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Ponerse en el lugar del otro

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Definición

Se trata de la capacidad para ponerse en el lugar de otro, la capacidad de ver el mundo con los ojos del otro. Es una habilidad que se utiliza cuando el individuo aprende el funcionamiento de las relaciones interpersonales. Para la adquisición de un correcto conocimiento interpersonal, el niño debe empezar por conocer las características de los otros. Y al contrario de lo que antes se pensaba sobre la incapacidad del niño pequeño de entender al otro debido a su egocentrismo, hoy día pensamos que el niño, en su segundo año de vida, ya da muestras de capacidad, aunque rudimentaria, para adoptar la perspectiva de los otros: es capaz de seguir la mirada de su madre y adivinar lo que atrae su atención; vuelve el cuento para que otro lo pueda observar y es capaz de comprender el sentimiento de tristeza que puede tener un amiguito cuando está llorando.

Según lo visto, una caracterización más acertada del conocimiento que tienen los niños más pequeños en la escuela (hasta los 6 años), sobre los pensamientos, sentimientos, intenciones y características de la personalidad de los otros sería la siguiente:

  • Es un conocimiento muy basado aún en características externas y aparentes.
  • Sus inferencias acerca de los sentimientos, pensamientos, intenciones o rasgos personales de otros tienen aún un carácter global, poco preciso y poco afinado.
  • Cuanto más familiares son las situaciones en las que se encuentran, más sencillo les resulta inferir las características de otros y adaptar a ellas su comportamiento.
  • En sus concepciones de otros coexisten características a menudo irreconciliables y a las que no intentan buscar explicación.
  • Cuando su propio punto de vista está implicado en una situación social, en ocasiones van a tener dificultades para diferenciarlo del de otros, dando muestras de una cierta indiferenciación o egocentrismo.

Por otro lado el niño de 6 a 12 años ya adquiere un conocimiento de las características de los otros basado en las siguientes ideas:

  • El niño es progresivamente consciente de que los demás también les pueden conocer a ellos de igual manera.
  • Puede ver la realidad que le rodea desde el punto de vista de una tercera persona y comprende que ésta puede tener un enfoque distinto del problema al no hallarse implicada.
  • Son capaces de distinguir las perspectivas claramente y tomarlas en consideración, primero de modo secuencial y después simultáneamente.
  • Los niños además de saber tomar en consideración el estado, situación o características de las personas conocidas, son capaces de ponerse en el lugar de grupos amplios (entienden, cuando ven las noticias, los sentimientos de las personas que han sufrido una catástrofe).
  • De poder realizar inferencias globales de las características o estados de otras personas, pasan a poder realizar inferencias progresivamente más afinadas y complejas de dichas características.
  • Son capaces de desarrollar habilidades sociales con mayor independencia de la situación que en edades anteriores.
  • Poseen una concepción más integrada de las características de los otros: son capaces de describir a un amigo de una forma más profunda y real.

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