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Trastorno límite de personalidad

Para saber más

Trastorno límite  de personalidad es un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social de los individuos.

En el Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV) se definen los trastornos de la personalidad como comportamientos o rasgos de carácter que causan un deterioro significativo en el funcionamiento social o laboral del paciente y su aflicción subjetiva. Estos rasgos no están limitados a un episodio de la enfermedad, deben ser característicos del funcionamiento reciente y a largo plazo de la persona, generalmente desde que es adolescente o adulto joven.

Las características de estos pacientes los llevan a tener problemas en el trato con otras personas, como también dificultades en varios aspectos de la vida. Estos individuos tienden a ser solitarios, aislados, ansiosos o dependientes. Tienden a desarrollar dificultades interpersonales y a experimentar sentimientos de infelicidad.

Lo que une a todos estos pacientes, a pesar de sus diferencias de carácter, es en la forma en que el desorden causa serios problemas en su ajuste social y laboral.

Muchos pacientes con desorden de personalidad tienden a no darse cuenta de sus rasgos son mal adaptativos y a no preocuparse por ellos (egosintonía). Otros reconocen su problema de personalidad, pero sienten que no pueden hacer por superarlos.

Las personas que tienen un trastorno de la personalidad exhiben comportamientos de pensamiento y de reacción más rígidos y señales de inadaptación que suelen perturbar su vida personal, profesional y social.

¿Cuáles son los tipos más frecuentes de trastornos de la personalidad?

En general, los trastornos de la personalidad se clasifican en tres subtipos (o grupos) e incluyen los siguientes:

Ejemplos de trastornos de la personalidad extraña/excéntrica (Grupo A):

Estos trastornos se caracterizan por un patrón de cognición identificable (por ejemplo la sospecha), por un patrón de expresión (por ejemplo un lenguaje extraño) y por relación con los demás a anormal (por ejemplo necesidad de aislamiento).

Trastorno de la personalidad paranoica

Las personas que tienen este trastorno suelen ser frías, distantes e incapaces de generar vínculos interpersonales estrechos. A menudo son demasiado desconfiadas de su entorno, pero injustificadamente, generalmente no pueden apreciar su propia función en las situaciones de conflicto y suelen proyectar sus sentimientos de paranoia en forma de enojo hacia los demás.

Trastorno de la personalidad esquizoide

Las personas que tienen este trastorno suelen ser frías, distantes, introvertidas y tener un gran temor a la intimidad y los vínculos estrechos. Las personas que tienen personalidad esquizoide permanecen tan absortas en sus propios pensamientos y fantasías que se autoexcluyen de los vínculos con la realidad y otras personas.

Trastorno de la personalidad esquizotípica

Similar al trastorno de la personalidad esquizoide; las personas que tienen este trastorno suelen ser frías, distantes, introvertidas y tener un gran temor a la intimidad y los vínculos estrechos. Sin embargo, las personas que tienen personalidad esquizotípica también presentan trastornos del pensamiento, de la percepción y habilidades ineficaces de comunicación. Muchos síntomas del trastorno de la personalidad esquizotípica se parecen a los de la esquizofrenia, pero son más leves y menos intrusivos.

Ejemplos de trastornos de la personalidad dramática/errática (Grupo B):

Estos trastornos se caracterizan por un patrón de comportamiento de violación de las normas sociales (por ejemplo comportamiento criminal), por un comportamiento impulsivo, por una emotividad excesiva y por afanes de grandiosidad. Este trastorno presenta con frecuencia una teatralidad con exteriorización de sus rasgos, llevando a rabietas, comportamiento auto-abusivo y arranques de violencia.

Trastorno de personalidad limítrofe

Las personas que tienen este trastorno presentan inestabilidad en la percepción de sí mismas y tienen dificultad para mantener relaciones estables. Los estados de ánimo también pueden ser inconstantes, pero jamás neutros, y su sentido de la realidad siempre se percibe en “blanco y negro”. Las personas que tienen personalidad limítrofe a menudo creen que los cuidados que recibieron durante la infancia fueron insuficientes y, por consiguiente, buscan incesantemente más atención de los demás en su etapa adulta. 

Esto lo pueden lograr manipulando a los demás, lo cual a menudo los deja sintiéndose vacíos, enojados y abandonados, sensación que puede llevarlos a un comportamiento desesperado e impulsivo. 

Trastorno de la personalidad antisocial

Las personas que tienen este trastorno típicamente no tienen en cuenta los sentimientos, propiedad, autoridad y respeto hacia los demás en busca del propio beneficio. Esto puede incluir acciones violentas o agresivas que afectan o implican a otros individuos, sin un sentimiento de remordimiento ni culpabilidad por sus actos destructores.

Trastorno de la personalidad narcisista

Las personas que tienen este trastorno presentan sentimientos excesivamente exagerados de autovaloración, grandiosidad y superioridad en relación con los demás. Las personas que tienen personalidad narcisista suelen explotar a las personas que no los admiran y son demasiado sensibles a las críticas, juicios de valor y fracasos.

Trastorno de la personalidad histriónica

Las personas que tienen este trastorno están demasiado preocupadas por su aspecto, constantemente buscan atención y a menudo se comportan dramáticamente en situaciones que no justifican ese tipo de reacción. Las expresiones emocionales de las personas que tienen personalidad histriónica suelen ser consideradas superficiales y exageradas.

 Ejemplos de trastornos de la personalidad ansiosa/temerosa (Grupo C):

Estos trastornos se caracterizan por un patrón de profundos temores anormales, incluyendo las relaciones sociales, la separación y la necesidad de control. Los pacientes de los clusters A y C, a diferencia de los del cluster B, tienden a tener trastornos que están dirigidos hacia el interior del paciente.

Trastorno de la personalidad dependiente

Las personas que tienen este trastorno dependen excesivamente de los demás para su validación y para la satisfacción de sus necesidades básicas. Además de no ser capaces de cuidar de sí mismas correctamente, a las personas que tienen personalidad dependiente les falta confianza en sí mismos y seguridad, y tienen dificultad para tomar decisiones.

Trastorno de la personalidad de evitación

Las personas que tienen este trastorno son hipersensibles ante el rechazo y, por lo tanto, evitan las situaciones que pueden generarles conflicto. Esta reacción es impulsada por el temor; sin embargo, las personas que tienen personalidad de evitación se sienten perturbadas por su propio aislamiento social, su retraimiento y su incapacidad de mantener vínculos interpersonales estrechos.

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva

Las personas que tienen este trastorno se muestran inflexibles ante el cambio y se molestan si la rutina se ve alterada debido a su obsesión por el orden. Por consiguiente, son ansiosas y tienen dificultad para completar las tareas y tomar decisiones. Las personas que tienen personalidad obsesivo-compulsiva suelen sentirse incómodas en situaciones que están fuera de su control y como consecuencia de ello tienen dificultad para mantener relaciones interpersonales positivas y sanas.

Diagnostico

El DSM-IV enumera los criterios diagnósticos generales que debe cumplir un trastorno de la personalidad, además de los criterios específicos para cada trastorno de la personalidad en particular:

  • Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Este patrón se manifiesta en dos (o más) de las áreas siguientes:
    • Cognición ( formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos).
    • Afectividad ( la gama, intensidad, labilidad y adecuación de la respuesta emocional)
    • Actividad interpersonal.
    • Control de los impulsos.
  • Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.
  • Este patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  • El patrón es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta.
  • El patrón persistente no es atribuible a una manifestación o a una consecuencia de otro trastorno mental.
  • El patrón persistente no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (una droga, un medicamento) ni a un accidente( traumatismo craneal) ni a una enfermedad médica.

 Tratamiento

Medicamentos (aunque se puede abusar de ellos y su eficacia es limitada).

Tratamiento psicológico (que incluya la participación de la familia).

El médico tendrá en cuenta:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • El tipo y severidad de los síntomas.
  • El grado de avance de está enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

 Los trastornos de la personalidad suelen requerir atención a largo plazo para modificar los patrones de comportamiento y de pensamiento inadecuados.

Características del Trastorno de Personalidad

Es un modo patológico de ser y comportarse que:

  • Es omnipresente: se pone de manifiesto en la mayor parte de las situaciones y contextos, y abarca un amplio rango de comportamientos, sentimientos y experiencias.
  • No es producto de una situación o acontecimiento vital concreto, sino que abarca la mayor parte del ciclo vital del individuo.
  • Es inflexible, rígido.
  • Dificulta la adquisición de nuevas habilidades y comportamientos, especialmente en el ámbito de las relaciones sociales: perjudica el desarrollo del individuo.
  • Hace al individuo frágil y vulnerable antes situaciones nuevas que requieren cambios.
  • No se ajusta a lo que cabría esperar para ese individuo, teniendo en cuenta su contexto sociocultural.
  • Produce malestar y sufrimiento al individuo o a quienes le rodean: provoca interferencias en diversos ámbitos (social, familiar, laboral, etc.)
  • El malestar es más bien consecuencia de la no aceptación por parte de los demás del modo de ser del individuo más que una característica intrínseca del trastorno: en general suelen ser egosintónicos ( siempre están de acuerdo con el Yo).
  • Por esto la conciencia de enfermedad o anomalía es escasa o inexistente.

 Características de una personalidad sana:

  •  Es adaptativa.
  • Es flexible.
  • Tiene un funcionamiento autónomo y competente en diferentes áreas de la vida.
  • Tiene habilidad para establecer relaciones interpersonales satisfactorias.
  • Es capaz de conseguir metas propias, con el consiguiente sentimiento de satisfacción subjetiva.

Enlaces

 Bibliografía

  • Trastornos de Personalidad en niños y adolescentes
    PAULINA KERNBERG; ALAN S. WEINER; KAREN K. BARDENSTEIN , MANUAL MODERNO, 2001
    ISBN 9789684269521

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