños que padecen casos más graves de esta enfermedad pueden seguir tosiendo durante semanas. Por lo general, la enfermedad llega al punto de mayor intensidad entre el segundo y el tercer día desde el inicio de la tos y de las dificultades para respirar y después remite de forma gradual.

Tratamiento profesional

Por suerte, la mayoría de los casos de bronquiolitis son leves y no requieren ningún tratamiento profesional específico. Los antibióticos no son útiles porque la bronquiolitis está provocada por una infección viral y los antibióticos solo son eficaces en las infecciones bacterianas. A veces se administra medicación para ayudar a desobstruir las vías espiratorias del niño.

Los bebés que tienen problemas para respirar, están deshidratados o parecen fatigados siempre deben ser evaluados por un médico. Los lactantes moderada o gravemente enfermos pueden requerir hospitalización para que reciban una atenta observación, líquidos y oxígeno húmedo. En contadas ocasiones, se utilizan respiradores para ayudar al bebé a respirar hasta que empiece a mejorar.

El uso de corticosteroides sigue siendo controvertido.

Tratamiento en casa

El mejor tratamiento para la mayoría de los niños es darles tiempo para que se recuperen y abundantes líquidos. Asegurarse de que un paciente bebe suficiente líquido puede resultar algo complicado, ya que un lactante o niño con bronquiolitis puede no tener ganas de beber. Por lo tanto, se les debe ofrecer líquido en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia de la habitual.

El aire de interiores, sobre todo durante el invierno, puede resecar las vías respiratorias y hacer que la mucosidad se vuelva más pegajosa. Algunos padres colocan humidificadores de vapor frío en la habitación del niño para fluidificar la mucosidad de las vías respiratorias y aliviar la tos y la congestión. Si utiliza uno, límpielo a diario con lejía (lavandina) de uso doméstico para evitar la formación de moho. Evite los humidificadores de vapor caliente, que pueden ser peligrosos y provocar quemaduras.

Para despejar la congestión nasal, pruebe de utilizar una perita y gotas nasales de solución salina. Esto puede ser especialmente útil justo antes de alimentar y de acostar al niño.

En muchas ocasiones acostar al niño en una postura ligeramente erguida, es decir, con la espalda un poco levantada, puede ayudar a reducirle el esfuerzo respiratorio. El paracetamol puede bajar la fiebre y aliviar las molestias. Asegúrese de administrar las dosis adecuadas y con la periodicidad adecuada en función del peso del niño.

Cuándo acudir al pediatra de urgencia: Siempre que presente el niño respiración acelerada, sobre todo si va acompañada de retracciones o de “pitos” (respiración sibilante)podría estar deshidratado debido a la falta de apetito o los vómitos

  • Si está más somnoliento de lo habitual
  • Si tiene fiebre muy alta
  • Si tiene una tos que empeora
  • Si parece fatigado o somnoliento
  • Si su piel se vuelve azulada (“cianosis”) especialmente visible en labios y uñas.

Pida ayuda inmediata si su hijo tiene problemas para respirar y la tos, las retracciones o la respiración sibilante empeoran, o si los labios o las uñas de los dedos se le ponen azulados.

Recuerde : en los casos graves, los síntomas empeoran con rapidez.

Los exámenes que se pueden hacer abarcan:

  • Gasometría arterial
  • Radiografía de tórax
  • Cultivo de una muestra del flujo nasal para determinar el virus causante de la enfermedad

Posibles complicaciones

  • Enfermedad de las vías respiratorias, incluyendo asma, posteriormente en la vida
  • Insuficiencia respiratoria
  • Infección adicional como neumonía

Aunque todavía no se ha desarrollado una vacuna contra la bronquiolitis, existe un medicamento que se puede administrar para reducir la gravedad de esta enfermedad. Contiene anticuerpos contra el VSR y se inyecta mensualmente durante la estación donde se producen más casos de infección por el VSR. Este medicamento solo es recomendable en bebés con riesgo elevado de contraer bronquiolitis, como los muy prematuros o aquellos que padecen una enfermedad pulmonar o cardíaca crónica.

Habitualmente no se necesitan exámenes complementarios para realizar el diagnóstico, puede ser necesario realizar radiografías de tórax para descartar una posible neumonía u otras complicaciones. No todos los pacientes con bronquiolitis necesitan una radiografía de tórax, solo aquellos niños en los que se considere que presentan una complicación o se esté estableciendo otros diagnósticos diferenciales. Es posible realizar la detección de antígeno de VSR por técnicas de inmunofluorescencia sobre secreciones de la nasofaringe. El hemograma puede mostrar un conteo de glóbulos blancos variable con cierta neutrofilia inicial.

Después de un cuadro agudo, puede ocurrir que las vías respiratorias continúen muy sensibles durante varias semanas, contribuyendo a la aparición recurrente de tos y silbidos torácicos. Existe una relación con la aparición de asma a una edad más avanzada: posibles explicaciones son que la bronquiolitis causa asma debido a que produce una inflamación por un período largo de tiempo, o los niños que están destinados a ser asmáticos son más propensos a desarrollar bronquiolitis.

La ribavirina es una droga antiviral que tiene cierto efecto en las infecciones por VSR, utilizado hace unos años pero que se encuentra en desuso en el momento actual porque su efectividad es controvertida.Generalmente no está admitido el uso de antibióticos salvo que se sospeche infección bacteriana. Las drogas brocodilatadoras pueden producir cierto efecto en algunos niños, así como el anticolinérgico bromuro de ipratropio. La adrenalina nebulizada parece producir mejoría en estos niños pero al terminar su período de acción puede producir un efecto de rebote, en que aumenta el cuadro obstructivo de las vías respiratorias, por lo cual su utilización sigue siendo controvertida. No está indicada la administración de corticoides de forma rutinaria, para ayudar a desinflamar los bronquiolos y aliviar el proceso obstructivo. Pueden proporcionar algún beneficio pero estudios de metaanálisis han producido resultados inconsistentes.

Otra opción para bebés con alto riesgo de infección por el virus sincitial respiratorio, es la inmunoglobulina anti RSV por vía intravenosa. La Academia estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda profilaxis con palivizumab o RSV-IG en lactantes y niños de alto riesgo.

Bibliografía

  • F. Martinón-Torres, A. Rodríguez Núñez y J.M. Martinón Sánchez. Bronquiolitis aguda: evaluación del tratamiento basada en la evidencia (An Esp Pediatr 2001; 55: 345-354). http://cheapessaysbe.com/college-app-essay/

Enlaces

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.