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Peligros en la adolescencia

Para saber más

Un tercio de las adolescentes estadounidenses entre 14 y 17 años reconoce que ha tenido alguna cita con personas que habían conocido en internet. Esa información la recoge un estudio científico que ha publicado la revista Pediatrics. El riesgo de esos encuentros es que los adolescentes no tienen más información sobre la persona con la que acuerdan la cita que la que esa misma persona les ha proporcionado, y que muchos pedófilos o delincuentes utilizan internet para localizar a sus posibles víctimas.

Esta es hoy una de las muchas actividades peligrosas que practica la adolescencia. ¿Porqué ese gusto por el riesgo?

Los neurólogos han identificado una región específica del cerebro, llamada amígdala, como la responsable de las reacciones instintivas de las personas, como el  miedo y las reacciones agresivas. Esta región se desarrolla desde la infancia. Sin embargo la región de la corteza frontal, que controla el razonamiento y nos ayuda a pensar antes de actuar, se desarrolla mas tarde, bien entrada la edad madura.

Durante la adolescencia el cerebro cambia, ver.. Los neurólogos indican que los adolescentes guían su comportamiento más por la amígdala y menos por la corteza frontal. Por ello tienden a actuar mas impulsivamente, a malinterpretar las señales sociales y emocionales, a involucrarse en accidentes y peleas y a participar en comportamientos peligrosos, ya que no piensan antes de actuar en las consecuencias de sus actos.

Estos cambios en el cerebro de los adolescentes no les hacen irresponsables de sus actos, ni implican que no saben diferenciar el bien del mal. Estos cambios son esenciales para el desarrollo armónico de sus pensamientos, acciones y comportamientos.

Pero los padres, maestros y políticos deben tenerlos en cuenta a la hora de proteger, educar y criar a los adolescentes: que su cerebro está madurando todavía.

El estudio mas completo sobre comportamiento adolescente realizado en Estados Unidos comenzó en 1995 y tuvo tres fases: una encuesta en las escuelas a unos 90.000 estudiantes; entrevistas a 20.000 de esos estudiantes con sus padres en sus casas; y la repetición de esas entrevistas un año después.

Los primeros resultados de este estudio, fueron publicados en el Journal of the American Medical Association (JAMA). El estudio pone en duda la primacía de la influencia del círculo de amigos, enfoque adoptado en muchos programas de prevención de conductas peligrosas. “Hasta ahora nos hemos centrado excesivamente en la influencia del círculo de compañeros y hemos buscado medios para afrontarla”, comenta el Dr. Blum al New York Times (11-XI-97), “y lo que nos está diciendo este estudio es que el entorno familiar es importante”. En cuanto a la influencia de la escuela para proteger a los alumnos de conductas peligrosas, no cuenta tanto el tipo de escuela (pública, privada o religiosa) como que los alumnos sientan que los profesores se preocupan por ellos y los tratan con justicia.

Los adolescentes que se sienten unidos a su familia tienen menos peligro de tener comportamientos peligrosos.

¿Cuáles son los comportamientos peligrosos mas frecuentes en la adolescencia?

  1. Adicción o consumo excesivo de: televisión, videojuegos, Internet y teléfonos móviles.
  2. Consumo de sustancias adictivas: drogas y alcohol
  3. Relaciones grupales de riesgo, juegos peligrosos, apuestas “yo mas”.
  4. Lecturas inadecuadas
  5. Exceso de velocidad (en bicicleta, en patines, en coche o esquiando.)

 ¿Cómo prevenir los comportamientos peligrosos durante la adolescencia en familia?

Está demostrado sociológicamente que la familia importa mucho a la hora de prevenir los comportamientos peligrosos durante la adolescencia, pero siempre y cuando el adolescente se “sienta unido a su familia” y no se sienta “desubicado” en casa.

Primer paso a dar: fomentar las emociones en familia. Por ejemplo: ver películas juntos y comentarlas. Ir de excursión juntos y hablar mientras se camina o se va en bicicleta o se visita el centro histórico.  Leer poesía, escuchar música, ir a conciertos en familia. Visitar museos. Desayunar, comer o cenar juntos diariamente.

Segundo paso a dar:  respetar la personalidad naciente del adolescente, su espacio propio interior y exterior. El problema para el adolescente en familia es que necesita sentirse unido a ella, y al mismo tiempo sentirse libre e independiente para crecer en auto confianza. Necesita sentir el afecto de la familia, y al mismo tiempo su respeto hacia su personalidad.

Son los padres quienes tienen que conformar esa relación diaria de “unión familiar” y respeto a cada personalidad.

Tercer paso a dar: hablar claro sobre los límites en la adolescencia, con razones y si es preciso con discusiones. El adolescente debe saber con claridad lo que debe hacer y lo que no puede hacer. Si los límites hay que marcarlos con premios y castigos, se marcan, pero no siempre es necesario.

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