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Apoyo psicológico en situación de crisis

Para saber más

Si acaba de saber que su niño está atrasado en su desarrollo o tiene una discapacidad (la cual puede o no estar completamente definida), este mensaje está escrito para Ud.

Cuando los padres perciben una dificultad o problema en el desarrollo de su niño, esta información llega como un golpe tremendo, como un mazazo.
Una madre nos dijo “En el momento de recibir el diagnóstico el día se me hizo noche”.
Otra escribía: “El día en que mi niña fue diagnosticada con una discapacidad, yo me sentí devastada y tan confusa, que recuerdo muy poco de aquellos días, tan solo la angustia”.
Otra madre describió este momento como si un “saco totalmente negro me envolviese la cabeza, obstruyendo mi habilidad de escuchar, ver, y pensar en forma normal”.
Otra madre describió el trauma como ” si un cuchillo se me clavara en el corazón”.
Alguna recuerda haber tenido ideas suicidas, otras no quieren recordar el momento siquiera.

¿Qué se puede hacer para ayudarse a sí mismo a atravesar este periodo de trauma?
Muchas cosas.
Intentaremos explicarlas. Para poder hablar acerca de algunas de las cosas buenas que se pueden hacer para aliviar la ansiedad, hemos de conocer primero algunas de las reacciones emocionales más habituales.

El objetivo de esta lectura es ofrecer al lector una oportunidad de revisar algunos elementos concretos asociados a las reacciones psicológicas en situaciones críticas, para lograr entender mejor su funcionamiento, los síntomas comunes y esperados, los posibles trastornos que pueden generarse, así como presentar algunas recomendaciones de autoayuda en un contexto de dificultad social generalizada.

Esas reacciones psicológicas son denominados síntomas y constituyen el reflejo del impacto personal de un suceso emocionalmente intenso y atípico.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

En el plano cognitivo: pensamientos continuos e incontrolables sobre la situación. Por ejemplo, situaciones vistas por la televisión, vividas personalmente o contadas por terceros. Estos pensamientos se caracterizan por ser intensos, sorprendiendo a la persona de un modo súbito y desagradable. Frecuentemente se acompañan de imágenes muy vívidas sobre lo sucedido, así como por pesadillas y otros recuerdos desagradables.

En el plano afectivo: suele ser frecuente la presencia de sentimientos intensos y, en ocasiones, contradictorios. Reacciones de miedo, terror, ansiedad y tristeza son las más comunes. Tales sentimientos suelen verse acompañados por reacciones súbitas de llanto, intenso malestar, rabia y desesperanza. Lo que caracteriza tales sentimientos es el hecho de presentarse asociados al evento ocurrido.

En el plano conductual: La respuesta típica es una tendencia a evitar situaciones, personas y lugares relacionados con el acontecimiento. Es común la ocurrencia de cambios momentáneos en los hábitos de sueño y alimentación.

En el plano físico: en ocasiones, pueden presentarse alteraciones físicas tales como problemas digestivos, taquicardia, bajas de tensión y otros síntomas de naturaleza somática.

A continuación, le presentamos una lista de chequeo en la cual están listados algunos de los síntomas más comunes ante situaciones críticas. Le recomendamos que lee detenidamente estos síntomas y revise si alguno de ellos se encuentra presente en Usted en los actuales momentos.

Lista de chequeo de síntomas ante eventos críticos

Emocionales Cognitivos Conductuales Físicos
“shock” Lentitud Explosiones de rabia Taquicardia
Rabia Dificultad para tomar decisiones Llanto fácil Náuseas
Incredulidad Dificultad para resolver problemas Aislamiento Dolores gástricos
Terror Desorientación Evitación Temblores
Culpa Confusión Suspicacia Sudoración
Dolor Dificultades de memoria Disminución del apetito Frío
Irritabilidad “Ver” repetirse el evento una y otra vez (flashback) Cambios marcados en los hábitos y rutinas diarias Diarrea
Desespero Pesadillas Conducta de “chequeo” Mareos
Desesperanza Problemas de atención Dolores musculares
Anhedonia Problemas de sueño
Hiperrreactividad Hipertensión
Anestesia Dolores de cabeza
Confusión
Hiperalerta

 

(Cuadro tomado y modificado de: Guía de Intervención Grupo de Rescatistas. Elaborado por: Escuela de Psicología, UCAB. Defensa Civil, Venezuela, 2.000)

¿Por qué ocurren estos síntomas?

Las explicaciones pueden ser muy variadas, pero en principio, se presentan como un intento del organismo por “asimilar” o “metabolizar” una vivencia intensa de amenaza a la propia integridad física o emocional. Podría decirse que es el modo como nuestro mundo psíquico hace intentos por procesar una situación atípica que es vivida como amenazante.

Si bien esta reacción suele presentarse acompañada de desorganización, desconcierto y una sensación subjetiva de malestar, es importante comprender y recordar que tales manifestaciones durante los primeros días del acontecimiento no deben ser interpretadas como una reacción anormal, sino más bien como un mecanismo para su procesamiento.

Así llegamos al primer punto básico para recordar: la vivencia de una situación de crisis representa una señal de alerta ante la que es necesario activar todas nuestras habilidades para cuidarnos. Una situación critica demanda, entonces, una serie de acciones concretas por parte de las personas destinadas a superar la situación de amenaza. Las crisis no requieren de espectadores. Requieren de personas capaces de tomar el control de la situación personal (responder a la señal de alarma) y tomar decisiones para su restablecimiento.

Algunas cosas que hay que saber sobre una situación crítica

Toda situación de crisis tiene algunas características particulares. El conocimiento de esas características puede facilitarle a Usted el trabajo de manejar su respuesta emocional ante la situación.

Sucesos precipitantes: Todos los síntomas psicológicos tienen un evento que los activa. El malestar no ocurre en el vacío. Sin embargo, cada persona puede vivir esos momentos de manera diferente. Algunos de estos factores específicos pueden ser -por ejemplo–, dificultades económicas especiales, sentimientos de amenaza y peligro debido al lugar en que se vive, temores respecto a la situación académica o laboral, desconcierto y ansiedad ante situaciones de violencia vividas u observadas, etc.

Es importante que Usted intente precisar, en la medida de lo posible, cuál o cuáles son los elementos de la situación actual que está viviendo y los percibe como más amenazantes.

Impacto emocional: desorganización y desequilibrio: Las situaciones críticas en ocasiones se acompañan de respuestas de desorganización y desequilibrio. Una fuerte angustia, miedo irracional, intensos sentimientos de confusión son algunas de las cosas que Usted puede sentir en una situación crítica.

Algunas personas se encuentran desconcertadas ante una crisis social e intentan hacer las cosas como si no estuviese pasando nada. Esto es negativo, puesto que la desorganización y el desequilibrio disminuye nuestra capacidad para utilizar al máximo nuestras capacidades. Por tal motivo, nuestra recomendación es precisa: si Usted se encuentra muy afectado la acción más adecuada en reconocer que lo está y evitar, por lo tanto, cualquier tipo de acción impulsiva e irracional.

Cambios con el tiempo: Las reacciones psicológicas en tiempos de crisis no son estáticas. Tienen cambios bruscos que es importante conocer. Por tal motivo, si Usted se encuentra perturbado en la actualidad es importante que sepa que esa perturbación no tiene por qué ser un hecho irreversible y que el mismo paso del tiempo implica cambios importantes en lo que se piensa y se siente sobre la situación de dificultad.

A continuación le presentamos un esquema de cómo suele ir cambiando una persona ante las situaciones críticas.

Suceso flecha-i-d Desorden, desequilibrio (fase de shock)
flecha-a-a
Síntomas Físicos y Psíquicos
flecha-a-a
Elaboración
flecha-a-a
Terminación

Tal como puede apreciarse en el cuadro, el impacto psicológico de situaciones críticas comienza por un primer momento de impacto emocional (shock), pasando por una fase de síntomas Físicos y Psíquicos, hasta llegar a una fase de Elaboración en el que la persona tiende a “resolver” la situación y acercarse al fin de la situación amenazante.

Fases Duración Características Relevantes
Fase de Emergencia
(Desorden, desequilibrio, fase de Shock)
de 0 a 72 horas
  • Malestar físico agudo (náuseas, diarrea, temblores, dolores de cabeza, dificultades de apetito y sueño)
  • Pensamientos frecuentes sobre los sucedido
  • Desorientación, dificultades de atención y memoria
  • Sentimientos de ansiedad, tristeza, rabia, culpa y desesperanza
  • Dificultades para experimentar sentimientos
Fase de Post-impacto
(Síntomas Físicos y Psíquicos)
de 2 días a 3 meses
  • Sentimientos irregulares de optimismo y desilusión
  • Mayor capacidad para pensar en lo sucedido
  • Inicio de ciertas acciones prácticas
  • Estallidos emocionales menos frecuentes y más manejables
  • Retraimiento, ensimismamiento
Fase de Restablecimiento
(Elaboración y terminación)
de 3 meses en adelante
  • Funcionamiento personal cada vez más cercano al estado anterior al conflicto
  • Sentimiento de aprendizaje de la experiencia
  • Regularización y enriquecimiento del estilo de vida

Crecimiento: Una última característica que es importante mencionar aquí: las situaciones críticas representan buenas oportunidades para el crecimiento interior personal.

¿Por qué? Porque el esfuerzo que exigen las situaciones críticas para restablecer de nuevo la normalidad permiten a las personas cambiar, revisar, mejorar algunos aspectos de su vida que, en condiciones normales, no se tomarían el tiempo de considerar.

Conociendo más sobre los factores que acompañan a las crisis

Uno de los factores fundamentales que acompañan a una crisis es la respuesta de Stress Agudo. El stress Agudo se diferencia del Stress cotidiano en que éste posee una intensidad superior al stress que se vive día a día.

Si bien la palabra stress se ha popularizado hasta el punto de convertirse en una idea demasiado común, es importante rescatar la importancia y, potencialmente, la peligrosidad que este tiene sobre las circunstancias de crisis. A continuación, presentamos un resumen de algunos de los efectos fisiológicos y psicológicos de situaciones de Stress.

Aspectos Fisiológicos asociados a la respuesta de Stress Agudo
  • Reducción o Incremento del apetito
  • Dificultad para conciliar o mantener el sueño
  • Sueño intranquilo
  • Sensación de sueño durante el día
  • Taquicardia
  • Incremento de tensión muscular (cuello, hombros, etc)
  • Temblores
  • Incremento de la tasa respiratoria
  • Sudoración
  • Aumento del colesterol plasmático
  • Aumento de triglicéridos plasmáticos
  • Incremento de las secreciones gástricas (acidez)
  • Reducción de competencia inmunológica (predisposición a las gripes y virus)
  • Afectación de bronquios, timo, tiroides, hígado, páncreas, riñón.
Aspectos Psicológicos asociados a la respuesta de Stress Agudo
  • Sensación subjetiva de malestar y tensión
  • Ansiedad
  • Miedo
  • Ira
  • Depresión
  • Sensación de agotamiento
  • Dificultad para experimentar placer
  • Pensamientos Preocupantes

Características de Personalidad asociadas a la respuesta de stress

Negativas:

Algunas de las características personales que inciden negativamente en la respuesta de estrés son:

  • Alta Emocionalidad. Personas con estilos de funcionamiento emocional con poca mediación cognitiva tienden a estar predispuestas al estrés
  • Dificultad para identificar y comunicar emociones: Las personas con dificultad para identificar y comunicar emociones suelen no percibir los indicadores estresantes, encontrándose en mayor riesgo.
  • Locus de Control Externo. Personas que tienden a atribuir al exterior las causas de los eventos negativos tienden a experimentar mayores montos de stress.

Favorecedoras:

Kobasa (1979) ha planteado los siguientes elementos como factores personales que previenen la respuesta de stress.

  • Compromiso. habilidad para creer y reconocer en los propios valores, metas y prioridades, apreciar la propia capacidad así como lo que se hace. Las personas “comprometidas” tienen un sistema de creencias que minimizan la percepción de amenaza ante los sucesos vitales.
  • Desafío. Supone la tendencia a evaluar la situación de estrés como un desafío en lugar de como una amenaza. Las personas que se plantean el estrés como un desafío suelen ser cognitivamente flexibles y tolerancia a la ambigüedad.
  • Control. Las personas con una alta sensación de control suelen buscar en sí mismos la propia responsabilidad sobre los eventos estresantes. Por el contrario, las personas con poco control suelen sentir que la responsabilidad de los eventos estresantes tienen su origen en el exterior, que son impredecibles y, precisamente, incontrolables.

Cómo hacer frente a las situaciones críticas

La capacidad de hacer frente a las crisis varía de una persona a otra. Puede ser de dos tipos:

  • Afrontamiento Positivo: esfuerzos conductuales, cognitivos y afectivos que tienen el efecto de reducir el estrés
  • Afrontamiento Negativo: esfuerzos conductuales, cognitivos y afectivos que no tienen ningún efecto sobre la reducción del estrés

Existen múltiples estilos de “hacer frente” a la crisis.

Dimensión Descripción Utilidad
Confrontación Acciones hacia la situación, tales como: expresar ira hacia la persona causante del problema, tratar de que cambie de ideas, etc. Inútil
Distanciamiento Olvidarse del problema, no tomarlo en serio, hacer como si no hubiese ocurrido nada Muy inútil
Autocontrol Guardar los problemas para uno mismo, mostrar excesiva prudencia y racionalidad Inútil
Búsqueda de Apoyo Social pedir ayuda a amigos, hablar con alguien que puede hacer algo al respecto, contarle el problema a un familiar Muy útil
Aceptación de la Responsabilidad Disculparse, reconocerse causante del problema Muy útil
Escape-Evitación Esperar que ocurra un milagro, evitar a la gente, consumir drogas o alcohol Muy poco útil
Planificación de soluciones Establecer un plan de acción y seguirlo, hacer que las cosas cambien Muy útil
Reevaluación Positiva Decidir aprender de la experiencia Muy útil

Trastornos psicológicos más frecuentes

Existen dos trastornos directamente asociados a la presencia de eventos críticos y/o catastróficos, estos son: Trastorno por Estrés Agudo y Trastorno de Estrés Postraumático.

Criterios para el diagnóstico del Trastorno por Estrés Agudo

  • Este diagnóstico corresponde a aquellas personas que han estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que:
    • ha experimentado, presenciado o escuchado acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás;
    • la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos.
  • Durante o después del acontecimiento la persona presenta síntomas de “embotamiento” , ausencia de reacción emocional, aturdimiento, sensación de no percibir la realidad o incapacidad para recordar aspectos importantes del suceso precipitante
  • El acontecimiento traumático es reexperimentado a través de imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, imágenes súbitas y recurrentes o sensación de estar reviviendo la experiencia
  • La persona evita continuamente los estímulos que le recuerdan el episodio
  • Síntomas intensos de ansiedad o intranquilidad (dificultades para dormir, irritabilidad, mala concentración, sobresalto, inquietud).
  • Estas alteraciones tienen efecto negativo en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes de la vida de la persona.
  • Estas alteraciones duran un mínimo de 2 días y un máximo de 4 semanas, y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

Criterios para el diagnóstico del Trastorno por Estrés Postraumático

  • La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que:
    • ha experimentado, presenciado o escuchado acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás;
    • la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos.
  • El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través recuerdos del acontecimiento que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones; sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, etc.
  • Existen esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático; esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma; incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma; reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas; sensación de desapego o enajenación frente a los demás; restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor); sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)
  • Existen síntomas persistentes de aumento de la activación, tales como dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto.
  • Estas alteraciones se prolongan más de 1 mes.
  • Estas alteraciones provocan malestar siignificativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Criterios para el diagnóstico de crisis de angustia

Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min:

  • palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
  • sudoración
  • temblores o sacudidas
  • sensación de ahogo o falta de aliento
  • sensación de atragantarse
  • opresión o malestar torácico
  • náuseas o molestias abdominales
  • inestabilidad, mareo o desmayo
  • desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)
  • miedo a perder el control o volverse loco
  • miedo a morir
  • parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
  • escalofríos o sofocaciones

Algunas recomendaciones para el manejo de situaciones críticas

  • Prepárese para la tensión. Un elemento muy valioso para prevenir el efecto nocivo de situaciones críticas es saber que vendrá una situación estresante. No permita que situaciones difíciles le tomen desprevenido.
  • No exagere la amenaza. Las personas que mejor manejan las situaciones críticas son aquellas que logran mantenerse razonables en mitad de la tensión y el miedo. Evitan las exageraciones. Aún en las situaciones malas evitan la interpretación excesiva de las amenazas.
  • Evalúe sus pensamientos e imágenes. En ocasiones, la tensión psicológica es más una amenaza imaginaria que real. En situaciones de elevado stress es conveniente registrar las situaciones amenazantes, los pensamientos e imágenes que se tienen de ellas y analizarlos utilizando el sentido común.
  • Tenga un plan de acción. El stress será siempre mayor si no existe un plan para solucionar el problema. Los planes más útiles son aquellos que cuentan al menos con dos características: son realistas y son progresivos ¡Haga la prueba!
  • No postergue lo inevitable. Si existe una fuente clara de perturbación lo ideal es actuar para su solución. No deja las cosas para mañana.
  • Busque ayuda y comprensión. La tensión se maneja mejor si existe la sensación subjetiva de apoyo y comprensión por parte de las personas significativas
  • Realizar actividades estimulantes. La monotonía es un factor que tiende a agravar la respuesta de stress.
  • Actúe. Los problemas no se resuelve en la imaginación. Actuar, de un modo progresivo y sistemático, será siempre la mejor manera de ayudarse a sí mismo.
  • Haga ejercicios de bajo impacto. Los ejercicios de bajo impacto (tales como caminatas) favorecen la reducción de la activación fisiológica característica del stress.

Recomendaciones para ayudar a otros

Existen algunos pasos, claros y sencillos, que pueden ser seguido por cualquier persona no profesional que esté dispuesta a acompañar a una persona afectada por los sucesos actuales. Algunas recomendaciones para ello son:

  • Facilitar la expresión de sentimientos. Mostrarse disponible a la persona en caso que desee hablar de los acontecimientos vividos que han precipitado la crisis. Lejos de ciertas creencias, hablar de lo sucedido en lugar de evitar pensar en los sucesos vividos es un factor benéfico para la recuperación.
  • Escuchar con atención el relato espontáneo de la persona sobre lo que le sucede. Realizar breves comentarios que muestren comprensión de lo relatado por persona (por ejemplo: “debió ser muy difícil”, “se ve que te has sentido muy ansioso”, “se nota que estás agotado por todo esto”, etc.)
  • Ser solidario. No es preciso realizar demasiados comentarios, prometer que todo va a estar bien o desestimar los acontecimientos vividos. El sólo estar presente y compartir con las personas afectadas por los acontecimientos tiene un efecto decisivo en la recuperación.

¿Cómo ayudar a los niños que están sufriendo?

  • Permitir que el niño se exprese libremente lo que siente y piensa sobre los acontecimientos actuales. Permítale hablar, reír y llorar, según sea el caso.
  • En lo posible, intercambie opiniones con el niño sobre lo que ocurre.
  • Si el niño le manifiesta alguna inquietud procure no evitar el tema. De no sentirse preparado para discutir este punto, busque ayuda en otros familiares o de un profesional en Salud Mental.
  • Comprenda que no es posible “proteger” al niño ocultándole lo que ocurre en el país. En realidad, esto es prácticamente imposible y puede generar dudas, preocupaciones e incertidumbres peores que la propia realidad. Hable con el niño, ajustándose a su edad, e intente explicarle de forma sencilla y realista lo que ocurre. Sea claro, pero no “crudo”.
  • En ocasiones los niños no expresan sus preocupaciones a padres y maestros porque estos, sencillamente, se encuentran demasiado perturbados por los sucesos ocurridos. Si los adultos pueden afrontar sus sentimientos de forma sana y abierta, facilita que el niño también lo haga.
  • Si el niño presenta alguna reacción emocional intensa acompáñelo y establezca contacto físico, si el niño lo autoriza.
  • Sea discreto con los comentarios del niño. Evite involucrar al niño en discusiones políticas acaloradas y, mucho más, que el niño exprese contenidos agresivos hacia otras perspectivas políticas distintas a las suyas.
  • Tenga conciencia de sus propios sentimientos para que pueda entender y respetar los del niño.
  • Procure establecer y retomar las rutinas, ritos y costumbres habituales en las actividades escolares.
  • Ofrezca límites claros ante sus hijos, tal como en circunstancias de normalidad. Mantenga un estilo disciplinario firme, congruente y afectuoso. Comprenda que flexibilizar demasiado o suprimir las reglas de crianza debido a la situación no reporta ninguna utilidad para el niño. Por el contrario, incrementa el desconcierto.
  • No tema que decepciona o falla ante el niño si expresa sus propios sentimientos de ansiedad, temor, frustración de un modo honesto. Piense que se trata de una realidad de la que el niño no es ajeno.
  • Al expresar sus sentimientos sea cuidadoso de no sobrecargar al niño con preocupaciones que sólo le corresponden a Usted como padre. Por ejemplo, es conveniente expresar su preocupación sobre la situación económica de la familia. Sin embargo, resulta injusto e inadecuado involucrar al niño en la administración de los recursos económicos, la jerarquización de cuentas por pagar, etc.
  • No procure “resolverle la vida” al niño. Confíe en sus recursos. Bríndele apoyo y orientación, pero no descalifique su capacidad para resolver problemas propios de su edad y momento vital. En caso de presentarse situaciones especiales no dude en buscar ayuda por parte de algún profesional de Salud Mental.
  • No suponga de antemano que el niño está “traumatizado” por los acontecimientos sociales vividos. Obsérvelo, escúchelo, discuta sus sentimientos con él. En caso de sospecha de alguna dificultad especial busque ayuda, pero no lo decrete como víctima.
  • Demuestre con su actitud que los problemas, los riesgos, los cambios y la incertidumbre, también son parte de la vida.
  • El afecto, el juego y la fantasía son necesidades fundamentales para la vida psíquica de un niño. Considérelos como prioridades de aquello que Usted debe proveerle.
  • Comprenda que en circunstancias de incertidumbre como las que estamos viviendo, el niño puede requerir más afecto y compañía que en condiciones habituales. Identifique la existencia de tales necesidades e intente proveerlas en las medida de sus posibilidades personales.
  • La mayoría de las perturbaciones infantiles se expresan a través de sus juegos. Al jugar con él piense que de alguna manera él le está mostrando su mundo psíquico a través de sus comentarios, actitudes, temas de interés, desenlaces. Ese es el modo como el niño maneja sus afectos, así que intente comprender aquello que él no le dirá con palabras.

Recomendaciones para mantener a los niños ocupados en casa

  • Trate de generar una rutina en casa lo más parecida posible a la que solía tener. La estructura reduce los niveles de angustia y da seguridad al niño.
  • Planifique las actividades académicas del niño por días. En caso de no estar asistiendo al colegio asigne un momento del día para hacer las tareas que les diseñaron las docentes. Si éste no es el caso de su colegio, genere acuerdos con otros padres de los compañeros (as) de sus hijos y basándose en los apuntes de sus hijos realicen un plan de tareas diarias.
  • Siéntese con el niño y asigne un momento del día donde el tiene que dedicarse a las actividades académicas. Esto tradúzcalo en un calendario y ordene por día las asignaciones que debe finalizar cada día. Esto debe estar fijo en un lugar visible para el niño, preferiblemente en el lugar donde suele hacer sus tareas.
  • Revise diariamente las asignaciones
  • Recompense el esfuerzo de su hijo. Coloque en el calendario alguna señal que refuerce el esfuerzo del niño, (ejemplo: caritas felices, sellos en forma de muñecos). Al final de la semana puede prometer darle algo (factible) al niño como premio a su esfuerzo. Este espacio del día no es negociable con el niño. Si cerca de usted viven compañeros de clase o niños con la misma edad evolutiva del niño invítelo para que hagan las tareas juntos.
  • Supervisar la ejecución de las tareas. Dependiendo de la edad del niño deberá supervisar mas o menos frecuente la ejecución del niño y en ocasiones sentarse con él.
  • Haga chequeos diarios de lectura y escritura
  • Si tiene internet, hay paginas psicoeducativas diseñadas para los niños que puede visitar y poner un momento del día para la realización de estas actividades
  • Proponga momentos donde el niño y la familia pueda expresar lo que piensa de la situación actual así como lo que siente.
  • No “cargue” al niño con angustias suyas que el no puede manejar.
  • En la medida de lo posible, no permitir que el niño vea los noticieros y en caso de verlos, que sea bajo la supervisión suya. Responda a las preguntas que hace y trate de explicar la situación lo mas acorde a la edad del niño
  • Aproveche esta situación para inculcar los valores de la democracia: libertad, justicia, respeto y tolerancia. Genere discusiones donde se discuta el motivo del conflicto, respetando las opiniones y resaltando la importancia de los valores básicos de la democracia.
  • Resalte la importancia del respeto a los derechos propios y de los demás
  • Es normal que hayan episodios de infantilización del niño, irritabilidad excesiva, flojera extrema para hacer las cosas. Recuerde que muchas que las cosas que usted siente también las siente el niño. Por esto, las rutinas suelen ser de gran utilidad y movilizan a la gente.
  • Trate de que su niño tenga contacto con otros niños de su edad bien sea del vecindario o compañeros de clases
  • Diseñe un espacio donde pueda jugar con su niño.
  • Cuídese usted como padre. Recuerde que en la medida en que usted se encuentre bien podrá contener las necesidades de sus hijos. Desconéctese del tv y de las noticias, busque apoyo social, haga cosas que le gusten, haga deporte, haga relajación, permítase descansar

¿Cuándo buscar ayuda especializada?

Hasta este punto se ha presentado un resumen del funcionamiento psicológico en condiciones de crisis, se han expuesto los síntomas esperados durante las fases de tensión así como un resumen de los trastornos psicológicos más comunes y de las principales recomendaciones para el cuidado psicológico. En términos generales, esta guía debería servir como marco general en el manejo de la tensión vivida actualmente en el país; sin embargo, bajo ciertas condiciones, algunas personas podrían necesitar algo más que las recomendaciones esbozadas hasta aquí. Por esa razón, presentamos una serie de criterios que le podrían ayudar a decidir si es preciso buscar algún tipo de ayuda especializada.

En general, puede considerarse la opción de buscar ayuda profesional cuando se presentan algunas de las siguientes condiciones:

  • Las reacciones emocionales son muy intensas y abrumadoras como para poder se manejadas por Usted.
  • Los síntomas físicos y psicológicos le impiden la realización de actividades básicas y rutinarias de su vida.
  • La respuesta emocional y física, pese a no ser incapacitante, se mantiene elevada durante mucho tiempo.
  • En caso de experimentar intensos sentimientos de o una profunda dificultad para experimentar emociones.
  • Incapacidad para mantenerse en estado de reposo, lo que se traduce en una continua actividad.
  • Pesadillas o insomnios continuos.
  • Aumento en el consumo de alcohol, medicamentos para la ansiedad u otras drogas.
  • Cambios bruscos en las emociones y la conducta que pueden ser percibidos por Usted o por otras personas cercanas.

Anexo

Algunas recomendaciones en el trabajo con personas expuestas a situaciones de crisis

Qué Hacer Qué No Hacer
  • Escuchar de manera cuidadosa
  • Reflejar sentimientos y hechos
  • Comunicar aceptación
  • Contar tu “propia historia”
  • Ignorar sentimientos y hechos
  • Juzgar o tomar partido
  • Plantear preguntar abiertas
  • Pedir a la persona que sea concreta
  • Evaluar la mortalidad o riesgo
  • Depender de preguntas de Si/No
  • Permitir abstracciones continuas
  • Soslayar las señales de “peligro”
  • Alentar la lluvia de ideas
  • Trabajar de manera directa por bloques
  • Establecer prioridades
  • Permitir la visión de túnel
  • Dejar obstáculos sin examinar
  • Trabajar con una mezcolanza de necesidades
  • Dar un paso cada vez
  • Establecer metas específicas de corto plazo
  • Hacer confrontaciones cuando sea necesario
  • Ser directivo si, y sólo si, debes hacerlo
  • Intentar resolver todo ahora
  • Tomar decisiones que comprometan por largo tiempo
  • Ser tímido
  • Retraerse de tomar decisiones cuando parezca necesario
  • Hacer un convenio para recontactar
  • Evaluar los pasos de la acción
  • Dejar detalles en el aire, o asumir que la persona asumirá la acción por sí mismo
  • Dejar la evaluación a alguien más

(tomado de Slaikeu, (1990/1996): Intervención en Crisis, Manual Moderno: México)

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