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Razones de la Fundación Belén

Las primeras dudas

Todas las madres, al tener por primera vez a su hijo en brazos, sueñan el mejor futuro.

Por eso cuando surgen las primeras dudas sobre el estado de salud del hijo la preocupación está garantizada. ¿Es normal que no sujete aún la cabeza? ¿Por qué no llora? ¿Por qué no duerme? ¿Qué pasará en el futuro? ¿Cómo será el día de mañana?. La inquietud se esconde tras los sueños. Pero la evidencia se abre paso en algunos casos muy silenciosamente, un día es un respingo, otro que no sostiene la cabeza tan alta como el niño de la vecina que tiene sus mismos meses, otra que no responde a un ruido fuerte…

Hay madres que llevan el niño al médico solo cuando tiene fiebre alta, y muchos síntomas de discapacidad se van acumulando antes que una gripe acelere una visita médica.

Pero la sospecha está agazapada en el corazón, se alza con una convulsión, se adormece con una sonrisa.

Objetivos de la Fundación Belén

Cualquier madre que pueda imaginar, o sepa por conocimiento personal, el significado del sufrimiento, de la duda y de la movilidad que tiene el límite entre normalidad y síndrome en un hijo, comprenderá uno de los objetivos -el primero- de esta Fundación Belén.

Ofrecer información a las familias con hijos con problemas.

Porque la Fundación Belén trata de informar y orientar a los padres que se encuentran con un problema físico, psíquico o sensorial. Cualquier problema. Chico o grande. Circunstancial o crónico. Por enfermedad, por accidente o congénito. No importa que sintomatología, sin etiquetas, sin que la levedad sea motivo de no cuestionarse, sin que la gravedad no incite a la acción.

La Fundación Belén trata de escuchar y comprender cada caso. Trata de ayudar a recuperar la paz interior en el corazón de cada familia, para que cada madre pueda afirmar cada día “estoy buscando y estoy haciendo lo mejor para mi hijo”.

La Fundación Belén trata de ser un faro de luz en los momentos oscuros familiares por eso hemos elegido como imagen de la fundación un faro que tiene como puerta una “i” de información. Queremos ofrecer luz con información veraz y contrastada y por supuesto gratuita. No es un negocio, sino un servicio prestado de forma altruista por voluntarios que han vivido situaciones semejantes y comprenden el sufrimiento familiar.

Si tienes una duda respecto a tu hijo, llámanos. Y si has superado la situación -por angustiosa que fuese- ayuda a otras familias a superar la suya.

Esta es la tarea a la que invitamos a participar a todos los padres que hayan aprendido a vivir de nuevo a través del sufrimiento de un hijo enfermo. Que no sea un aprendizaje exclusivamente personal. Comparte tus experiencias. Que no sea en vano. Es preciso devolver a la vida lo que la vida nos ha dado.

Segundo Objetivo de la Fundación Belén

Pero no basta con contar lo mucho que se ha sufrido, o como se ha superado. O lo bien que ha evolucionado nuestro hijo.

Desde la Fundación Belén queremos dar un paso más. Queremos ayudar a mejorar la integración social de cuantos por motivos físicos o psíquicos se sienten diferentes. Y para mejorar la integración, para soñar con un mundo donde quepan todas las diferencias posibles sin exclusiones, organizamos seminarios de formación, investigamos, publicamos y hacemos proyectos internacionales. Pero creemos que es necesario -también- cambiar determinadas creencias respecto a la discapacidad, o mejor expresado, respecto de las diferentes capacidades de cada persona a lo largo de su vida.

¿Pero cómo modificar las creencias? Las creencias pertenecen a la sociedad, como las ideas pertenecen a cada persona. En común tienen el ser órganos de certidumbre. Nacemos en un mundo hecho de interpretaciones anteriores a nuestra realidad, que nos conforma una determinada visión sobre esa realidad. “Lo que nos permitimos sentir o no sentir está impuesto por vigencias sociales”, afirma Julián Marías.

Para intentar modificar estas creencias estamos realizando la edición de unos cuentos infantiles donde los protagonistas son niños con diferentes discapacidades que se convierten en héroes.

Recomendaciones ante las primeras dudas

  • No permitas la tiranía de ciertas ideas o peor de ciertos sentimientos impuestos por una sociedad que en muchos ámbitos está enferma por falta de valores (sacrificio, coraje, esperanza) : no tiene porqué ser una desgracia tener un hijo diferente o con discapacidad. Es sin duda un mayor trabajo. Una necesidad exigente en tiempo y recursos económicos. Pero también es una gloria. Aunque cueste reconocerlo en un principio.
  • Los problemas de salud son hoy una realidad menos dramática de lo que jamás han sido a lo largo de la historia de la humanidad (no sólo porque existen los analgésicos y la seguridad social) pero quizá se perciben o se viven con una mayor soledad social.
    Cuando falla gravemente la salud de un hijo, lo primero que necesitamos es encontrar especialistas competentes y al mismo tiempo crear una cadena de corazones solidarios, madre a madre, que ayuden a aceptar y a superar ese primer momento.
  • No te quedes sola. No estás sola. Por raro que te parezca, siempre existe un caso similar al tuyo. Busca comprensión entre otras familias con parecidos problemas y encontraras nuevos amigos.
  • Con tu hijo en brazos pregúntate a fondo ¿cómo me sentiría si viviese con él en una isla desierta?. Y verás que parte de la angustia procede de cierto “miedo social al rechazo”. Ríete de los que no comprenden tu problema: te sentirás mas libre.
  • Trata de informarte sobre todos los recursos que existen. Son muchos y buenos. Te sorprenderás.
  • No busques razones ni causas ( ¿porqué a mí? ¿que he hecho yo para merecer esto?), el azar existe. Es parte de la circunstancia. Lo único que cabe hacer, como persona libre y responsable, es interpretar la enfermedad como situación pasajera, aceptar la realidad no equivale a cruzarse de brazos y darla por inmodificable, muy al contrario supone: “salvar la circunstancia”, esto es hacer todo lo posible por modificarla, por transformarla.
  • No culpes a nadie y menos a ti misma. Habla mucho de tus sentimientos más profundos, de lo que te hace más sufrir, con tu pareja.
  • Si tienes otros hijos, háblales del problema nuevo y procura que entiendan tu preocupación. Comparte con ellos tareas. Veras como la familia se fortalece.
  • Concédete tiempo libre. Diviértete. Descansa.
  • Llámanos siempre que quieras: 91 448 39 40. La Fundación Belén está a tu servicio.

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