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¿Qué influye en los problemas entre padres e hijos?

  1. La personalidad de los padres o del hijo (dura y poco comprensiva).
    Ponerse en su lugar. No pueden haber pasado tantos años…desde que Ud era un adolescente como su hijo. Tiene que acordarse de “aquel entonces”. Y la vida actual es otra, pero sus sentimientos de entonces, son parecidos a los de su hijo adolescente.
  2. Inconsistencia en las exigencias.
    Procure dejar muy claro cuales son las normas de obligado cumplimiento. Y sea consistente en su aplicación. Si una acción está mal, esta mal. Si hay que castigar con no salir, se castiga con no salir…pero no cambie de castigo, no haga transacciones, no conmute. So pena de que en el futuro se repita la mala conducta en la esperanza por parte del joven de una nueva negociación. Sea comprensivo en la voz, en el tono, en las demostraciones de cariño. Pero no ceda. Todo lo mas, acorte el tiempo de castigo.
  3. Discrepancia de los padres en cuestiones importantes.
    En las normas, en los castigos y por supuesto en los premios de los adolescentes el padre y la madre tienen que previamente ponerse de acuerdo. Nada puede producir mas problemas en la conducta de los adolescentes que comenzar discutiendo con un “pues papá me dijo que si podía”…
  4. Inexistencia de normas y roles claros.
    Ya hemos comentado la necesidad de que quede muy claro en la mentalidad de los adolescentes lo que NO se puede hacer. Es decir las normas prohibitivas. Pero también es aconsejable que los adolescentes conozcan bien lo que a sus padres les gustaría fuese su conducta, es decir las cosas que en positivo “ SI deberían hacer”, ya sea en la casa (poner la mesa, sacar la basura, pasear al perro, comprar el pan..), como en la escuela (estudiar, participar en los equipos de deportes, hacer teatro…) o en la comunidad (vincularse a un club, participar como voluntario social..).
  5. Ausencia de un desahogo para expresar los sentimientos.
    En la adolescencia los sentimientos surgen a borbotones, se desencadenan con frecuencia y es difícil controlarlos. Por esto es recomendable establecer de común acuerdo una especie de cauce para desaguar los sentimientos. En ocasiones puede ser una carta. Otras veces una conversación al aire libre. Para algunas familias la música sirve de remanso.
  6. Una crisis de la pareja que afecta a los hijos.
    Si la pareja está a punto de separarse o atravesando una crisis de entendimiento o una situación económica grave, o un estrés laboral, lo indicado es hablar con los hijos adolescentes del problema añadido. Los hijos entienden mucho y bien cuando se les hace partícipes del problema.
  7. Se acumulan, sin resolver, tensiones familiares.
    Si existen problemas añadidos de tipo habitacional, muchos hijos en muy poco espacio, o muchos con diversos grado de parentesco; los problemas entre hijos adolescentes y padres, no hace sino agravarse. La única recomendación posible es buscar “espacio añadido”, bien sea en parques públicos, o en centros socio/culturales de uso público.

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