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abril 11, 2011. Sin comentarios

Una madre nos comenta que su niña de 5 años hasta ahora hija única y que acaba de tener un hermanito, ha cambiado radicalmente y de tener muy buen temperamento, se ha vuelto intratable

Los celos entre hermanos son lo habitual, son la norma, es decir lo padecen todos los hermanos mayores cuando aparece de pronto un competidor en su vida con el cual -o frente al cual- tiene que repartir: el tiempo, la atención y lo que peor entienden el cariño de su madre. La diferencia está en la edad del que padece los celos. Si tiene 5 años sufre más que si tiene 2…Y es lógico que su niña esté trastornada, cambiada, insoportable…ponte en su lugar. Imagina por un momento que tu marido trajese a vivir a tu casa a otra mujer, y te consolase diciendo: no si te sigo queriendo igual, si tu vas a seguir en casa, en otro cuarto muy bonito…Haz el mismo simil a tu marido con un hombre…¿Insoportable no? Ya se que no es igual. Pero para entender a tu niña sirve.
Lo importante ahora es hacerle entender a tu niña que en pura verdad la hermandad es maravillosa. Y que muy pronto gozará con su hermano de juegos, risas, excursiones, camaradería, hermandad en una palabra…Solo quien ha tenido hermanos sabe lo que es compartir y gozar. Pero como casi todas las grandes lecciones de la vida, se aprende a través del sufrimiento. Y esta es otra gran lección para tu niña: cuesta aprender, es dificil, es duro, lleva tiempos, a veces se tienen agujetas, pero tiene beneficios a la larga. Esto, saber posponer la recompensa, es la base sobre la que se ha construido la humanidad. Es no comerse la carne cruda, y hacer una hamburguesa…Es correr o saltar para al final ganar una medalla…Esto lo puede entender tu niña, díselo y ponle los muchos ejemplos que diariamente surgen. A tener un hermano también se aprende.
Cuatro meses es muy poco tiempo en la vida para aprender…ni el solfeo, ni las letras, ni pintar, ni jugar al tenis, ni esquiar, ni montar a caballo…nada se aprende en cuatro meses. Tampoco a compartir se aprende en cuatro meses.
Ponle una tarea diaria (por ejemplo pídele que te ayude a poner la mesa, a ordenar el cuarto, a comprar en el super)
Elogia el esfuerzo y la independencia por el esfuerzo que hace en su tarea y elogia cuando tu hija trate de hacer su trabajo independientemente. Elogia el esfuerzo y la independencia, aunque no haga todo correctamente. Una regla que puede ser usada cuando se usa el elogio: házlo con frecuencia, házlo inmediatamente, házlo impactante. Un elogio impactante es uno que es ofrecido en un tono cariñoso e incluye un comentario que le deja saber a tu hija que tu estás contenta con su trabajo. “Me gusta mucho que estés trabajando tan bien en tu tarea esta noche. Estoy muy orgullosa de ti.”

Dale tiempo y comprensión y mucha dedicación y muchas muestras físicas de amor a tu niña. Y pregúntale un día sí y otro también a cual de sus dos piernas quiere más, a cual de sus dos ojos prefiere, a cual de sus dos orejas…Haz juegos con ella y con el pequeño, a esconderos, a cantar, a pasear…Es fundamental que riais juntos, que canteis en el coche juntos, que lo paseis bien juntos los cuatro…La familia se forma, se amasa como el pan, diariamente con mucho amor y mucha imaginación. Es una -la mejor y mas vital- aventura que tienes por delante. Es apasionante. No te canses nunca, para ello toma vitaminas -físicas y espirituales- y ya sabes donde cuentas con unos amigos más

http://www.avapac.es/famous-narrative-essays/

abril 5, 2010. 2 comentarios

Un padre nos pregunta sobre la gravedad del comportamiento psicológico de su hijo adolescente que en casa tiene un comportamiento muy adecuado y en Internet se autodefine como un sinvergüenza

Tu hijo, por la descripción de su comportamiento, está pidiendo ayuda. Está gritando psicológicamente “socorro no sé quien soy”. Esta dificultad de auto comprensión, al cumplir los 18 años, es relativamente frecuente.
Y cada cual se inventa una fórmula para exteriorizar su malestar interior. Hay muchos jóvenes que se deprimen. Otros enferman físicamente. Otros se escapan de la realidad inventando mundos distintos… El problema es que en nuestra educación se dedica poco tiempo a este tema central: descubrir el sentido de la propia vida.
Para ayudar a tu hijo tienes muchas fórmulas: primera y fundamental aumentar las demostraciones de amor y confianza hacía su persona. Aunque parezca imposible a los padres, a los 18 años se tiene más necesidad de amor paternal que a los 10. Amor con todo tipo de demostraciones, con abrazos, con tiempo dedicado en exclusiva, con viajes, con cines, con paseos y sobre todo con muchas horas de comunicación: de hablar y sobre todo de escuchar.
Otra fórmula es pedir que te escriba sus gustos y deseos en una especie de carta a los Magos. Funciona. Parece infantíl, pero es fácil de realizar.
Otra fórmula es el juego. Hay muchos juegos psicológicos tipo test, que a los adolescentes les encanta y que suelen permitir descifrar mucho malestar.
Por supuesto sin descartar la psicología familiar, que en varias sesiones y a domicilio plantee una terapia de grupo.
No dejes que la situación afecte vuestra vida cotidiana. Sé feliz. Tienes la obligación vital de buscar tu propia felicidad. Y es la propia búsqueda la que otorga la felicidad. Ten esperanza en que si pones remedio se encontrarán soluciones. Habla con tu hijo directamente o a través de libros. Compra algún libro de psicología de Juan Antonio Marina o de Luis Rojas o de Julián Marías y déjalo encima de la mesa, o dáselo y a los tres días pídele parecer ¿te ha gustado? ¿Qué te ha parecido?. Los libros o las películas te pueden servir de estrategia para hablar en profundidad. Busca tu propia fórmula y aplícala recordándole en vuestra conversación a menudo que la pregunta importante cuando se es joven es ¿quién quiero ser?.

http://www.euromip.com/

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Una madre nos pregunta qué puede hacer para intentar calmar la agresividad de su hija adolescente.

Pero para ajustar nuestra respuesta necesitaríamos saber la edad de su hija y el alcance de su agresividad.
Por principio la Fundación Belén entiende como mejor medida que los adolescentes convivan con la familia, aún en periodos difíciles, como siempre son los periodos en que una adolescente muestra agresividad. Suele ser mejor.
Como primera terapia frente a la agresividad infantil y adolescente (siempre descartando que no exista una lesión cerebral o una enfermedad patológica) entendemos que un aumento de muestras de afecto por parte de los dos padres y de los familiares próximos al adolescente que tiene problemas de conducta, suele dejar a este desconcertado. Y este desconcierto inicial es buen momento para reiniciar las relaciones familiares. Porque las conductas agresivas si no son patológicas, son un grito de auxilio por parte del adolescente, un grito mal dado y peor entendido. Pero suele ser un grito de ¡socorro me encuentro mal!.
Entonces es preciso descubrir en la psicología del adolescente agresor cual es la causa de su malestar, preguntarle mucho y escucharle mucho más aún. Ofrecerle tiempo en exclusiva en paseos tranquilos por parques para poder hablar y escuchar. Y al mismo tiempo como remedio ante su sufrimiento (porque el adolescente agresor sufre y por eso quiere hacer sufrir como respuesta) hacerle muy ampliadas muestras de afecto y comprensión, para que el adolescente se entere bien que sus padres le quieren mucho y como quieren su bien, quieren que todos le quieran, para ello es necesario que el adolescente se comporte correctamente.

Afición al juego en adolescente

enero 26, 2010. Sin comentarios

Una madre que se autodefine “desesperada”, nos escribe sobre la afición desmesurada de su hijo adolescente a jugar en las máquinas tragaperras. Ya ha robado y ha mentido. ¿Qué puede hacer? Nos pregunta: “¿Debo internarlo?”

La adolescencia es una etapa complicada para los chicos, pues el crecimiento físico debe acompasarse con el crecimiento moral. Para ello el adolescente tiene que convertir las normas de convivencia que ha recibido de su entorno social en normas propias, y esto es siempre difícil. Es preciso ayudarle. Comprenderle y estimularle.

La edad de su hijo es ya para tomarse muy en serio su comportamiento, pero por otra parte su comportamiento no es “tan malo” como Ud cree. Por supuesto no necesita ningún internamiento. Sólo comprensión, afecto y NADA de dinero. El juego es una tentación para cualquier adolescente con 200 euros en el bolsillo…¿para qué se los regaló? ¿para dias despues pedirselos?. Su hijo “se ha derrumbado”, ha terminado confesando su afición desmesurada al juego. Y ha ido a la sesión del psicólogo…pues es un buen chico con un pasajero desarreglo.

No se desanime. No se desespere. Piense que en septiembre ha aprobado todo…salvo la selectividad. Dele la oportunidad de repetir el éxamen si quiere ir como sus amigos a la universidad. Pero hagale ver que tiene que prepararse este año para poder aprobar la selectividad en junio, tiene que estudiar si quiere ir a la universidad y aprovechar estos cinco meses que tiene por delante hasta junio no solo para preparar la selectividad, también para saber con seguridad lo que quiere estudiar. Quien quiere ser. De eso se trata de elegir un camino y sobre todo elegir el tipo de hombre al que se aspira ser.

Procure llegar a un pacto con él.
No mas gritos por parte de los padres, no mas juego por su parte.
No mas dinero por parte de los padres, no mas “no hacer nada” por su parte.
Si quiere estudiar, déle otra oportunidad, páguele una academia, pero con el compromiso por su parte de aprobar en junio.
Los adolescentes son muy sentidos, procure hablarle con ternura, con afecto. Dígale en voz alta que le quiere, que le duele su mal comportamiento, que desea para él lo mejor…No crea que le odia, simplemente desea ser mas independiente de sus padres, y odia el sentirse atado sentimentalmente. Evite los conflictos directos. Procure hablar sin alzar la voz, mirándole a los ojos, abriendo su corazón. Y escúchele con atención.

Haga el proposito de “borrón y cuenta nueva”. Nada de odios, nada de castigos. ¡Cuentas claras y a empezar!

Explíquele bien claro : lo que tiene que hacer: estudiar. Su nuevo compromiso: no jugar. Su nuevo crédito: confiar en él.

De verdad amiga, no se desespere. Su hijo es un buen chico que ha hecho una cosa mal y la ha confesado. La ludopatía en adolescentes es una cosa muy grave, hace bien en tomarse en serio los primeros indicios.

Lo mas importante es saber levantarse después de una caída. Ayude a su hijo a levantarse. Esuna preciosa tarea para una madre. Animo.

Malas notas y buen comportamiento

enero 11, 2010. Sin comentarios

Un padre nos plantea el cambio de centro escolar en mitad de curso de un adolescente con un buen comportamiento en casa que no se corresponde en absoluto con las calificaciones y notas que los profesores le dan.

La adolescencia es sin duda el momento mas díficil de la educación, tanto en familia como en el centro escolar. Por esta dificultad no le debe extrañar el que a su hijo los profesores le pongan notas y advertencias (aunque ninguna sea buena). Eso demuestra interés en la educación de su hijo. No le preocupen las notas, mas que como medida de la capacidad de esfuerzo de su hijo. Lo importante es su conducta y su capacidad de esfuerzo, de trabajo. Si Ud está viendo que mejora su comportamiento, pues quiere decir que está en la buena dirección, aunque necesite aún mejorar mas. Y trabajar más.

Desde la experiencia de la Fundación Belén, estimamos que no es conveniente trasladar de centro escolar a los adolescentes en mitad del curso. No les favorece por doble motivo. Primero: puede su hijo entender que Ud se rinde ante las dificultades o puede entender que las malas notas son culpa del centro escolar, y esto no debe ser así nunca, antes bien es preciso crecerse y aumentar el esfuerzo escolar. Segundo, los profesores ya le conocen, su hijo ya tiene amigos, está ubicado…modificar todo este entramado de conocimientos a mitad del curso, supondría para su hijo un aumento de trabajo emocional que le impediría trabajar y centrarse en el estudio.

Aproveche estas vacaciones para hacer muchas “aventuras” con su hijo, salga con él al cine, a visitar museos, exposiciones, belenes, centros nuevos de la cidad, hable con él de sus esperanzas en su futuro, hable con él de lo dificil que es la vida, de lo mucho que es preciso trabajar. Hable y escuche. Tan importante es lo uno como lo otro. Aumente su comunicación e intimidad con su hijo, coméntele también sus propias dificultades y problemas, que él empioece a notar que lo trata como a una persona mayor y que le considera, y considera su juicio. Es el amor siempre la mejor medicina para curar los problemas de conducta.

Y hable con su tutor y profesores, es importante la comunicación entre los padres y la escuela, y más cuando existe disparidad de criterio. Pregúnteles por su comportamiento escolar y hábleles de su comportamiento en casa. Entre todos tienen que llegar a conseguir que su hijo se comporte coherentemente y bien en todas partes.

Mentiras y sexualidad en la adolescencia

. Sin comentarios

Una madre recien divorciada nos presenta el problema de su hija de 13 años, miente habitualmente sobre sus relaciones con una amiga que ha empezado a ser más que una amiga.

Gracias por contactar con la Fundación Belén. El problema de su hija adolescente es bastante habitual. Ha sufrido una separación de sus padres y, por lo que Ud cuenta, lo ha pasado mal precisamente por la actitud de su padre. Posiblemente en su subconsciente culpabilce a su padre, y con él al colectivo masculino, de su sufrimiento. Si a este estado emocional confuso le añade como suma el afecto y compresión que ha encontrado en una amiga, pues el resultado es su actual caos mental.

La adolescencia es siempre una edad dificil. Empiezan a pesar mas sus relaciones de iguales que sus padres. Deben iniciar el despegue de su personalidad, necesitan hacer propias las normas morales recibidas…son muchas tareas difíciles que para poderlas realizar bien es necesario, por parte de los padres, esfrozarse mucho en la conprensión y en el cariño. Vamos a intentar desligar los dos temas que le preocupan, por un lado las mentiras y por otro su sexualidad desviada, aunque muy posiblemente los dos temas tengan una raiz psicológica común.

Se miente por miedo, luego en primer lugar Ud no debe regañarle por sus mentiras. Demuestrele que le duelen, porque erosionan la confianza que Ud tiene en ella. Debe razonarle y explicarle el valor de la credibilidad…pero sobre todo Ud debe demostrarle siempre su amor incondicional como madre con muchas demostraciones físicas de afecto, junto con afirmaciones positivas sobre “la verdad te hará libre”, “decir la verdad es ser valiente”, “con la verdad por delante se hacen las mujeres fuertes”, “a mi me puedes engañar, pero a tí misma no y cada vez que dices una mentira estás erosioanndo tu autoestima, te estás haciendo daño a tí misma”.

Este argumento de la autoestima sirve también en el tema sexual. Su hija sabe intimamente lo que está bien y lo que no. Comentele con mucho cariño el esfuerzo que hay que hacer para convertirse en mujer, para llegar a ser todo lo buena persona que se puede ser…cada cual se hace a sí mismo: cada persona debe forjarse el caracter, el futuro, la felicidad…no depende de los demás, depende del esfuerzo de cada persona, desde que se es niño hasta la muerte. Hable mucho con su hija, pasee mucho con ella, llevela al cine, a museos, de excursión…diviertase con ella, y en cada ocasión hablele del bien y del mal, de la tarea maravillosa y dificil y aventurera que le espera y que debe ya iniciar: convertirse en persona…

La sexualidad forma parte de la afectividad, que los adolescentes lo entiendan correctamente es tarea también de los padres y sin duda uno de los aspectos más importantes de la educación. Clave para su futura felicidad.

Pataletas con 7 años

diciembre 14, 2009. Sin comentarios

Una madre nos pregunta que puede hacer con su hijo de siete años que sigue tendiendo pataletas.

En el tema de las pataletas, como en el de tirar las cosas al suelo, es decir en todos los temas en que sea preciso corregir su comportamiento es preciso hablar con el psicólogo del centro al que asiste a clases, para ponerse de acuerdo en la forma de tratarlas. Si siempre la coordinación entre casa-escuela es importante, en los casos del trastorno autista mas.
A continuación le adjunto unos consejos de nuestra página web que puede consultar en www.fundacionbelen.org sección “hijos”, sobre el tema
“disciplina”.

Castigo; establecimiento de límites; educación de los niños

Los padres deben tener en cuenta que los niños tienden a la superactuación, son actores desde muy pequeñitos. Lo que está mal, aunque llore el niño, sigue estando mal. Es preciso tener claro los límites de lo que un niño y en cada edad debe y puede hacer.

Siempre se debe considerar el nivel de desarrollo del niño al momento de establecer las reglas. Es injusto esperar más de lo que el niño puede hacer.
Por ejemplo, un niño de 2 o 3 años no puede controlar el impulso de tocar los objetos, así que se recomienda retirar los objetos delicados de su alcance en vez de instruirle de no tocarlos.

Establecer el castigo de acuerdo con el nivel de desarrollo del niño. Si se envía al niño que esta empezando a caminar a su cuarto durante más de 5 minutos, el niño olvidará por completo para que fue enviado, pues a esta edad su capacidad para concentrar la atención es muy corta. Ver aislamiento temporal.

Ser consistente. No se deben cambiar las reglas o los castigos por que sí. Por supuesto que los castigos cambiaran a medida que el niño crezca, así que se debe explicar al niño el porqué las reglas cambiaron.

Asegurarse que todas las personas que cuidan al niño sean consistentes con la estrategia de disciplina. Si uno de ellos acepta ciertos comportamientos mientras que otro los castiga, es probable que el niño se confunda y finalmente aprenderá a jugar con los adultos con respecto a estos comportamientos.

No olvidar ser el modelo clave del niño. Entre más se maneje y se controle su comportamiento, es más probable que el niño aprenda los modelos de comportamiento. Si se le dan palmadas o lo lastiman, se le está enseñando al niño que es aceptable resolver problemas con la violencia.

Llamamos “Tiempo de descanso” a una fórmula, bastante comprobada, para mejorar el sentido de la disciplina en los hijos. Consiste en poner a los niños en un lugar aburrido durante varios minutos cuando su comportamiento no es aceptable. “Tiempo de descanso” también significa no prestarles atención.

Muchos padres han descubierto que esta fórmula es más efectiva que gritar o amenazar a los niños para mejorar el comportamiento de sus hijos. Sirve para reducir problemas de comportamiento, por ejemplo con los berrinches o pataletas. Algunos padres dicen que han usado esta fórmula y que no ha funcionado. En muchos casos, la razón por la que no ha funcionado es porque se ha usado de manera incorrecta. Es importante que esta fórmula de disciplina se use con firmeza. Basta un pequeño cambio en el procedimiento para que sea menos efectivo. Como siempre en educación la perseverancia al usar esta fórmula es fundamental.

Los padres deben asegurarse que todos los demás adultos cercanos que participan en las tareas educativas de sus hijos -sobre todo los abuelos, las canguros o baby sitters- usan la misma fórmula.

La fórmula “Tiempo de descanso” que se describe, es generalmente propiado para niños de 18 meses a 10 años de edad.

¿Para qué tipos de comportamiento se debería usar el “Tiempo de Descanso”?

Existen tres tipos de problemas para los cuales se debería usar este método:

A los niños que no obedecen las reglas de los padres, se les debe de dar tiempo de descanso. Si el niño no obedece lo que se le dice en poco tiempo y es importante, se le debe de dar tiempo de descanso. Los padres nunca deben de dar órdenes que no están dispuestos a hacer cumplir. Además, los padres nunca deben de dar más de una advertencia antes de usar esta técnica. Los niños aprenden que los padres hablan en serio con la misma facilidad con la que aprenden que los padres les darán cuatro o cinco advertencias antes de que los tomen en serio. ¡Sin embargo, dando nada más una advertencia, resulta en menos frustración y menos berrinches!

*A los niños que se portan de manera inaceptable, se les debe de dar tiempo de descanso. A los niños también se les debe de dar tiempo de descanso por cualquier comportamiento que los padres decidan que no es aceptable (ej. berrinches, golpear, morder, no obedecer las reglas de la casa.). La consistencia es muy importante, así que será necesario que los padres decidan de antemano para qué tipo de comportamiento será usado este método.
Cuando los padres comiencen a usar este método, sería mejor concentrarse en uno o dos problemas de comportamiento. Conforme estos mejoran, los padres pueden agregar a su lista otros comportamientos para los cuales se utilizará esta práctica. A los niños se les debe dar tiempo de descanso cada vez que se comportan inapropiadamente.

A los niños se les debe dar tiempo de descanso por comportarse de manera peligrosa.

Morder a los 6 años

octubre 13, 2009. 2 comentarios

Una madre nos pregunta si debe inquietarse porque con 6 años su hija sigue mordiendo a otros niños

Hace muy bien como madre en ocuparse del tema y no pasarlo por alto pues ningún problema educativo se soluciona solo. Una respuesta rápida y consecuente en casa y en el centro escolar puede ayudar a los niños que muerden a aprender a expresar sus sentimientos mediante las palabras, de modo que lleguen a ser más capaces de controlar su comportamiento (Claffey, Kucharski y Gratz, 1994; Garcia, 1999).

Los expertos psicólogos sugieren que la fase de morder puede ser una fase más del desarrollo normal para bebés y niños hasta los dos años de edad, sin casi ninguna importancia duradera en el desarrollo de los niños. (La Asociación Nacional de la Educación de Niños Pequeños estima que 1 de cada 10 niños de 1 o 2 años de edad demuestra comportamientos de morder). Ya que la mayoría de incidentes de morder se deben a la etapa del desarrollo del niño, los expertos recalcan que el morder no es motivo de echar la culpa al niño, a los padres o a los maestros…

Por ejemplo los niños de hasta tres años de edad, mantiene Oesterreich, no disponen del lenguaje necesario para controlar una situación, o sus intentos de comunicarse no se entienden o no se respetan. El morder para ellos pude llegar a ser un modo poderoso de comunicarse y de controlar a otros y el ambiente. El morder demuestra la autonomía y es una manera rápida de obtener un juguete o llamar la atención.

Sin embargo, a partir de los cinco años el morder podría indicar otros problemas de comportamiento, especialmente si son frecuentes los incidentes de morder.

¿Qué se puede hacer? En primer lugar preguntar al niño por qué muerde. Escucharle. En segundo lugar corregirle respondiendo inmediatamente. Los bebés tal vez todavía no entiendan la diferencia entre morder un juguete y morder a una persona, pero con cinco años evidentemente sí. Es necesario ofrecer al niño que muerde un mensaje repetido en un tono sincero que comunique el dolor que los otros reciben: “¡Huy! Pepe, ¡eso duele!” . Los expertos recomiendan muy enfáticamente que los cuidadores y padres no muerdan al niño que muerde como castigo o para mostrarle cómo se siente uno cuando se le muerde. El morder por parte de un adulto como forma de castigo le comunica al niño que la violencia es aceptable.

Algunos expertos recomiendan utilizar el “tiempo de banquillo” (estar fuera de juego, o tiempo de silencio, una forma buena de castigar a los niños pequeños, puede ver este tema en www.fundacionbelen, entrar en base de datos y entrar en desobediencia). Es decir apartar al niño que muerde de la situación sin movimientos dramáticos, sin prestarle demasiada atención, ni darle una respuesta emotiva que podría entender como un reforzamiento negativo. Simplemente que el niño entienda que a un comportamiento inadecuado (morder) obtiene silencio y “tiempo de banquillo”, justo lo contrario de lo que el niño buscaba.

Otros expertos (Greenman, 1995) sugieren reforzar la enseñanza y ayudarle a desarrollar y utilizar sus habilidades de comunicación expresiva en vez de morder, para que puedan aprender a “usar palabras” para comunicar sus sentimientos. Es decir fomentar el uso del lenguaje por el niño para mejorar su desarrollo cognitivo ayuda a reducir los comportamientos de morder. Por ejemplo, si otro niño le está quitando un juguete a un niño que tiene antecedentes de morder, los cuidadores pueden enseñarle a decir: “No te lo voy a dar y menos a la fuerza”, “No, alto ahí, que esto es mío”, “No, te toca esperar, ahora lo tengo yo”, “No, pero si quieres jugamos juntos” etc. Si en el centro escolar un niño muerde más de una vez al día durante toda una semana, los peritos recomiendan intentar romper el ciclo con una variación de las actividades y el horario del niño. El personal podría seguir de cerca durante 2 semanas al niño con un problema severo de morder para impedir este comportamiento, ya que hay alguna evidencia de que si el personal puede impedir el morder durante este plazo, el comportamiento disminuirá a largo plazo.

Para ayudar a su niña es preciso por parte de los adultos (tanto en casa como en el centro escolar) entender la razón de su frustración al morder, y es necesario hacerle a ella entender que no es una respuesta correcta el morder.
Hable muy a menudo con su niña sobre lo que está bien y mal: al leer un cuento, al ver una película, al pasear por el parque. Dele muchos besos y abrazos siempre que la vea y muchos mas cuando realice una cosa bien. El amor es el mejor regalo. Mantengase en contacto con su asesora en el centro escolar para, entre todos, con firmeza, paciencia y sobre todo perseverancia aplicar las medidas, y confie en obtener buenos resultados.

Para saber más: Los niños que muerden

La mentira como miedo

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Una madre nos consulta sobre las razones que pueden inducir a un adolescente a mentir.

Las razones para mentir pueden ser varias, pero todas tienen en comun el mismo factor: el miedo. El miedo a las consecuencias de los actos no aceptables, el miedo a no ser querido por no tener un buen comportamiento, el miedo al castigo, el miedo a perder privilegios, siempre el miedo…
Cuando con 20 años se tiene adquirido un hábito desde pequeño, es mas trabajoso modificarlo. Pero nunca es tarde…si la dicha es buena. Así que manos a la obra y vamos a intentar que tu hijo comprenda bien ahora este axioma moral: *la verdad nos hace libres*. Y la libertad es un bien muy querido por la juventud.
Pero la libertad no se obtiene con un simple deseo. No es hacer continuamente lo que me gusta…Es: sentirse libre de cadenas internas y externas para hacer lo que creo que me conviene para realizar mi proyecto personal de vida, para llegar a ser el que siempre he deseado ser en el fondo de mi corazón. Como todo lo valioso en la vida no es fácil conseguir la libertad íntima. Hay que trabajarla a través de la verdad. La verdad para saber la vocación íntima, *quien quiero ser. *Nadie puede sustituir a cada cual en su búsqueda por llegar a ser.
Tu hijo tiene que comprender que él será lo que en el fondo de su corazón sea y trabaje. No lo que piensen los demas, no lo que él diga que es…sino lo que es.
“Somos lo que hacemos”, decía el filósofo Ortega y Gasset, y si tu hijo miente, es un mentiroso. Y en su corazón él lo sabe. Y se despreciará por ello. Y si no se gusta, si él mismo no se aprecia, no dejará de decir mentiras para aparentar ser quien no es…es un círculo vicioso del que solo se puede salir con el círculo contrario, el círculo virtuoso : porque para pensar y decir la verdad* es preciso tener valor. Y el valor se obtiene con el ejercicio diario de decir la verdad. C*omo el músculo biceps al hacer gimnasia. Todo es cuestión de empezar. De entender que su futuro está en sus manos, en el trabajo y mérito que realice, está en el hondón de su corazón, allí donde nadie puede engañarse.
Querida amiga, a usted le corresponde hablar de todas estas verdades con sus hijos…demostrar con abrazos y besos lo mucho que les quiere y asegurarles que siempre les querrá, pero además del amor existe la admiración y el orgullo de cada madre al ver a sus hijos esforzarse por ser cada día mejores personas…algo que corresponde a cada hijo conseguir.

Cuándo decir que es un niño adoptado

agosto 10, 2009. 6 comentarios

Los padres de un niño adoptado se preguntan si deben decirle al niño que él o ella es adoptado y cómo y cuándo deben hacerlo. También desean saber si existen problemas especiales o retos para los hijos adoptivos.

Los psiquiatras de niños y adolescentes sí recomiendan que sean los padres adoptivos los que le informen al niño acerca de su adopción. Se les debe informar sobre su adopción de acuerdo con su edad, de una manera que ellos puedan entender.
Muchos expertos creen que se debe de informar al niño en la más temprana edad posible. Este enfoque le da al niño la oportunidad de poder aceptar la idea e integrar el concepto de haber sido “adoptado”. Otros expertos creen que hacer esta revelación al niño a una edad muy temprana puede confundirlo, ya que no puede entender la información. Estos expertos recomiendan que se espere hasta que el niño sea mayor.
En ambos casos, los niños deben de enterarse de su adopción de boca de sus padres adoptivos. Esto ayuda a que el mensaje de la adopción sea positivo y permite que el niño confíe en sus padres.
Si el niño se entera de la adopción, intencional o accidentalmente, de boca de otra persona que no sea uno de sus padres, el niño puede sentir ira y desconfianza hacia sus padres y puede ver la adopción como mala o vergonzosa, ya que se mantuvo en secreto.
Los niños adoptados querrán hablar acerca de su adopción y los padres deben de estimular este proceso. En las librerías hay excelentes libros de cuentos que pueden ayudar a los padres a explicarle al niño acerca de su adopción. Los niños reaccionan de manera diferente al enterarse que son adoptados. Sus emociones y reacciones dependen de su edad y de su nivel de madurez. El niño puede negarse a aceptar que fue adoptado y puede crear fantasías acerca de la adopción. Frecuentemente, los niños adoptados se aferran a la creencia de que sus padres naturales los dieron porque ellos eran malos o pueden creer que fueron secuestrados. Si los padres hablan con franqueza acerca de la adopción y la presentan de manera positiva, es menos probable que se desarrollen estas preocupaciones.
Todos los adolescentes pasan por una etapa de lucha por su identidad, preguntándose a sí mismos cómo ellos encajan con su familia, con sus compañeros y con el resto del mundo. Esta lucha puede ser más intensa para los niños adoptados de otros países o culturas. Es razonable que el adolescente adoptado tenga un marcado interés en sus padres naturales. Esta curiosidad expresada es común y no quiere decir que él o ella esté rechazando a los padres adoptivos. Algunos adolescentes pueden desear conocer la identidad de sus padres naturales. Los padres adoptivos pueden responderle al adolescente dejándole saber que es correcto y natural tener ese interés y preguntas, y cuando pregunten se les debe dar, con tacto y apoyo, la información acerca de su familia natural.
Algunos padres adoptivos con frecuencia tienen preguntas acerca de cómo tratar con las circunstancias de la adopción. Estos padres necesitan el apoyo de profesionales de la salud y de la salud mental.
Algunos niños adoptados pueden desarrollar problemas emocionales y de comportamiento. Estos problemas pueden ser o no ser resultado de las inseguridades y asuntos relacionadas con el hecho de haber sido adoptados. Si los padres tienen inquietudes, ellos deben de buscar ayuda profesional. Los niños que están preocupados con su adopción deben también ser evaluados. Un psiquiatra de niños y adolescentes puede ayudar al niño y a los padres adoptivos a determinar si se necesita o no ayuda profesional.

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