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Ictus (derrame cerebral) en la infancia

Para saber más

Definición

Bajo el término ictus se engloban todas las patologías cerebro vasculares debidas a la interrupción, momentánea o definitiva, del riego sanguíneo en alguna parte del cerebro, que aparecen de forma repentina.

El cerebro, como cualquier otro órgano, recibe sangre para su funcionamiento a través de las arterias. Estas lo nutren con oxígeno y glucosa, que son los principales alimentos del cerebro. Cuando el flujo sanguíneo deja de alcanzar alguna zona del cerebro, pueden alterarse las funciones de dicha zona, de manera transitoria si se ha recuperado el riego inmediatamente; o de manera definitiva, si el flujo se ha detenido durante un tiempo importante y las células del cerebro han quedado dañadas.

Síntomas

Los síntomas de los ictus pueden variar considerablemente en función de la región del cerebro que haya quedado exenta de sangre. Esto dificulta en gran medida el reconocimiento del ataque. No obstante, de manera general, casi todos los accidentes cerebro vasculares cursan con, al menos, alguno de estos síntomas, de aparición repentina:

  • Dolor de cabeza de aparición repentina y de una intensidad elevada, diferente a la habitual; que puede acompañarse de náuseas y vómitos, pérdida de la consciencia o coma, si es un ataque muy grave.
  • Trastorno brusco de la sensibilidad en cara, brazo o pierna en un lado del cuerpo.
  • Debilidad muscular repentina, en un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o para entender lo que se está diciendo.
  • Trastornos de la visión.
  • Pérdida del equilibrio.

De media, se tarda de 12 a 24 horas en los ictus de adultos en llegar al hospital después de reconocer los primeros síntomas de un derrame cerebral. Ese tiempo se dispara a 48 a 72 horas en los niños. Este retraso se produce principalmente debido a la creencia generalizada de que los accidentes cerebro vasculares no ocurren a los niños.

Sin embargo, un porcentaje pequeño pero significativo de niños sufren accidentes cerebro vasculares y las causas son diferentes de las de los adultos.

Sobre las causas

En los derrames cerebrales de adultos a menudo las causas pueden ser: golpes, presión arterial alta, colesterol alto, antecedentes de tabaquismo, el exceso de alcohol y la obesidad.

En contraste, las causas en los niños son más a menudo:

  • defectos de nacimiento
  • infecciones (por ejemplo, meningitis, encefalitis)
  • trauma, operaciones
  • trastornos de la sangre tales como anemia de células falciformes

Sobre las consecuencias:

  • Debido al daño cerebral causado por el derrame cerebral, niños y adultos que tienen accidentes cerebro vasculares suelen tener problemas con:
    • el habla y la comunicación
    • la parálisis o debilidad en un lado
  • Otras complicaciones del derrame cerebral en los niños son:
    • fiebre
    • modificación del estado mental
    • desgana, mala nutrición y las condiciones que se derivan un de reposo prolongado en cama

Los bebés y los Accidentes Cerebro vasculares

Los bebés que padecen accidentes cerebro vasculares en el útero o durante el primer mes de vida se encuentran especialmente en riesgo de sufrir parálisis cerebral.

Frecuencia

La incidencia de sufrir un accidente cerebro vascular en niños menores de 15 años de edad es de aproximadamente 6 casos por cada 100.000 niños por año. Las enfermedades cardiacas son uno de los factores de riesgo más frecuente para sufrir un ictus infantil, y se consideran responsables de un 30% de los casos.

Los accidentes cerebro vasculares son ligeramente más común en niños menores de dos años de edad. La incidencia de ictus en niños se ha mantenido estable durante los últimos 10 años, pero los trastornos cerebro vasculares debidos a accidentes se encuentran entre las 10 principales causas de muerte en niños en occidente.

Los niños se curan mejor

Aunque los ictus en los niños pueden ser devastadores, los niños tienen una mayor capacidad de curarse debido a la mayor plasticidad o flexibilidad del sistema nervioso del niño y el cerebro. El cerebro de un niño aún está en desarrollo, por lo tanto, tiene una mayor capacidad de repararse a sí mismo. Con la ayuda de la terapia física y del habla, la mayoría de los supervivientes a un ictus infantil recuperan el uso de sus brazos, piernas y el habla.

A mas rápidez menor el impacto

Los tratamientos contra los derrames son más eficaces cuando se actúa dentro de las primeras 3 horas después de comenzar los síntomas del ictus. Al reconocer los signos de un derrame cerebral en los niños se debe comenzar el tratamiento rápidamente. Esta rapidez ayuda a los médicos a disminuir los daños del ictus en el cerebro del niño.

Utilice estas preguntas para ayudarle a diagnosticar con rapidez

CARA Pida al niño que sonríe.
¿Hace una mueca torcida en la cara?
BRAZOS Solicite al niño que levante ambos brazos.
¿Tiene una tendencia a no levantar un brazo?
HABLA Pida al niño que repita una frase simple.
¿Puede el paciente repetir la oración correctamente? ¿Arrastra las palabras?

Si el niño muestra cualquiera de estos síntomas, el tiempo es importante. Llame a urgencias o acuda al hospital rápidamente.

Una vez que su hijo ha sido diagnosticado, lo más probable es que le indiquen un terapeuta para que comience la rehabilitación física y un logopeda para que comience la rehabilitación del habla. Es posible que le indiquen también el uso de una máquina como el Lokomat.

Bibliografía

Enlaces

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