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Maltrato infantil

Para saber más

La expresión del “niño maltratado” se ha generalizado a partir de 1959 cuando el Dr.Henry Kempe  y sus colegas asociados del  Denver Medical Center por primera vez propusieron el diagnostico del niño golpeado y abandonado bajo el nombre de “Sindrome del niño maltratado” durante la conferencia anual de la Academia Americana de Pediatría. En 1962 publicaron un articulo describiendo el conjunto de hallazgos asociados con el maltrato físico: fracturas, hematomas subdurales y alteraciones inflamatorias de partes blandas. Presentando los aspectos pediátricos, psiquiátricos, radiológicos y legales, así como las primeras cifras de incidencia correspondientes a los Estados Unidos

Un siglo antes había empezado, de forma gradual, la toma de conciencia social sobre los malos tratos al niño. En los Estados Unidos surge a comienzos del siglo XIX el llamado “Child Welfare Movement” (Movimiento para el Bienestar del Niño). En 1871 se funda en Nueva York la “Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Niños” y, siguiendo su ejemplo, se constituyeron muchas otras asociaciones con objetivos similares en diversas partes de Estados Unidos y Gran Bretaña, despertando la conciencia pública en favor de los niños desamparados. Se sabía poco, sin embargo, de la auténtica índole del problema, y rara vez era diagnosticado.

Reflejo de este proceso evolutivo social previo a la consideración científica de estos malos tratos, es el hecho de que en 1881 la Sociedad Protectora de Animales de Gran Bretaña hiciese extensiva su llamada a la protección del niño y, en base a ello, en 1889 se funda en ese país la “Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad con los Niños”.

El síndrome del niño golpeado fue descrito por primera vez en 1860 por Augusto Ambrosio Tardieu, catedrático de Medicina Legal en París, basándose en los hallazgos obtenidos en las autopsias de 32 niños golpeados o quemados hasta producirles la muerte. En el mismo año, Athol Johnson, del “Hospital for Sick Children” de Londres, llamó la atención sobre la frecuencia de fracturas múltiples en los niños, atribuyéndolas al raquitismo que por aquella época estaba muy generalizado entre la población de Londres. Actualmente podríamos afirmar que muchos de los casos descritos por él eran, en realidad, niños maltratados. No obstante, la teoría del raquitismo prevaleció hasta bien entrado el siglo XX.

Tuvo que pasar bastante tiempo hasta que John Caffey (en 1946) y Frederic Silverman (en 1953) informaran sobre sus primeras observaciones relativas a la, hasta entonces no explicada, asociación de hematomas subdurales y alteraciones radiológicas anormales en los huesos largos de niños.

A partir de estas fechas, millares de artículos y docenas de libros han contribuido en gran medida al conocimiento del abandono y los malos tratos del niño.

La O.M.S. aconseja continuar con su estudio al objeto de poder dar pautas diagnósticas claras y eficaces. No obstante y pese a que en los últimos años ha pasado a ser un síndrome de observación cada vez más frecuente, son confusos los límites para el diagnóstico diferencial, por lo que únicamente salen a la luz los casos más llamativos.

Concepto de niño maltratado

El síndrome del niño maltratado (SNM) ha sufrido notables cambios conceptuales en los últimos tiempos (Carmi y Zimrin, 1984; AMA, 1985; Eckert, 1986; Jonson y Showers, 1985). Según la OMS puede definirse como toda forma de maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono o trato negligente, explotación comercial o de otro tipo, de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

En Francia se conoce este cuadro con los nombres de “Síndrome de Tardieu Silverman” o “Síndrome de l’enfant battu”, y en la literatura anglosajona se utilizan los términos de “Battered child syndrome”, “Síndrome de Caffey”, “Síndrome de Kempe” y “Cinderella’s syndrome” para denominarlo.

Junto a este concepto clásico, en la actualidad habría que incluir otras formas de malos tratos que se podrían encuadrar bajo el título de “crueldad con la infancia”, y que incluirían la explotación del menor, el ensañamiento terapéutico, los niños víctimas de acciones terroristas, las agresiones a los niños por motivaciones políticas, los niños-soldado, etc.

Magnitud del problema

La incidencia del SNM es muy difícil de precisar, sin embargo parece fuera de toda duda que se da en todos los países, independientemente de su grado de desarrollo.

Su frecuencia sólo puede establecerse de forma aproximada, y se deduce de la morbilidad y de la mortalidad que se deriva de los malos tratos. Ni siquiera son aproximadas las cifras que se refieren a los malos tratos físicos, que son los más fáciles de objetivar. Se considera que los casos denunciados de malos tratos son sólo el 10% de los reales.

De cualquier forma, los resultados de las estadísticas son pobres, al igual que son pocos los diagnósticos, lo que no tiene nada de extraño por cuanto que hemos de admitir que la mayoría de los casos permanecen en la clandestinidad (Fallon y col., 2010).

El estudio ACTIVA (Actitudes y normas culturales frente a la violencia en ciudades seleccionadas de América Latina y España) (Fournier y col., 1999) encontró que entre el 3.0% y el 27% de los niños habían recibido castigo físico con algún objeto por parte de uno de sus padres y hasta un 34% habían sido golpeados con las manos, en los doce meses previos a la encuesta.

Los padres o familiares jóvenes y con menor educación, son los más propensos a considerar que el castigo físico es el método más válido para lograr un comportamiento disciplinario. Los menores agredidos tienen mayor dificultad para inhibir impulsos agresivos. Con información de la Dra. Emilia Lachica López

Bibliografía

  • Delgado A, Garate J, Santolaya JM, Sobradillo B, Rodríguez JM: Síndrome del niño maltratado. Medicine 1987;85:3577-84.
  • Lachica E. “Maltrato infantil: La historia de un problema”. Pediátrika 1996;16:333-6.

 

 

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