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Problemas Emocionales

Para saber más

Definición

Hay muchos términos para describir problemas emocionales, mentales o del comportamiento. En la actualidad, éstos están calificados de “problemas emocionales” (“emotional disturbance”). De acuerdo a las regulaciones del Acta para la Educación de Individuos con Discapacidades (“Individuals with Disabilities Education Act,” o IDEA), los problemas emocionales se definen como “una condición que exhibe una o más de las siguientes características a través de un largo período de tiempo y hasta cierto grado, lo cual afecta desfavorablemente el rendimiento educacional del niño:

  • Una incapacidad de aprender, que no puede explicarse mediante factores intelectuales, sensoriales, o de la salud;
  • Una incapacidad de formar o mantener relaciones interpersonales con los compañeros y profesores;
  • Comportamiento o sentimientos inapropiados, bajo circunstancias normales;
  • Un estado general de descontento o depresión; o
  • Una tendencia a desarrollar síntomas físicos o temores asociados con los problemas personales o colegiales.”

Características

Existen dos signos o indicadores que nos pueden avisar de la presencia de un trastorno psicológico: la presencia de emociones dolorosas (sentimientos de ansiedad, depresión o irritación crónica) y la aparición de conflictos continuados en las relaciones sociales o familiares.

El sufrimiento psicológico además puede adoptar múltiples formas (H. Fernández-Álvarez,1992) según la persona que lo padezca le encuentre o no sentido o explicación al malestar que padece. Existen una primera forma de padecimiento a los que las personas encuentran explicación o sentido (p.e sacrificio ante situaciones limites, una huelga de hambre.. etc) que no suelen ser catalogadas como trastornos psicológicos. Una segunda forma de padecimiento consiste en que quién los sufre no termina de explicárselo o darle sentido (por lo general se trata de trastornos afectivos de tipo depresivo o ansioso).Un tercer grupo, más problemático, son los casos donde la persona que padece el malestar si le encuentra sentido a su sufrimiento, pero aquellos que le rodean no se lo encuentran (por lo general se trata de casos de trastornos mentales graves como las psicosis). Y por último, el cuarto grupo, se caracteriza mas bien por hacer sufrir a otros, independientemente del grado de malestar subjetivo de esa persona (se suele relacionar con trastornos graves y antisociales de la personalidad). El grupo de personas que no encuentran sentido a su malestar suele ser quienes mas solicitan la ayuda de los servicios de psiquiatría y psicología, seguidos de aquellos que aún encontrándole un sentido, este no es validado por aquellos que le rodean.

Entre las personas que no ven sentido a su malestar emocional o a sus conflictos relacionales suele ser típico la presencia de una o varias respuestas crónicas de carácter emocional: la ansiedad, la depresión y la ira.

La ansiedad implica la preparación de la persona ante situaciones que percibe erróneamente como amenazadoras o peligrosas haciendo que esta se prepare para defenderse o escaparse. El pensamiento y las imágenes del individuo ansioso se caracteriza por exagerar las posibilidades de peligro de un acontecimiento interno (p.e el que una señal de malestar indique la aparición de un infarto inminente) o de un acontecimiento externo (p.e la posibilidad de ser rechazado por otros). También este pensamiento suele hacer que se minusvalore la propia capacidad de hacer frente a la situación. A nivel emocional la persona se siente nerviosa, con deseos de huir de la situación vivida como peligrosa. Su conducta puede incluir la inhibición del habla, la conducta de escapar o la inquietud motora. Su cuerpo puede responder, mediado por su sistema nervioso central y autonómico, con síntomas como la sudoración, taquicardia, dificultades respiratorias, tensión motora ,insomnio, etc.

  • El estado depresivo supone más bien una reducción del nivel de respuesta de la persona ante los acontecimientos de su vida. La persona esta centrada en pensamientos e imágenes en torno a sus perdidas, incapacidad, fracasos o indefensión. Por lo general mantiene una baja autoestima y está centrada en una visión negativa de si misma, su vida y su futuro. Pueden aparecer también pensamientos o deseos suicidas A nivel emocional predomina el estado de animo depresivo, con perdida por los intereses y actividades habituales, una dificultad para disfrutar de las actividades habituales, y a veces también sentimientos de culpa, ira o ansiedad. La conducta de estas personas se caracterizan por un abandono de sus actividades habituales o por un descenso intenso de las mismas. Trastornos como la perdida del apetito, las alteraciones del sueño y la perdida del interés por el sexo, también son característicos del estado depresivo.
  • La ira crónica consiste en un estilo de conducta centrado en la defensa y ataque directo o indirecto (“disimulado” p.e por la ironía). Se caracteriza a nivel de pensamientos e imágenes de condena o criticas hacia el ofensor, y exigencias sobre que no debería haber actuado de una manera determinada. A nivel emocional la irritación tensa la musculatura corporal y la dispone al ataque verbal o físico, aparecen sentimientos de rencor y venganza. La conducta se dirige a atacar verbal o físicamente al supuesto ofensor. El cuerpo suele responder con una elevación del ritmo cardiaco, la tensión sanguínea aumenta, la respiración se acelera, y pueden aparecer trastornos del sueño, de la alimentación y de otras necesidades corporales, la rumiación obsesiva sobre el hecho que se exige no debería haber ocurrido, las criticas al ofensor, los planes de venganza y una especial facilidad para “saltar a la más mínima”.

Los dos signos de los trastornos psicológicos

  • Presencia de emociones dolorosas crónicas (ansiedad, depresión, ira…).
  • Presencia de conflictos duraderos en las relaciones sociales, familiares o de pareja.

Causas

La conducta psicopatológica tiene dos tipos de causas: biológicas y ambientales. Estas causas se suelen combinar en la mayoría de los trastornos psicológicos, llamándose a los modelos que la estudian “multifactoriales”.

Uno de estos modelos es el llamado de “Vulnerabilidad-Estrés” (Zubin y Spring,1977), que quizás sea el más compartido por la mayoría de los psiquiatras y psicólogos clínicos para dar cuenta de los factores causales de los distintos trastornos. El modelo referido propone que los trastornos suponen una crisis en el funcionamiento psicobiológico de la personas con una cierta vulnerabilidad (disposición o características de personalidad) ante determinados estresores (situaciones que generan tensión y necesidades de adaptación). La vulnerabilidad incluye predisposiciones determinadas genéticamente que a su vez influyen sobre, por ejemplo, determinados niveles de sustancias bioquímicas en el cerebro del individuo. También incluyen procesos y habilidades psicológicas, como la capacidad atencional, los procesos de memoria, los estilos de pensamiento personales y las habilidades de conducta para afrontar determinadas situaciones. Se supone además que esos factores se pueden consolidar y hacerse más persistentes en las épocas tempranas de la vida, donde la maduración del sistema nervioso está iniciándose y las influencias ambientales provenientes del medio sociofamiliar pueden dejar una fuerte huella.

Funcionamiento

En la mayoría de los trastornos psíquicos existe una estrecha relación entre sus componentes. Existe una relación de influencia mutua entre las respuestas fisiológicas del cuerpo, los pensamientos, los estados emocionales y la conducta de una persona ante una determinada situación o problema. Así, si nos sentimos tristes y deprimidos, nuestro pensamiento será negativo y pesimista, nuestra actividad descenderá y nuestro cuerpo modificará su funcionamiento. De igual manera si nuestro pensamiento o actividad imaginativa está centrado en posibles peligros por ocurrirnos, nuestro estado anímico será ansioso, nuestra conducta tenderá a procurar evitar tales peligros y nuestro cuerpo está preparado para reaccionar con tensión y sobresalto. En la misma línea si ante un problema importante nos encontramos con un no saber actuar de modo eficaz, nuestro pensamiento estará centrado en las preocupaciones e incapacidad, nuestros sentimientos estarán acordes con esa incapacidad y nuestro cuerpo podrá acompañar negativamente a tal reacción. Por supuesto, que también un trastorno corporal (p.e una enfermedad infecciosa, o un trastorno bioquímico) suele afectar a nuestro estado anímico, nuestros pensamientos y nuestra conducta haciéndola mas problemáticas. Por ejemplo, determinadas personas tienen un nivel inadecuado de sustancias químicas que conectan el funcionamiento de su sistema nervioso y que hacen que respondan con mas problemas emocionales o de conducta ante determinadas circunstancias

Problemas emocionales y sexuales en los adolescentes

Emocionales

La investigación ha puesto de manifiesto que cuatro de cada diez adolescentes en algún momento se han sentido tan tristes que han llorado y han deseado alejarse de todo y de todos. En el transcurso de su adolescencia uno de cada cinco adolescentes piensa que la vida no merece la pena vivirla. Estos frecuentes sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede no ser evidente para los demás. Las ingestas alimenticias excesivas, la somnolencia y las preocupaciones excesivas sobre su apariencia física pueden ser también signos de malestar o disconfort emocional. De forma más obvia, pueden aparecer fobias y ataques de pánico. Los estudios recientes han demostrado que los problemas emocionales del adolescente no suelen ser reconocidos ni siquiera por sus familiares o amigos.

Problemas sexuales

Los dramáticos cambios físicos de la adolescencia pueden llegar a ser muy preocupantes para algunos adolescentes, especialmente para aquellos que son tímidos y que no desean hacer preguntas al respecto. En el otro extremo, las preocupaciones pueden ponerse de manifiesto en forma de presunción excesiva tanto sobre su capacidad sexual como sobre sus experiencias. Más de la mitad de los adolescentes tendrán su primera experiencia sexual completa antes de los 16 años. Aquellos que comienzan tempranamente con relaciones sexuales tienen un mayor riesgo de embarazos no deseados y de problemas de salud. Los nuevos riesgos para la salud que suponen la infección por HIV y el SIDA constituyen una preocupación adicional.

Cómo Apoyar a Niños Vulnerables

Una crisis familiar, una enfermedad grave, el alejamiento temporal de la madre, el nacimiento de un hermano, etc. son situaciones que muchas veces no logran ser asimiladas por los niños y, pese al paso del tiempo, acumulan inestabilidad, irritabilidad, diversas enfermedades, problemas escolares e incluso regresiones en ciertas áreas como el control de esfínteres.

Los problemas los afectan a nivel emocional, desestabilizándolos en todos los ámbitos de la vida. Alguna situación los impacta de tal manera que “deciden” protegerse del mundo, bloqueando las vías de comunicación, lo que luego, les dificulta abrirse, sanar las heridas y recuperar la confianza. A veces el tiempo no basta y es necesario recurrir a terapia”, explica Fernando Núñez, musicoterapeuta y director del Centro Internacional Tomatis.

Con más de 50 años de experiencia y 250 establecimientos en todo el mundo, el Centro Internacional Tomatis realiza terapias dirigidas primeramente al sistema emocional de los niños, gracias a los beneficios de la música de Mozart. Sus efectos son amplios y van desde fortalecer la autoestima, mejorar la imagen personal, darles alegría, superar problemas de timidez y/o agresividad, hasta problemas escolares y la capacidad de focalizar y lograr sus objetivos.

Cuando Emilio nació era maravilloso, despierto, inteligente, encantador, teníamos una comunicación exquisita, un niño que no molestaba nada. A los cinco meses debí realizar un viaje de trabajo y pasé dos noches fuera. A la vuelta encontré a mi marido alarmado: la guagua se había despertado a las 4 de la mañana y permaneció así una hora entera hasta que volvió a dormirse: inexplicable. Ahí comenzó un largo período de insomnio que incluso tratamos con medicamentos”, cuenta Margarita.

Cuando la madre vuelve, el niño no la mira, está enojado. La madre tiene que tener un muy buen manejo para subsanarlo por sí misma”, comenta Fernando Núñez, musicoterapeuta, director del Centro Internacional Tomatis y actual estudiante de psicología en la Unversidad Uniacc

Causas Transitorias de Problemas Emocionales

Lo que más afecta a los niños es el rechazo de la madre, desde su gestación, los embarazos no deseados, las depresiones durante el embarazo, la dificultad para aceptar un hijo hombre si se quería mujer o viceversa, etc. generan problemas en el apego y causan dificultades a nivel emocional en los niños.

También las enfermedades graves en las familias, el paro, problemas económicos y en general cualquier preocupación fuerte especialmente de la madre deja su huella en los niños. No todos, pero los más susceptibles pueden volverse irritables, inseguros, agresivos, enfermizos (primero resfríos, otitis, gripes y a veces afecciones más complejas y raras) para terminar con problemas escolares, académicos e incluso motores en los juegos y deportes en algunos casos. Regresiones en el lenguaje, dificultad para tolerar la frustración, retroceso en algunas áreas incluso en el control de esfínteres.

Las hospitalizaciones prolongadas, especialmente de niños pequeños, son complicadas. En lo posible hay que evitar que pasen una noche solos. De lo contrario, dejarlo a cargo de una enfermera cariñosa y decírselo a ambos juntos.

La separación de los padres, el nacimiento de un hermano, las presiones por un alto rendimiento escolar y las situaciones de maltrato en general de los padres, nanas, en salas cunas o colegios pueden dejar una huella profunda en los niños.

El médico francés Alfred Tomatis (musicoterapia) explica que el niño utiliza su oído como mecanismo de defensa para alejar este mundo sonoro que lo agrede. De la misma manera en que se tapan los oídos para no escuchar un reto, pero a nivel interno.

Normalmente el oído tiene la capacidad de escuchar lo que quiere y no aquello que no quiere oir, de alli el refrán ” no hay peor sordo que el que no quiere oir”. . Así, además, logra focalizar su atención por sobre las diferencias de volumen entre un “ruido” y el sonido elegido. Pero el abuso de este mecanismo hace que los músculos del oído medio pierdan su tonicidad y no puedan recuperar su máximo nivel receptivo lo que incide en la capacidad de comunicar y en el desarrollo del lenguaje a nivel neurológico.

La terapia desarrollada por este otorrinolaringólogo francés, el Método Tomatis, privilegia la armonía emocional de sus pacientes, gracias a los efectos terapéuticos de la música de Mozart escuchada a través de un equipo especial. Una vez resuelto el problema emocional, se compensan las otras áreas: problemas de aprendizaje, motoras, etc.

El sistema ya cuenta con más de 50 años de experiencia y 250 establecimientos en todo el mundo, con terapias no invasivas y resultados probados científicamente. Sus efectos son amplios y van desde fortalecer la autoestima, mejorar la imagen personal, darles alegría, superar problemas de timidez y/o agresividad, hasta problemas escolares y la capacidad de lograr sus objetivos.

“Para prevenir estos problemas los padres deben preocuparse de llenar las necesidades básicas a nivel emocional a lo niños: entregarles cariño incondicional y que ellos sientan la certeza de esto. Ser capaces de empatizar con sus hijos y ponerse en su lugar en todas las situaciones. Y, crear un clima familiar que permita expresarse y vivir las emociones. Los niños necesitan aprender a manejarse con la rabia, la pena, la euforia, alegría, etc. Y eso lo logran al ver a sus padres y en la práctica. Es importante permitirles llorar, gritar, enojarse, incluso con los padres”, concluye Fernando Núñez.

Algunos factores que pueden disponer a un adolescente en riesgo de desarrollar problemas emocionales serios incluyen:

  • Crecer pobres
  • Vivir en un hogar con un solo padre
  • Ser varones
  • Crecer en un vecindario con poco apoyo social
  • Falta de supervisión adulta
  • Malas relaciones con los padres y otros adultos importantes en sus vidas
  • Autoestima deficiente
  • Asistir a escuelas de baja calidad académica
  • Haber sufrido abuso físico, abuso sexual o abandono
  • No crea que estar en “alto riesgo” necesariamente significa problemas serios para un muchacho. Algunos adolescentes con muchos factores de riesgo evitan problemas mayores. Y algunos con sólo algunos factores de riesgo en sus vidas dan un tropiezo.

Formas de evitar problemas emocionales

Lo que sí sabemos es que ciertas cosas aumentan las posibilidades de que los niños eviten caer en problemas serios. El tener padres amantes que les den buen apoyo y que les dan reglas claras a seguir y los supervisan suficientemente, son elementos claves. Además los adolescentes con un temperamento agradable, buenas destrezas sociales y un buen sentido del humor generalmente logran superar los problemas. Un niño que asiste a la escuela y vive en un vecindario con bastante apoyo social también tendrá mayor capacidad para recuperarse cuando se enfrenta a los problemas. Estos apoyos sociales pueden ser el interés de alguien que se preocupa por ellos-por ejemplo, maestros, entrenadores o vecinos.

Factores que multiplican los Problemas Emocionales

Una advertencia: Es posible que usted tenga que enfrentar más de un problema a la vez, puesto que los problemas serios tienden a agruparse: una adolescente de 12 años con un desorden alimenticio puede también estar deprimida y un adolescente de 14 años que fuma marihuana puede haber comenzado a tener relaciones sexuales.

Uso de alcohol o drogas

Puesto que la adolescencia es una etapa de emociones confusas y tensión no nos debe sorprender que éste es el momento cuando muchos adolescentes prueban por primera vez las bebidas alcohólicas, el tabaco y otras drogas.

Y los cambios emocionales repentinos y el comportamiento errático típicos de la edad pueden ofuscar las señales del abuso del alcohol o las drogas. Si su hijo demuestra los siguientes síntomas, es probable que las drogas o el alcohol sean la causa del problema.

  • Su hijo se ve aislado, deprimido, cansado y descuidado en su aseo personal.
  • Si exhibe demasiada hostilidad y falta de cooperación y nunca cumple con su hora de llegada.
  • Tiene nuevos amigos (y no quiere hablar de ellos).
  • No le quiere decir a donde va y qué va a hacer.
  • Sus calificaciones bajan.
  • Pierde interés en sus aficiones, deportes y otras actividades una vez favorecidas.
  • Sus rutinas para comer y dormir cambian; se mantiene despierto muy tarde y luego duerme durante el día.
  • Su relación con otros miembros de la familia ha empeorado y se rehúsa a discutir la escuela, las actividades, amigos y otros temas importantes.
  • Tiene problemas concentrándose y se le olvidan las cosas.
  • Trae los ojos rojos o le corre la nariz cuando no tiene un resfriado.
  • El dinero de la casa desaparece.
  • Desórdenes alimenticios

Los desórdenes alimenticios generalmente ocurren entre las adolescentes. Los desórdenes alimenticios entre los varones generalmente ocurren entre atletas, especialmente los luchadores.

Los desórdenes alimenticios más comunes son anorexia nervosa y la bulimia. La anorexia es un desorden emocional que puede comenzar con una pérdida de peso extrema y la incapacidad de subir de peso. El 90 por ciento de las personas que sufren de éste desorden son mujeres. Los estudios científicos sugieren que una de cada 250 mujeres sufre de anorexia, y sus síntomas aparecen por primera vez durante los primeros años de la adolescencia. La bulimia se caracteriza por episodios de comer en exceso y luego vomitar intencionalmente, las ayunas y el ejercicio extremo. La bulimia tiende a presentarse entre las adolescentes mayores, y muchas de ellas también han padecido de anorexia.

Varios desórdenes físicos están relacionados con los desórdenes alimenticios, tales como los problemas renales, las arritmias cardíacas, irritación y desgarramiento del esófago, mareos y desmayos, y problemas estomacales e intestinales. La mortalidad es del 5 al 15 por ciento, pero esta cifra se puede disminuir con tratamiento.

Diríjase a un experto de inmediato si su hija:

  • Baja de peso repentinamente sin razón médica;
  • Reduce la cantidad de alimentos que consume, o deja de consumir carbohidratos y grasas;
  • Hace demasiado ejercicio a pesar de sentirse débil y fatigada;
  • Le aterroriza la idea de subir de peso;
  • Deja de menstruar;
  • Se excede al consumir alimentos de alto contenido calórico; o
  • Trata de controlar su peso vomitando o utilizando laxantes y diuréticos.
  • Depresión y suicidio

Algunas señales de advertencia que indican depresión o tendencias suicidas incluyen:

  • Cambios en los hábitos de descanso (dormir demasiado o demasiado poco);
  • Cambios en el comportamiento (falta de concentración en la escuela, trabajo o en tareas rutinarias, calificaciones que empeoran);
  • Cambios en la personalidad (parecen tristes, aislados, irritados, ansiosos, cansados, indecisos o apáticos);
  • Cambios en sus hábitos alimenticios (pérdida de apetito o peso o comen demasiado);
  • Cambios físicos (falta de energía, subir o bajar de peso repentinamente, falta de interés en su apariencia);
  • Un cambio drástico o una pérdida (ya sea por causa de muerte, divorcio, separación o relación fracasada);
  • Falta de interés en los amigos, la escuela o actividades;
  • Bajo nivel de autoestima (no sienten que tienen valor alguno, sentido de culpabilidad u odio hacia sí mismos);
  • Falta de esperanza en el futuro (sienten que nada va a mejorar, que nada cambiará);
  • Preocupación con la música, arte o reflexiones personales sobre la muerte;
  • Regalan sus posesiones o de alguna otra manera “ponen sus cosas en orden”; y
  • Amenazas directas por suicidarse al decir cosas como, “¡Mejor quisiera morirme!” “Mi familia estaría mejor sin mí.” O “No tengo razón por vivir.” Estas amenazas hay que tomarlas siempre en serio.
  • Problemas de aprendizaje

Los Institutos Nacionales de Salud calculan que un 15 por ciento de la población en los Estados Unidos sufre de algún problema de aprendizaje. Los alumnos con problemas de aprendizaje sufren de un desorden neurológico que les dificulta almacenar, utilizar o producir información. Son igualmente inteligentes como cualquier otra persona y suelen destacar en el arte, la música o los deportes.

Generalmente los alumnos con problemas de aprendizaje tienen que trabajar más duro que sus compañeros para compensar por los problemas que sufren.

Busque las siguientes señales de los problemas de aprendizaje. Si su hijo exhibe uno o dos de estos síntomas, no hay por que preocuparse demasiado, pero si usted detecta varios, le sugerimos que busque ayuda:

  • Frecuentemente invierte el orden de las letras en la escritura, por ejemplo escribiendo tapa en vez de pata.
  • Se le dificulta aprender a deletrear usando estrategias como usar la información de los prefijos, sufijos o palabras raíz.
  • Evita leer en voz alta.
  • Evita escribir composiciones.
  • Tiene problemas con la escritura y trata de evitarla por completo.
  • No sabe sostener el lápiz correctamente.
  • Tiene problemas recordando ciertos datos.
  • El Trastorno de Déficit de Atención (TDA) o Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención (THDA), no es un problema de aprendizaje, aunque casi una quinta parte de los alumnos que sufren ADD también tienen problemas de aprendizaje. Estos alumnos se distraen muy fácilmente y no se pueden enfocar en su trabajo.

Si usted sospecha que su hijo adolescente tiene un problema de aprendizaje, hable con su pediatra, con los maestros de su hijo y el consejero escolar, y ellos le ayudarán a obtener una evaluación profesional. Por ley, los niños con problemas de aprendizaje tienen el derecho de seguir su propio plan de estudios conocido como un Programa de Educación Individual (IEP, siglas en inglés).

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