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TDAH – Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

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20/04/2017 – 23/04/2017 6th World Congress on ADHD Vancouver (Canadá)

 

Un artículo científico cuyos autores son el doctorando Diego Martín-Martínez y los profesores de la UVA Carlos Alberola López y Pablo Casaseca de la Higuera, además de los médicos pediatras Jesús Andrés de Llano Garmendia y Susana Alberola López ha recibido el premio Jack Perkins Prize 2015 al mejor artículo científico concedido por el Institute of Physics and Engineering in Medicine del Reino Unido.

El artículo que lleva por título «Automatic detection of wakefulness and rest intervals in actigraphic signal; a data-driven approach» se basa en el diseño de un algoritmo que detecta de forma automática las señales de los momentos de vigilia y sueño de los pacientes, con objeto de buscar los parámetros que ayuden a diagnosticar si un niño padece o no el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

El objetivo de esta tesis es encontrar un procedimiento para conocer si un niño tiene o no el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). De hecho, en esta investigación se estudió a niños durante un periodo de 24 horas, en el que cual se les colocó un actímetro en la muñeca para observar el movimiento que desarrollan durante una jornada completa. A partir de las señales que recibía el aparato, se estableció un parámetro que resumía este comportamiento lo que facilita el diagnóstico de esta patología.

La Hiperactividad infantil es un trastorno de conducta de origen neurológico. Su incidencia es entre un 3% y un 5% de la población infantil, la hiperactividad como trastorno de conducta suele estar vinculada al déficit de atención, por ello se habla de TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

Síntomas básicos

El TDAH tiene tres síntomas básicos: hiperactividad, impulsividad y falta de atención, identificados en el DSM-IV de la siguiente manera:

Síntomas de hiperactividad:

  • Inquietud, se mueve en el asiento
  • Se levanta cuando debería estar sentado
  • Corre y salta en situaciones inapropiadas
  • Dificultad para jugar tranquilamente
  • Excitado a menudo, “como una moto”

Síntomas de impulsividad:

  • Verborrea
  • Responde antes de que finalice la pregunta
  • Dificultad para guardar el turno en actividades de grupo
  • Interrumpe a otros en los juegos, conversaciones…

Síntomas de inatención:

  • No atiende detalles
  • Comete errores con frecuencia
  • Dificultad para mantener la atención
  • Sordera ficticia
  • No sigue instrucciones
  • No termina las tareas
  • Tiene dificultad para organizarse
  • Evita tareas que requieren esfuerzo continuado
  • Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad
  • Se distrae con facilidad por estímulos externos
  • Es olvidadizo en las actividades diarias

¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (ADHD / TDAH)?

Este trastorno tiene típicamente tres características: inatención, impulsividad, e hiperactividad. Las mismas se dan en una proporción mayor a la esperable por la edad del niño y, por lo menos una de estas características, debe aparecer antes de los 7 años de edad. Cabe aclarar que puede también presentarse en forma parcial como Déficit de Atención sin Hiperactividad, o Hiperactividad e Impulsividad sin problemas atencionales.

Los niños que padecen este síndrome suelen tener un rendimiento escolar inferior al que les correspondería por su capacidad intelectual, el 30% repite por lo menos un grado escolar, y suelen tener dificultades para cumplir con las pautas y responder a los límites que se les pone en casa y en la escuela. Por esta razón, reciben más retos y castigos, y requieren mayor supervisión de sus padres para poder cumplir con sus obligaciones. Por otra parte, su tendencia a actuar antes de pensar (impulsividad), así como sus problemas de atención, contribuyen a que sean más propensos a sufrir accidentes que los que no tienen el síndrome.

Es frecuente que desarrollen problemas de conducta que complican su manejo tanto para sus maestros como para sus padres, así como también trastornos depresivos y de ansiedad.

Un niño inquieto no es un niño con TDAH

A pesar de que cada vez más se habla del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no se despejan las dudas que la sociedad tiene sobre él. Es más, la popularización del tema ha logrado que muchos padres, preocupados por tener un hijo inquieto, acudan a las consultas pensando que su hijo es hiperactivo.

Por ello los doctores Luis Caballero, jefe del Servicio de Psiquiatría de HM Hospitales, María Valeria Costarelli y Sara Izquierdo, psiquiatra y psicóloga del equipo Infanto-Juvenil, responsables del programa de Trastornos de Conducta Infantil, explican las diferencias entre un niño inquieto y uno con TDAH.

«El TDAH es un síndrome que se caracteriza por síntomas de inatención, hiperactividad motriz e impulsividad. Suele empezar en la edad escolar, aunque no hay un patrón homogéneo de los síntomas. Por ejemplo, puede existir una falta de atención pero no una hiperactividad motriz», declaran los expertos.

Para el diagnóstico, los síntomas deben darse en todos los ámbitos del niño, tanto en casa como en el colegio, y provocar un malestar psicológico, dificultades para la adaptación social y afectar al rendimiento académico.

Asimismo, el TDAH puede cursar simultáneamente con otros trastornos psiquiátricos propios de la edad infantil, como los trastornos de conducta, emocionales o afectivos y de aprendizaje.

Por el contrario, el niño inquieto o nervioso no presenta dificultades en ninguno de estos ámbitos, se relaciona bien con los demás y también en el entorno familiar. Es decir, la diferencia principal es que no presenta un malestar psicológico significativo.

Entrevista con el psiquiatra Luis Rojas Marcos

El psiquiatra Luis Rojas Marcos considera “muy importante” hacer “ajustes” en el sistema escolar para que niños con trastornos, como el TDAH, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, puedan “competir” en igualdad de condiciones con los demás. Así lo ha manifestado en una rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde en Santander, previa a la conferencia que ha impartido sobre este trastorno, y que ha sido organizada, en la primavera de 2016, con motivo de los diez años de la Fundación CADAH www.fundacioncadah.org

Vista con perspectiva, la trayectoria del doctor Luis Rojas Marcos no puede ser más asombrosa. Sevillano nacido en 1943, su carácter distraído y nervioso no le ayudó nada en el colegio. De hecho, con catorce años tuvo que abandonar los jesuitas de Portaceli para ingresar en un colegio laico donde los expedientes de los alumnos eran menos brillantes. Por aquel entonces, el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) era un misterio ni siquiera estaba diagnosticado con lo que Luis parecía, sencillamente, un niño malo capaz de agotar a cualquiera.

Su talento natural para la música, que supo ver su madre, le llevó a aprender a tocar el piano, la guitarra y la batería. Y, como poco, le sirvió para fundar con un grupo de amigos el Cuarteto Yungay, un conjunto musical andaluz en el que tocaba la batería.

Desde muy joven quiso estudiar Medicina, pero lo de especializarse en Psiquiatría llegaría más tarde, en parte para conocerse mejor y entender muchas de las cosas que le pasaban y lo logró culminando su carrera en Nueva York, ciudad en la que se quedó a vivir y donde ha llegado a ocupar puestos tan importantes como el de presidente ejecutivo del Sistema de Sanidad y Hospitales Públicos de Nueva York de ahí que viviera muy de cerca los efectos en víctimas y familiares de los ataques del 11-S.

En la actualidad, mientras continúa escribiendo libros como “Eres tu memoria”, “Conócete a ti mismo”, prosigue con su actividad docente e investigadora, es también miembro de la Academia de Medicina de Nueva York, de la Asociación Americana de Psiquiatría (miembro distinguido vitalicio) y de la Academia Americana de Medicina Paliativa.

Antes los niños no tenían TDAH, simplemente eran nerviosos «como rabos de lagartija», ya que hasta el año 94 no se diagnosticó este trastorno. ¿Cuándo tomó usted conciencia de que lo que le sucedía era un Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad?

Recuerdo que en los años 70, cuando estudiaba Psiquiatría en Nueva York, me daba clases Stella Chess, una especialista muy famosa y reconocida en Psiquiatría Infantil. Durante una de sus lecciones, explicó un trastorno relativo a la hiperactividad que iba unido a problemas de niños que habían sufrido traumas cerebrales o encefalitis. Fuera de eso, que no era mi caso, la conducta que iba describiendo me sonaba. Niños con mucha energía y dificultad para controlarla, pero que eran inteligentes. Fue entonces cuando empecé a pensar si todos mis problemas de la infancia se debían a un trastorno y no solo a una conducta. En resumen, que me di cuenta cuando ya era mayor y no tenía remedio .

Digamos que tuvo una infancia movidita, ¿no es así?

Sí. Yo era un niño muy travieso. Con 6 y 7 años solía correr por los tejados de las casas en Sevilla. Los vecinos llamaban a mi madre y le decían: «¡Mira quién está por ahí!» Y mi madre se horrorizaba. Era un niño diferente y esa diferencia estaba en la cantidad de energía que tenía y en la incapacidad para controlarla y, claro, a esa edad lo llevas de un modo que tu entorno no acepta. Además a eso hay que sumarle la impetuosidad, lo que provocaba que interrumpiera constantemente a los demás, y que era inagotable. Yo antes de que el profesor hiciera una pregunta ya tenía la mano levantada. Y también estaba esa distracción continua que no te dejaba concentrarte y te hacía moverte de un lado a otro, hablar… Pero antes de conocerse el trastorno eso era ser un niño malo. Menos mal que a mí me salvaba un poco que era muy simpático.

Tendría contentos a los jesuitas donde estudiaba…

Con 11 años empecé a suspender cada vez más asignaturas. Estuve siete años en los jesuitas y ya tenía mi fama, así que muchas veces acababa sentado en la banca negra del fondo de la clase. Y la verdad es que no me sentía ni mal ni discriminado, aunque ahora lo veo de otro modo. Pero por aquel entonces los curas hacían lo que podían con toda su buena voluntad. Y no les culpo porque antes no se sabía nada. Eso sí, al final, con mucho cuidado, les dijeron a mis padres que era mejor que me llevaron a otro colegio. Acabé en uno de ?cateados?.

Con su trayectoria y su currículo cuesta mucho imaginarle en ese colegio del que habla.

¿En qué sentido?

Pues tuve mucha suerte, la verdad, porque la directora no sé qué vio en mí, pero pensó que algo podría rescatarse y me dijo: «A partir de ahora, tú te sientas en esta primera fila». Claro, yo acababa de salir de un colegio y estaba dispuesto a hacer lo que fuera para encauzarme. Además, me dejaban salir de clase cuando lo necesitaba… Todo aquello me ayudó mucho.

Con el cambio pude crearme mi propia identidad y comencé a funcionar mejor. Allí nadie sabía nada de mi historia, era nuevo y no tenía lastre. Ahora se llama reinventarse, y eso fue lo que hice aunque sin darme cuenta. Me sentía bien al aprobar los exámenes, al ver a mis padres contentos… Por eso un aspecto que recomiendo a los padres es que si sus hijos tienen ya la imagen de niño imposible en un colegio que le cambien a otro. Sé, porque me lo dicen, que es complicado, pero puede ser muy bueno.

Con nueve años estuvo encerrado en un calabozo, ¿cómo vivió aquella experiencia?

Muy mal. Todo comenzó porque un amigo que tenía en el pueblo de mi madre (Liendo, en Cantabria) me animó a prender fuego en el monte. La suerte es que se apagó sin mayores consecuencias, pero la Guardia Civil me encerró en lo que llaman ?La Perrera? y pasé allí la noche. Fue entonces cuando comencé a reflexionar sobre lo que me pasaba, porque sabía que no encajaba y que algo me sucedía, pero tampoco podía controlarme. No quería hacer daño a nadie y me preguntaba qué me ocurría, pero nadie era capaz de darme una explicación. A falta de ese diagnóstico del TDAH, piensas que eres simplemente malo dada la cultura de aquel momento.

¿Es angustioso verse sin redención posible?

Sí. Por eso en Semana Santa yo llegué a salir de Nazareno hasta con tres cofradías diferentes para ver si esto tenía arreglo y si Dios… Mi hermana melliza, que murió, me protegía y me decía: «No te preocupes, Luis, que esto te va a ayudar». Pero había que verme caminando más rápido que el resto de los cofrades, saliéndome de la fila….

Habla de su hermana pero, ¿y sus padres? ¿Cómo vivieron todo aquello?

Pues como un problema que tenían tanto ellos como yo porque entonces el éxito del hijo reflejaba el de los padres. Mi madre, de quién probablemente heredé el TDAH, lo llevaba mucho mejor que mi padre. A veces se reía de mis travesuras, lo cual era útil porque el gran peligro de este problema cuando no es entendido por la familia y la comunidad es que destruye la autoestima. Ten en cuenta que uno se pregunta si es que no sirve para nada, si no funciona, y además se ve metido en situaciones que con mala suerte te pueden llevar a la cárcel. Imagina si llega a haber víctimas en el incendio que te he comentado…

¿Hay muchos casos de TDAH que hayan acabado por esa mala suerte en el mundo de la delincuencia?

Pues si vas a la cárcel, al menos en EE UU, y entrevistas a delincuentes de entre 30 y 40 años verás que el 60% son hiperactivos que cometieron ese fallo primero y ya no pudieron salir de ese mundo. Por eso por un lado tenemos el camino de la delincuencia y, por otro, el de la depresión si no tienes suerte o no sigues un tratamiento.

¿Es que es muy habitual padecer depresión dentro de los afectados por TDAH?

Depresión, autocastigo… Hoy sabemos que el suicidio es más alto en personas con ese trastorno y que no se lo tratan. De hecho la tasa se incrementa un 15 por ciento.

Viéndolo así usted es de los que tuvo mucha suerte.

Sí, y también mucha ayuda. Mi madre estaba convencida de que la música amansaba a las fieras y un día me dijo: «Lo tuyo es la música, así que vas a aprender a tocar algún instrumento». Con 9 años tocaba el piano. Y eso le sirvió a mi hermano Alejandro para jugarse 50 pesetas conmigo a que no me atrevía a pasarme toda una noche practicando. Yo ya tenía 14 años, pero lo hice, eso sí con el pedal que amortigua el sonido apretado para no molestar a los vecinos. Es lo que comentaba. Tienes mucha energía y la puedes emplear en ganarte esas 50 pesetas o en hacer algo que vaya contra las reglas.

Y llegó a la Universidad y todo cambió, imagino, porque con la carrera no tuvo problemas. ¿Descubrió una fórmula de estudio válida para usted?

Así es. Aprendí a dividirme los temas en secciones, a hacerme resúmenes y esquemas y a organizarme, pero sobre todo me ayudó mucho aceptar que lo que otros compañeros podían aprender en media hora a mí me llevaría una. Pero para mí eso no es un problema porque tengo todo el tiempo del mundo, ya que al sobrarme tanta energía me puedo pasar sentado en el despacho escribiendo ocho o nueve horas. Aprendí a compensar: «Si voy a tardar más necesitaré dedicarle más tiempo a las tareas», pensé. Era el precio que tenía que pagar.

Emigró muy joven a Estados Unidos para estudiar y al final se quedó a vivir en Nueva York. ¿Se sintió como en casa en la ciudad que nunca duerme?

Tengo que reconocer que Nueva York es una ciudad tolerante y yo me sentí bien nada más llegar. Allí, por ejemplo, yo preguntaba y no esta mal visto. En aquella época en España cada vez que levantaba la mano para preguntar algo en clase me jugaba la autoestima de un mes a no ser que la cuestión que planteara fuera muy inteligente. Allí el profesor siempre encontraba algo positivo en la pregunta que cada uno hiciera y siempre aportaba con su respuesta. Encontré esa aceptación que buscaba.

Eso a pesar de sus peleas con el inglés…

Es verdad, porque yo hablaba inglés muy mal. Había estudiado en Inglaterra, pero mi nivel me servía solo para defenderme. De ahí a tener que manejarlo para ser médico… [Risas] Recuerdo que salí de Madrid en el año 68 y que vino toda mi familia a despedirme a Barajas. Entonces, en una tienda del aeropuerto, encontré un libro que anunciaba: «Aprenda a hablar inglés en un mes». Lo compré y pensé que era mi salvación, pero la realidad fue que tardé dos años en hacerme entender bien.

Ahora es usted padre de un hijo afectado por el TDAH. Imagino que para él eso ha sido muy positivo.

Mucho. Es muy bueno conocer a gente con tu mismo problema porque ayuda muchísimo. Eso y saber que no eres el único en el mundo. El sentimiento de universalidad es muy terapéutico, por eso funcionan tan bien las asociaciones en las que gente con un mismo problema se reúnen y hablan de sus experiencias.

Por curiosidad, ¿cuándo perdió el pudor de reconocer que padecía TDAH en público y por qué?

Pues eso es muy reciente. Diría que la primera vez que hable de este tema fue hace 6 años. He de señalar que tampoco me lo preguntaban porque a nadie se le ocurría si había tenido algún problema. Es curioso, pero la gente cuando funcionas piensa que no los tienes. «A este le va muy bien y no ha pasado por eso», piensan. Tampoco me sentía cómodo hablando de mi vida. Pero, como te decía, ha sido recientemente cuando he empezado a ver que quizás reconocer los propios fallos o limitaciones pueda tener un elemento de ayuda.

Fuente: TDAH Noticias.

Tiempo cognitivo lento

Es un término descriptivo que se utiliza para identificar mejor lo que parece ser un grupo homogéneo dentro de la clasificación del TDAH con predominio de falta de atención. Este término define una gama de síntomas conductuales, como apariencia de somnolencia, soñar despierto, hipoactividad física, pobre iniciativa, letargo y apatía.

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición ha calculado que la población con TCL conforma, quizá, el 30-50 por ciento de los diagnosticados con TDAH.

En muchos sentidos, aquellos que presentan un perfil con TCL tienen síntomas opuestos a aquellos que presentan un perfil clásico de TDAH: en vez de ser hiperactivos, extrovertidos, entrometidos y arriesgados, quienes presentan TCL son personas pasivas, soñadoras, tímidas e hipoactivas tanto en lo físico como en lo mental. Tampoco muestran los mismos factores de riesgo, ni los mismos resultados. Su comportamiento es indolente, como si se encontraran “en una niebla” y procesan la información más lentamente, aspecto que se evidencia en las actividades académicas más que en las relaciones sociales. Una característica conductual fundamental de quienes presentan síntomas de TCL es que es más probable que tengan falta de motivación. Carecen de energía para afrontar las tareas habituales y, por consiguiente, buscarán situaciones que los estimulen mentalmente, debido a su estado de baja estimulación. Por el contrario, quienes presentan los otros dos subtipos de TDAH suelen ser excesivamente energéticos y no muestran dificultades para procesar la información.

Presentación de los síntomas en la vida cotidiana

La hiperactividad suele observarse desde una edad temprana, estos niños son muy inquietos desde que comienzan a caminar, están en constante movimiento y parecen inagotables.

A medida que crecen se ve claramente su dificultad para acomodar su actividad motriz a las exigencias del ambiente, les cuesta permanecer sentados cuando la situación lo requiere, se remueven en su asiento y se levantan a cada rato hasta que son reprendidos por sus padres o maestros, para volver a hacer lo mismo después como si no pudiesen registrar las exigencias normativas del ambiente.

La impulsividad hace que estos niños parezcan atropellados e impacientes, les cuesta esperar su turno en juegos o situaciones grupales, quieren todo ya, son muy insistentes e interrumpen las actividades de los demás como si quisieran ser siempre el centro de atención.

En cuanto al déficit de atención, los maestros notan que el niño se distrae mucho en clase y deja incompletas las tareas. En el hogar, muchas veces dan la impresión de no escuchar cuando se les habla y hay que repetirles varias veces las cosas para que las hagan. Tienden a evitar las actividades que requieren un esfuerzo de atención, cometen errores por descuido y suelen dejarlas sin terminar. Hay que estar a su lado para que hagan la tarea escolar y son olvidadizos, es frecuente que pierdan útiles y no sepan dónde dejaron sus cosas, ni qué hay que llevar al colegio al día siguiente.

Todas estas características se atenúan tanto cuando el niño se halla en una situación novedosa, o que lo motiva fuertemente y/o cuando recibe atención exclusiva. De manera inversa, se potencian y manifiestan más claramente frente a situaciones más rutinarias o en las que se requiere más perseverancia y autocontrol.

Sus causas

Actualmente se considera que el Déficit de Atención con Hiperactividad está relacionado con una falta de balance en la producción cerebral de dos neurotransmisores: Dopamina y Noradrenalina. Estudios de metabolismo cerebral realizados sobre pacientes con este trastorno evidenciaron una menor actividad metabólica especialmente en la base de la corteza cerebral frontal, esta zona está relacionada con el control de los impulsos y la persistencia atencional.

Si bien no se sabe con certeza la causa de esta falta de balance neuroquímico, existe considerable evidencia que la Herencia juega un papel preponderante. Cuando en una familia un miembro presenta el trastorno, la probabilidad de que haya otro miembro afectado es del 40%. Estudios sobre hermanos gemelos mostraron que cuando uno de ellos tiene el trastorno la probabilidad que el otro lo tenga también es del 70%.

El papel de los factores psicológicos

Las investigaciones realizadas hasta la fecha han demostrado que ni las técnicas de crianza, ni los conflictos emocionales del niño o de sus padres son responsables de la causa del TDAH. Sin embargo, los factores psicosociales no deben desestimarse, ya que juegan un importante papel en la aparición de problemas afectivos y de conducta que muchas veces están asociados al trastorno. Por otra parte, la manera en que el niño se sienta aceptado o rechazado, estimulado o criticado va a determinar en gran medida su autoestima y sus posibilidades de desarrollar habilidades que le permitan compensar, en mayor o menor medida, sus dificultades.

Después de la infancia

Hasta hace pocos años, erróneamente, se creía que este problema se superaba espontáneamente en la adolescencia. Hoy en día, a partir de los estudios de seguimiento a largo plazo de grandes grupos de pacientes, realizados en Estados Unidos y Canadá, el panorama que observamos es muy distinto.

La hiperactividad motriz suele disminuir pero la impulsividad y el déficit atencional permanecen en el 60% de los casos a lo largo de toda la vida.

La adolescencia de estos niños frecuentemente es más tumultuosa debido a los problemas de conducta que frecuentemente se asocian al trastorno y al bajo rendimiento escolar, se ha descrito una mayor frecuencia de repetición de años escolares y de expulsiones de las escuelas.

Cuando el TDAH se encuentra asociado con trastornos severos de conducta, trastornos depresivos o cuadros ansiosos la incidencia de abuso de alcohol y/o drogas es significativamente mayor que en el resto de la población de la misma edad.

En la vida adulta estos pacientes refieren tener muchos problemas interpersonales, inestabilidad laboral y afectiva, debido a los cambios frecuentes en su estado de ánimo, a su tendencia a perder el control fácilmente y a las dificultades que tienen para organizarse en sus actividades.

El diagnóstico

Para arribar al diagnóstico de este trastorno se requiere una minuciosa evaluación de la conducta del niño en los distintos ámbitos en los que se desenvuelve, así como de la historia de cada uno de sus síntomas, y cómo inciden éstos en su vida familiar y escolar.

Es importante descartar que los síntomas de distracción no se deban a trastornos sensoriales (problemas de vista u oído), o a problemas respiratorios que interfieran con un descanso nocturno adecuado (como la hipertrofia adenoide), para esto es imprescindible la consulta pediátrica.

El electroencefalograma y el “mapeo cerebral”, muy útiles en el diagnóstico de epilepsia, no tienen ninguna utilidad para diagnosticar el Déficit Atencional. Tampoco tienen validez las determinaciones obtenidas a través de análisis de sangre u orina.

Desde el punto de vista psiquiátrico hay que descartar la presencia de depresión, manía o ansiedad excesiva, trastornos que por tener algunos síntomas comunes con el Déficit de Atención con Hiperactividad pueden confundirse con él, o presentarse como trastornos coexistentes con el TDAH complicando su evolución.

También es importante obtener una estimación del nivel madurativo del niño tanto en lo intelectual como en el área social y emocional.

El diagnóstico es eminentemente clínico ya que no existen estudios de laboratorio apropiados y requiere de un profesional idóneo que sepa hacer las preguntas pertinentes de manera de poder obtener información relevante.

La evaluación neuropsicológica constituye una herramienta poderosa, no tanto para el diagnóstico de la patología sino para definir el tipo de tratamiento que resultará más adecuado.

Hoy por hoy se sabe que las personas con TDAH padecen déficit en el funcionamiento de determinadas áreas, principalmente ligadas al funcionamiento de los lóbulos frontales. Sin embargo en cada individuo, diferentes habilidades relacionadas con este funcionamiento pueden estar afectadas en diverso grado y eso puede imponer modificaciones en la forma de abordar el problema. Es por eso que aunque el diagnóstico de TDAH puede ser realizado por un profesional experto mediante un pormenorizado interrogatorio, es recomendable contar con una evaluación neuropsicológica que permita obtener un perfil atencional del niño, una noción de sus capacidades para un adecuado control inhibitorio y una noción de su flexibilidad cognitiva, recordando siempre que el cerebro tiene como propiedad fundamental la plasticidad.

Test para el diagnóstico:

Trastornos asociados a la hiperactividad con frecuencia

Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD)

Se define por un patrón de conductas negativas, hostiles y desafiantes presente de forma continuada durante al menos 6 meses.

Ejemplos de conducta oposicionista/desafiante:

  • Discusiones con adultos continuas
  • Rabietas y enfados frecuentes
  • Negativa a cumplir las normas establecidas o las órdenes de los adultos
  • Mentiras habituales
  • Culpar a otros de malas conductas propias
  • Resentimiento.

Frecuencia:

Aunque para la existencia de una conducta desafiante no es imprescindible que el adolescente esté diagnosticado previamente de TDAH, este multiplica el riesgo de padecer un trastorno de oposición desafiante por 10.

Entre un 50 y un 70% de niños con TDAH presentan también un TOD, y es con frecuencia precursor de un posterior Trastorno de Conducta.

Trastorno de Conducta (TC)

Consiste en un patrón de comportamientos en el que se violan sistemáticamente las normas sociales o legales y los derechos básicos de los demás, de forma persistente y durante al menos un año.

Ejemplos de conductas en adolescentes diagnosticados TC :

  • Pueden presentar conductas agresivas hacia personas y animales mediante intimidación, amenazas, peleas, uso de armas potencialmente dañinas, o crueldad física
  • Destrucción de la propiedad
  • Robos
  • Mentiras para eludir responsabilidades
  • Violaciones graves de las normas establecidas.

Frecuencia

Se presenta en un 20-50% de niños y adolescentes con TDAH, y algunos evolucionarán hacia un Trastorno Antisocial de la Personalidad en la vida adulta.

Drogadicción

El riesgo en adolescentes diagnosticados con TDAH de presentar abusos de sustancias adictivas es del 12 al 24%, y la presencia de TOD y/o TC es un predictor para presentar posteriormente dichos trastornos.

Estos trastornos se presentan con frecuencia más temprano, y duran más, que en personas que no padezcan el TDAH. Los últimos estudios de seguimiento parecen apuntar a que el tratamiento con psicoestimulantes durante más de un año actúa como factor protector frente al desarrollo de abusos de drogas en la adolescencia o la vida adulta.

Trastornos de ansiedad

los trastornos de ansiedad y el TDAH son los dos trastornos psiquiátricos más frecuentes en la infancia, y se dan a la vez en un mismo individuo en aproximadamente un 25% de los casos. El diagnóstico en un adolescente de TDAH aumenta por 3 el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad.

Trastornos afectivos

Según últimos estudios el rango de presencia de un trastorno afectivo en los adolescentes diagnosticados con TDAH (ya sea una depresión mayor o una distimia) oscila entre el 20 y el 30%. Con un riesgo de padecer estos trastornos 5 veces superior al de la población normal.

Trastornos del sueño

Los niños y adolescentes diagnosticados con TDAH suelen presentar problemas tanto en la conciliación del sueño (se retrasa) como en el mantenimiento de éste (se despiertan por la noche) y en su duración (se despiertan antes). Pueden presentar también somniloquio (hablan dormidos), terrores nocturnos, pesadillas, movimientos involuntarios y sonambulismo. Sin embargo, parece que la calidad de su sueño es sustancialmente similar a la de los niños sin TDAH.

Trastorno de Tics

Hasta un 18%-20% de los niños diagnosticados con hiperactividad pueden presentar un tic motor en la infancia, tasa que baja al 2% en la adolescencia y al 1% durante la vida adulta.

Trastornos de la coordinación motora

El adolescentes diagnosticados con TDAH con frecuencia están presentes problemas de equilibrio, torpeza motora fina (dificultades con gestos como coger un lápiz o usar un teclado de ordenador), sufren choques y caídas frecuentes, y suelen tener poca habilidad para ciertos deportes.

Problemas de rendimiento académico

Los adolescentes diagnosticados con TDAH pueden tener trastornos específicos delaprendizaje. Más de un 20% presentan problemas específicos del aprendizaje (en lectura, escritura, matemáticas), quizás relacionados con una posible ligazón genética entre ambos trastornos.

Problemas intelectuales

El grupo de niños diagnosticados con TDAH puntúa entre 7 y 10 puntos menos que sus iguales en las pruebas de inteligencia, sobre todo en el área verbal, dato quizás en relación con las dificultades de procesamiento cognitivo que implican los síntomas del trastorno.

Lesiones y accidentes

El niño hiperactivo tiene 4 veces más posibilidades de sufrir accidentes y lesiones graves (fracturas óseas, traumatismos cráneo-encefálicos, rotura de dientes, etc.) que el niño sin este trastorno, debido a su impulsividad y a la presencia de trastornos de la coordinación motora.

Algunas inquietudes que se plantean a los familiares de adolescentes diagnosticados con TDAH

  • “El TDAH se debe a la mala educación proporcionada hoy día por los padres”.
    No. Unos malos padres no son la causa del TDAH. El TDAH es altamente hereditario y se relaciona más con la genética que con el entorno. El TDAH es un trastorno neurobiológico sin relación alguna en su aparición con las características familiares. Si estas características familiares son negativas lo agravarán, pero no son causa suficiente para producirlo.
    En estudios realizados con gemelos se ha demostrado que el ambiente compartido (clase social, estatus educativo y laboral familiar, ambiente en casa, estatus nutricional, toxinas ambientales, características parentales y de crianza) contribuye muy escasamente a la explicación del TDAH (determinando entre un 0-6% de los rasgos conductuales relacionados con el mismo).
    En general, los estudios realizados sobre las familias de niños diagnosticados con TDAH han determinado un estilo parental más intrusivo, controlador, inconsistente y desaprobador que en las familias de control. Apuntando a que este estilo parental es más una consecuencia que una causa del trastorno, una respuesta ante los síntomas del niño. Así, la sintomatología del niño puede llevar a los padres a una desconfianza en su capacidad, generando en éstos estrés, aislamiento social, sentimientos de culpa y depresión. Ello repercutirá en el propio niño, en su desarrollo emocional y su autoestima, creándose un círculo vicioso de interacciones negativas y sentimientos de fracaso que perpetuará las dificultades familiares y las manifestaciones sintomáticas del TDAH.
  • “El TDAH es un trastorno debido a la forma actual de vida, que antes no existía y cuyas cifras están aumentando”.
    No debe olvidarse que la primera descripción médica del trastorno es de 1902. Por otro lado, los datos sobre su presencia son estables a lo largo del tiempo y similares tanto en países industrializados como en países en vías de desarrollo y del llamado tercer mundo.
  • “El niño con TDAH necesita clases especiales”.
    El TDAH no afecta necesariamente a la capacidad intelectual, aunque sus síntomas sí afectan al rendimiento escolar. Por ello, los niños con TDAH pueden precisar intervenciones específicas de tipo pedagógico, pero no una ubicación escolar diferente al resto de los niños de su edad y nivel de desarrollo.
  • “El tratamiento farmacológico se utiliza en el TDAH para sustituir las intervenciones psicológicas y escolares, más costosas y eficaces”.
    Un reciente estudio llevado a cabo con más de 400 niños afectos de TDAH ha demostrado que el tratamiento multimodal (la combinación del tratamiento farmacológico y las intervenciones psicológicas y escolares) es el tratamiento más eficaz ante el trastorno.
  • “Los fármacos psicoestimulantes producen dependencia y/o su uso induce la aparición de dependencias”.
    El uso correcto de los medicamentos psicoestimulantes, del modo prescrito y a las dosis indicadas por el médico de familia, no produce intolerancia ni dependencia. Además, diversos estudios han demostrado que los niños en tratamiento tienen una menor probabilidad de presentar trastornos por abuso de drogas en la adolescencia y la vida adulta.
  • “Los medicamentos psicoestimulantes dejan de ser eficaces en la adolescencia”.
    Los estudios realizados en adolescentes señalan una eficacia de los psicoestimulantes similar a la que tiene en la infancia (70-80%).

Diagnóstico

Durante algunos años se consideró que una posible causa del déficit de de atención era una “lesión cerebral” quizás como resultado de una infección temprana o complicaciones al nacer. Pero esta teoría fue rechazada porque podía ser explicativa de tan sólo un pequeño número de casos. No toda persona con Déficit de Atención tiene una lesión cerebral o complicaciones de nacimiento.

En los últimos años, gracias a que se han desarrollado nuevas herramientas y técnicas para estudiar el cerebro, los científicos han podido evaluar más teorías acerca de el TDAH. Recientes investigaciones permiten sostener que que el problema del niño hiperactivo es un problema de química cerebral. En nuestro cerebro una neurona desprende una pequeña cantidad de substancia química (neurotransmisor) que recoge otra neurona, la cual a su vez se excita y envía el mensaje a otra neurona. Cuando un neurotransmisor es escaso o se da en exceso ocurre que las neuronas no se excitan o se excitan demasiado, por lo que se produce un desequilibrio entre los neurotransmisores. Este desequilibrio sería el agente responsable de las dificultades que el niño tiene para centrar su atención y mantenerla durante un cierto tiempo, así como la falta de autocontrol y ajuste de su conducta a las demandas del medio. También sería responsable de los cambios bruscos en su estado de ánimo, importante característica del niño hiperactivo.

Entrevista clínica

Con la entrevista se pretende obtener información a través de los padres sobre el desrrollo y conducta del niño. Para ello, es preciso evaluar los siguientes aspectos: embarazo, parto, desarrollo psicomotriz, enfermedades padecidas, escolaridad y la esfera afectivo-comportamental.

Observación de la conducta del niño

Además de la información que obtenemos de los padres, necesitamos la presencia de un especialista para que observe la conducta del niño.Dicha observación puede hacerse desde el contexto natural (casa, colegio..) o en la propia consulta donde se está realizando la evaluación.

Para tal observación podemos utilizar el Código de Observación sobre la Interacción Madre-hijo o las fichas de control y seguimiento diario para padres y centro escolar. Se utiliza con niños de 2 y 3 años en una situación de juego y se analiza el estilo de comunicación entre la madre y el hijo: el tono y la adecuación de la directividad de la madre, el tono afectivo en el que se encuenran y el grado de conflicto que hay entre ambos.

El Código de Observación en el aula de Abikoff y Gittelman, es una buena ayuda para evaluar la conducta del niño en el colegio.

Evaluación individualizada del niño hiperactivo

El último paso del diagnóstico sería obtener información detallada sobre el desarrollo intelectual, estilos cognitivos, presencia o ausencia de síntomas neurológicos menores, impulsividad, desarrollo perceptivo, coordinación motora, capacidad de atención y nivel de actividad motora.

Par medir el desarrollo intelectual del niño se utiliza la “Escala de Inteligencia para niños de Wechsler” (se compone de doce pruebas distribuidas en dos grupos: el verbal y el manipulativo)

Los estilos cognitivos se refiren a las diferentes maneras que tienen los niños con Déficit de Atención de enfrentarse al aprendizaje. Se han estudiado la “reflexión” frente a la “impulsividad”, que consiste en elegir entre varias alternativas. El test más utilizado para evaluar este estilo cognitivo es el “Test de Emparejamiento de figuras Familiares”, Cains y Cammock,1978.

La “dependencia” frente a la “independencia de campo” , se trata de evaluar cómo percibe el niño su medio, es decir, si percibe partes como elementos del contexto (independencia) o el contexto en su globalidad (dependencia) .

El último estilo cognitivo es el de la “flexibilidad” frente al de la “reflexión” se trata de ver la capacidad del niño para controlar los estímulos sin importancia y omitir las respuestas incorrectas.

Otro aspecto importante para evaluación individualizada del niño en la Integración visomotriz,. Para ello se utiliza el “Test Guestáltico de Bender”, con el que se pretende medir la madurez y la coordinación visual de la búsqueda y ejecución manual de unos dibujos presentados mediante tarjetas.

La Exploración Neurofisiológica , reciente en la evalución del niño hiperactivo, se utiliza la cartografía cerebral, técnica de neuroimagen funcional que permite conocer el grado de activación eléctrica de la corteza cerebral mediante su representación en mapas cromáticos.
Déficit de Atención, las pruebas utilizadas para ello son diversas, en función de la capacidad de atención (Tiempo de reacción en las tareas de elección, en las tareas secuenciales, test de ejecución continua y tareas de vigilancia)

Por último, el Nivel de actividad motora , para ello se utilizan dos instrumentos, el “podómetro”( contabiliza los pasos que el niño da) , el “actómetro”(reloj de pulsera que también mide el movimiento) y el “cojín estabilímetro” mide el movimiento del niño mientras que está sentado.

Tratamiento

Los objetivos son los siguientes:

  • Mejorar o anular los síntomas-guía del TDAH
  • Reducir o eliminar los síntomas asociados
  • Mejorar las consecuencias del TDAH: aprendizaje, lenguaje, escritura, relación social, actitud en el entorno familiar…

Las tres bases imprescindibles del tratamiento son:

  • Información exhaustiva a padres y profesores.
  • Tratamiento psicopedagógico.
  • Tratamiento farmacológico.

El tratamiento farmacológico es imprescindible en 7 de cada 10 niños con TDAH, y tiene que individualizarse en cada niño, identificando la dosis mínima eficaz y bien tolerada por el mismo. Aunque hay otras alternativas farmacológicas, el tratamiento habitual es mediante psicoestimulantes, que mejoran la liberación de noradrenalina y dopamina.

La información y el apoyo a los padres es fundamental en el tratamiento pues en algunos estudios se expone que la continuidad de las conductas hiperactivas a lo largo del desarrollo y, sobre todo, el mantenimiento de conductas oposicionistas, se relaciona en parte con el uso por parte de los padres de un exceso de órdenes y críticas, adoptando un estilo de educación hipercontrolador e intrusivo. Estos factores contribuyen más bien a la aparición de trastornos relacionados o asociados al TDAH que al propio TDAH. Así, si bien el ambiente, estilo y estatus familiar no se relacionan con la presencia del TDAH, el estilo de educación parental sí debe tenerse en cuenta porque sí pueden ser determinantes a lo hora de su evolución y de la aparición de trastornos como el Trastorno Oposicionista Desafiante o el Trastorno de Conducta.

Pautas para el tratamiento TDAH

Según los doctores Dr. Antonio Martínez Bermejo y Dr. Joaquín Arcas Martínez

Para el niño: métodos personales útiles

  • Pide que te repitan las instrucciones.
  • Anota en una libreta aquello que necesites recordar, cada tema en distintas secciones y lleva siempre la libreta contigo.
  • Escribe notas recordatorias y colócalas en lugares visibles (frigorífico, espejo, armario).
  • Crea una rutina diaria y utiliza alarmas (despertador, móvil).
  • Elabora una lista con lo que necesitas hacer.
  • Elabora un calendario para realizar las tareas.
  • Divide las tareas en pequeños grupos.
  • Fija una fecha o una hora límite para cada tarea.
  • Asegúrate de que las terminas.
  • Trabaja en un lugar silencioso.
  • No hagas varias cosas a la vez.
  • Cuando trabajes, haz pequeños descansos.
  • Haz ejercicio, sigue una dieta equilibrada, duerme suficientes horas.

Para los padres: normas de conducta a seguir

Para los padres: normas de conducta a seguir

  • Prestar atención al niño escuchándole y hablándole con paciencia, comprendiendo su patrón de conducta y explicándole los planes para ayudarle.
  • Que el niño no vea discordancias entre los padres respecto a las pautas de actuación.
  • No actuar con él de forma excesivamente permisiva. Es conveniente que le proporcionen pocas normas de conducta pero que éstas sean claras y coherentes. Un ambiente sin una normativa clara aumenta la ansiedad y confusión del niño. Utilizar el “no” cuando el niño pida o exija cosas poco razonables y explicar el porqué de forma precisa y razonada.
  • Utilizar los intereses del niño y emplearlos como motivación para ayudarle a aprender de forma más eficaz. Por ejemplo: “cuando terminemos esta tarea puedes jugar con la videoconsola”.
  • Aumentar su autoestima y confianza en sí mismo, ponderando sus éxitos por modestos que sean, no resaltando sus fracasos o afeando su conducta de forma reiterada.
  • Mantener en casa unas normas de vida, consensuadas previamente por los padres. Por ejemplo: mantener si es posible el horario de actividades diarias (baño, comidas, tareas).
  • Evitar estímulos de alta intensidad (ruidos, luces, gritos). El niño responderá de forma exagerada a estos estímulos, gritos u órdenes fuertes.
  • Comunicar al niño con suficiente antelación cualquier posible cambio en la dinámica del hogar de manera que pueda adaptarse a ella.
  • Hacerle partícipe de las tareas domésticas que pueda realizar según sus capacidades y alabarle cuando intente actuar por sí mismo.
  • Comentar tranquilamente con él sus malas actuaciones y errores, explicándole que es necesario evitar las prisas y pensar antes de actuar. Es bueno que piense en alternativas a sus equivocaciones para no repetirlas.
  • Diferenciar entre las conductas voluntarias y las involuntarias. Los castigos aplicados a las acciones voluntarias deberían ser consecuencias lógicas de sus actos.
  • Situar al niño mientras hace los deberes en un lugar próximo al suyo para mantener contacto visual y más supervisión. Evitar estímulos que les distraigan (ventana, mesa desordenada, juguetes, etc).
  • Es conveniente dar órdenes claras y concisas, acompañando estas órdenes de contacto ocular y si es necesario haciéndoselas repetir al niño en voz alta.
  • Resaltar el éxito y no el fracaso. Motivación constante. Use lenguaje positivo usando frases como “tú puedes hacerlo”, “¡qué bien lo has hecho!”.
  • Controlar la “intendencia escolar” antes de ir al colegio como si fuera una asignatura más (agenda, libros, lápices, etc).
  • Procurar fraccionar las tareas y deberes a realizar en casa, utilizando tiempos más cortos. Las tareas largas deben dividirse en partes.
  • Recordar también que alguno de estos niños presentan un “odio a leer”. Organizar la lectura de manera que se motive al niño.
  • Evitar llamadas de atención en público. Comentar su comportamiento en privado.
  • Tener en cuenta que su comportamiento empeora en ciertas situaciones con menor control (cumpleaños, reuniones familiares, etc).
  • Las actividades extraescolares son importantes para estos niños, siempre que les gusten y que sirvan para mejorar su autoestima.
  • Mantener entrevistas personales con el profesor/a cada cierto tiempo, supervisando en casa el trabajo escolar del niño.
  • En resumen, convertir el entorno familiar en un ambiente favorecedor para el niño con TDAH y no en un ambiente hostil.
  • Utilizar como castigo “la ausencia de premio”. Evitar castigos físicos o muy prolongados, suelen ser contraproducentes y de escasa eficacia.
  • Cuando haga algo bien, reforzarlo con una sonrisa o una palabra de elogio. El refuerzo positivo con un sistema de “puntos” puede ser muy beneficioso.
  • Ante la hiperactividad motriz, permitirle la posibilidad de moverse en situaciones tales como: tiempo de comidas, deberes, etc.

TDAH y adopción

Entre el 3% y el 8% de los niños son disagnosticados con TDAH. El 50% de los niños adoptados de Rusia tienen TDAH. El 15% de todos los niños con TDAH son adoptados.

El padre de un niño adoptado escribe:

“En los últimos años el número de diagnósticos de TDAH (Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad) ha ido incrementándose de forma exponencial y yo diría que sorprendente. Por poner un ejemplo, en el País Vasco entre 2001 y 2008 el gasto público relacionado con la prescripción de metilfenidato (medicamento indicado en el tratamiento de este trastorno) pasó de 8.648€ a 890.848€.Según las fuentes o según los criterios diagnósticos que tomemos la prevalencia de dicho trastorno varía de un 3 a un 20% en los niños. Yo que soy una mente simple hago un numerito y calculo que en una clase de 25 niños, en el mejor de los casos habrá uno q que esté diagnosticado con ese trastorno. Pero se me ocurre mirar en la clase de mi hijo y resulta que el caso es más parecido al 20% ya que 4 de los 25 niños (que yo sepa) han sido diagnosticados de TDAH y, en consecuencia, medicados con metilfenidato (MFD).”

Jordi Badia, autor del blog YO AMO A ALGUIEN CON… ¿TDAH?. Eduardo Barca, psicoterapeuta infantil.

Una buena guía sobre el déficil de atención para padres y maestros

TDAH y tratamiento con omega-3

Tratamiento con omega-3 ante el trastrono por déficit de atención e hiperactividad. Tras recientes estudios, se han demostrado evidencias de los beneficios del omega-3 ante sujetos TDAH. A continuación, la traducción del artículo original en inglés de “Journal of the American Academy of child & adolescent psychiatry”: Varios estudios han demostrado diferencias en ácidos grasos omega-3 de ácidos grasos en el plasma y en las membranas de los eritrocitos en los pacientes con déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en comparación con controles no afectados. Los ácidos grasos omega-3 tienen propiedades anti-inflamatorias y pueden alterar el sistema nervioso central de la célula fluidez de la membrana y la composición de fosfolípidos. Fluidez de la membrana celular puede alterar la serotonina y la neurotransmisión de la dopamina. El objetivo de este meta-análisis fue examinar la eficacia de los suplementos de omega-3 ácidos grasos en niños con TDAH.

Método

Se realizaron búsquedas en PubMed aleatorios controlados con placebo, el examen de los suplementos de ácido graso omega-3 en niños con TDAH sintomatología. La medida de resultado primario fue la diferencia de medias estandarizada en las escalas de calificación de la gravedad de TDAH. Los análisis secundarios se llevaron a cabo para determinar los efectos de la dosificación de los diferentes ácidos grasos omega-3 los ácidos grasos en los suplementos.

Resultados

Diez ensayos que incluyeron 699 niños fueron incluidos en este meta-análisis. Los suplementos de ácido graso omega-3 ha demostrado un efecto pequeño pero significativo en la mejora de los síntomas del TDAH. Dosis de ácido eicosapentaenoico en los suplementos se correlacionó significativamente con la eficacia del suplemento. No hay evidencia de sesgo de publicación o la heterogeneidad entre los ensayos se encontró.

Conclusión

Omega-3 suplementos de ácidos grasos, particularmente con dosis altas de ácido eicosapentaenoico, fue moderadamente efectiva en el tratamiento del TDAH. La eficacia relativa de ácidos grasos omega-3 suplementos de ácidos grasos fue modesta en comparación con tratamientos farmacológicos disponibles en la actualidad para tratar el TDAH, tales como los psicoestimulantes, atomoxetina, o agonistas α2. Sin embargo, dada su relativamente benigno perfil de efectos secundarios y la evidencia de una eficacia modesta, puede ser razonable utilizar suplementos de omega-3 ácidos grasos para aumentar tradicionales intervenciones farmacológicas o para familias que no aceptan otras opciones psicofarmacológicas.

Publicado por Guillermo Jiménez Pérez

Michael Phelps, el orgullo de los hiperactivos

Ya está en la historia para siempre. Es el más grande deportista de todos los tiempos, el que más veces ha subido a un podio olímpico. Michael Phelps, el tiburón de Baltimore, el hombre-pez, empezó a ir a clase de natación porque su madre lo llevó como un remedio a su continua actividad física. Era hiperactivo.

Libros Recomendados

  • TDAH. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. De la infancia a la edad adulta. M. J. Parellada Redondo. Alianza Madrid 2009.
  • Pautas orientativas para el niño con TDAH, y padres. Dr. Antonio Martínez Bermejo y Dr. Joaquín Arcas Martínez. Servicio de Neurología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz. Madrid.
  • Estrategias para Entender y Ayudar a niños con Transtorno por Def Icit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/H) Puig, Conxita y Bales, Cristina Grupo Editorial CEAC
  • Niños Hiperactivos; Barkley, Russell A. Ediciones Paidos Iberica, S.A.
  • Cómo vivir con un niño hiperactivo. Comportamiento, diagnistico, tratamiento, ayuda familiar y escolar: C.Avila y A. Polaino-Lorente. Ed. Narcea Madrid 2002
  • Actividades para niños con problemas de aprendizaje; S. Major y M. A.Walsh. Editorial Ceac S.A. 136 págs.
  • Déficit de atención con o sin hiperactividad. Origen, diagnóstico y tratamiento; Ig. Orjales Villar. Editorial CEPE. Colección educación especial y dificultades de aprendizaje
  • La recuperación de la atención. Nivel (8-12 años); J.M. Vilanova Peña. Editorial CEPE. Colección Cuadernos de recuperación. Año 1988. 5ª edición. 80 págs.
  • Ejercicios de atención, concentración y memorización. 12-14 años A. Gosálbez Celdrán. 3ª edición. Editorial CEPE. Colección Cuadernos de recuperación.
  • Actividades para desarrollar la capacidad de atención; A. Vallés Arándiga, volúmenes 1,2 y 3. Editorial Escuela Española S.A.
  • Ejercicios de atención y memorización. Nivel ESO y ESNO; A. Gosálbez Celdrán. Editorial CEPE. Colección Cuadernos de recuperación.
  • Talleres de activación cerebral y entrenamiento de la memoria; M. M. Acuña. Editorial Paidós Ibérica.
  • Problemas de atención en el niño; C. López Soler y J. García Sevilla. Editorial Pirámide. 136 págs.
  • Importancia de la atención para el éxito escolar; C. Boujon y Ch. Quaireau. Narcea S.A. de Ediciones . 1999
  • Trastorno por déficit de atención: un modelo e intervención psicoeducativa; L. Huertas. Información psicológica. Biblio. 1998. 62-67 págs.
  • Modificabilidad de la inteligencia; Educación, desarrollo y diversidad A. Dosil. Biblio. 1998. págs. 19-27.

Centros Especializados en Necesidades Educativas Especiales (NEE)

  • Centro de Desarrollo Curricular Área de Atención a la Diversidad
    Y Asociación Española para la Educación Especial
    C\ General Oráa, 55
    28006 – Madrid
    Tfno: 91/ 564 51 68 y 91/ 5620608
  • Agencia Europea para el Desarrollo de la Educación Especial
    Teglgaardsparken 100
    DK-5500 Middelfart
    Dinamarca
    Tfno: 45 64 41 00 20
    E-mail: adm@european-agency.org
    Página Web: http://www.european-agency.org
  • CEANE
    Centro de Atención para Necesidades Especiales
    C/ Cerro azul # 602 Col. Petrolera
    89110 – Tampico (Tamaulipas) México
    Tfno. y Fax: (12) 13/ 03 70
    E-mail: ceane@tamnet.com.mx

Asociaciones en Madrid

  • AFANTDAH 940. Asociación Familiar de Afectados con niños con TDAH de Fuenlabrada
    Colegio Público Poetisa Celia Viñas. C/ Mónaco, nº 3
    http://afantdah.org
    info@afantdah.org
    +34 685 537 770 , +34 695 562 825
  • APDE Sierra TDAH
    C/ General Mola, nº 7
    http://apdesierratdah.blogspot.com.es
    info@apdesierratdah.org
    +34 818 521 593  , +34 618 649 756
  • AAMNDAH Alcobendas
    Paseo de la Chopera, N 309. Bajo. Local 1.
    http://www.aamndah.com
    info@aamndah.com
    +34 654118457 , +34 654 118 457
  • AFANTDAH 940. Asociación Familiar de Afectados con niños con TDAH de Fuenlabrada
    Colegio Público Poetisa Celia Viñas. C/ Mónaco, nº 3
    http://afantdah.org
    info@afantdah.org
    +34 685 537 770 , +34 695 562 825
  • AFANDAH. Asociación de familiares de Alcorcón con niños/as con déficit de atención y/o hiperactividad
    C/ Timanfaya, 15 -23 (Centro de Asociaciones de la Salud)
    afandah@hotmail.com
    +34 629 95 72 24 / 637 746 372
  • ANSHDA
    Presidenta: Teresa Moras Cítores
    Pasaje de Valdilecha 5-7 (esq. Molina de Segura 33)
    28030 Madrid
    Tel: 913560207
    Fax: 913610433
    E-mail: info@anshda.org
    Web: www.anshda.org
  • AMADÁ
    Presidenta: Raquel García Campuzano
    Tel: 658 053 170
    E-mail:amada@amada.com.es
    Web: www.amada.com.es
  • EDUCACIÓN ACTIVA
    Presidenta: Fátima Guzman
    C/ Antonio Sanfiz, 24
    28023 Aravaca (Madrid)
    Tel: 91 357 26 33 – 91 307 88 68
    E-mail: info@educacionactiva.org
    Web: www.educacionactiva.org
  • CENTRO ALEKA
    Presidenta: Celia López
    C/ Doctor Thebussem 8 – P. baja
    28028 Madrid
    Tel: 679 72 09 61 – 646 86 04 64
    E-mail: info@centroaleka.com
    Web: www.centroaleka.com/

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