Una señora mayor nos escribe no preocupada por sus hijos, sino por ella misma: por la edad
Sonría. Está viva. Y en el buen camino.
No tiene el electrocardiograma plano, gracias a Dios. Su corazón funciona: le sorprende y le duele que no sea más intensa su vida sentimental. Y esto es un buen síntoma, quiere decir que su corazón funciona bien. Está vivo y palpitante y expectante de una vida mejor que es como debemos vivir: deseando vivir mejor, con más intensidad. ¿Cómo se logra? Trabajando.
Poniéndose manos a la obra. Cambiando las rutinas, instalando imaginación y deseo en su diario vivir juntos. No se queje.
Cambie. El amor se amasa como el pan, con pocos ingredientes, mucho esfuerzo, buena levadura y un rato de cocción en el horno. ¿Cuales son los ingredientes del amor? Comprensión, amistad y admiración. La levadura es la vida espiritual: oración, poesía, música, paseos juntos.
Recuerde que el futuro está en nuestras manos, depende de lo que hagamos hoy. Hoy empieza el resto de su vida. Hoy tiene que poner la primera piedra de su nuevo edificio sentimental. Recuerde que las oportunidades no son producto de la casualidad; son resultado del trabajo. Esta carta es respuesta a una suya, previa.
Comience hoy dando una sorpresa a su marido: algo de lo que más le guste. Y diciendo al tiempo una frase grata: me he acordado que esto te gusta…Dar primero, es poner una primera piedra al nuevo edificio sentimental. Haga planes con ilusión, con imaginación. Y persistencia. Cualquier edificio se compone de muchas piedras y muchos planes.
¿Y tú que opinas?