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Mentiras

Para saber más

Definición

Mentir es una acción voluntaria para ocultar la verdad.

Los niños mienten por varias razones, y en muchos casos es una parte normal de su desarrollo. Todos los niños mienten alguna que otra vez. Esta conducta sin embargo, puede ser muy desagradable para los padres. Muchos padres se preguntan lo que pueden hacer cuando sus niños mienten.

La manera en que los padres manejan esta situación depende a menudo en la edad del niño, la situación específica, y las reglas que la familia ha establecido con respecto a las mentiras. A continuación hay información que ayudará a los padres a determinar cuando el mentir debe o nó ser castigado, y como debería ser manejado.

Pocas cosas hay que más fastidien a todos en general que sentirse engañado.

¿Por qué tanta mentira?

El hábito se mentir se puede transformar en un trastorno de la personalidad en el niño que podríamos llamar ‘seudologia fantástica’ que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia propia para causar una impresión de admiración en los espectadores.

Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor ; y por otro lado, muestra la profunda duda de no ser dignos de ese amor.

El chico mentiroso toma el atajo de robar atención y aprecio por la vía del engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su propio mérito, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.

Clases de mentira

Por su intencionalidad, hay dos tipos distintos de mentira: la mentira de cobardía y la mentira de vanidad.

  1. Mentira de cobardía: Se trata de una mentira que huye de dar la cara. Es la típica mentira a los padres para evitar un castigo, o la mentira a una amigo para tapar un error y evitar pedir disculpas. Pero como este mundo es un pañuelo, la mentira se acaba descubriendo. Entonces ocurre lo que tú mismo decías en tu pregunta, resulta que el “teórico remedio” resulta más dañino que la enfermedad misma. En realidad, la psicología del que miente por cobardía, es la propia de aquel que no afronta el futuro, sino que se limita a salir del paso. Su dinámica es la de poner parches y parches (cada uno pretende tapar al anterior), cuando el único remedio posible sería el de cambiar de rueda.
  2. Mentira de vanidad: Se trata de una mentira con la que uno quiere aparentar ante los demás lo que no es. Uno “se ve mal” ante los demás porque no consigue los éxitos que ellos tienen, o por lo que fuere. Entonces viene una mentira de exageración, para darse una cierta importancia o, simplemente, por ser el centro de atención. Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un joven puede presumir de haber realizado más proezas sexuales de las habidas ante un grupo de hombres que se retan en su capacidad viril, o una madre puede hacer que su hijo mejore las notas y apruebe cursos con fin de que aparezca como una madre exitosa con un hijo bien educado.

Remedios

Contra el mentiroso cobarde: A una persona así hay que ayudarla haciéndole entender que “vale más ponerse una vez rojo que veinte veces amarillo”, y haciéndole ver que la mentira conlleva desconfianza. Solo hay una forma de remover la pesada losa de la desconfianza -creada por efecto de mentiras-; la verdad valiente, constante y humilde.

El remedio contra el mentiroso vanidoso no es otro que el de la aceptación propia. Tenemos muchas cosas para dar gracias a Dios, pero tal vez nos estamos inventando una serie de cosas que son las estimadas por el mundo que nos rodea. Si nuestro público fuese “la mirada de Dios” y no el “aplauso de los hombres” no tendríamos estos problemas.

Si las actitudes de fondo que motivan la mentira -cobardía y vanidad- no son afrontadas y corregidas convenientemente, la mentira se puede llegar a transformar en un hábito. Hay personas que han llegado a adquirir un hábito tan arraigado que llegan a mentir de una forma mecánica y casi inconsciente. Otros bautizan su cobardía con el sobrenombre de “piadosa”, y afirman decir sólo mentiras piadosas.

Cómo Notar Cuando Los Niños Mienten

A menudo es muy difícil para los padres saber si los niños están diciendo la verdad o nó. Existen sin embargo, muchas indicaciones a las cuales los padres pueden poner atención para darse cuenta si sus hijos dicen o no la verdad.

  • Expresiones faciales – Cuando los niños dicen la verdad, generalmente están relajados, y sus expresiones faciales lo demuestran. Los niños que no dicen la verdad, pueden parecer ansiosos, y sus expresiones faciales pueden demostrar esta ansiedad.
  • Claridad en sus palabras – Los padres deben escuchar cuidadosamente a lo que sus hijos les dicen. ¿Existen contradicciones en lo que los niños dicen? ¿Tienen sentido sus palabras? ¿Es creible lo que ellos dicen?
  • Espotaneidad – Si los niños dicen la verdad, usualmente sus palabras no suenan ensayadas. Si lo que dicen suena ensayado, los padres pueden hacer preguntas para ver como reaccionan los niños al contestarlas.

Lo Que Pueden Hacer Los Padres Sobre Las Mentiras

  • Explique/discuta porqué es importante decir la vedad. Los padres deberían enseñar a sus hijos los beneficios de decir la verdad cuando los niños son aún pequeños. Deben también tener cuidado de utilizar un lenguaje apropiado a la edad del niño. Los padres deben hacerles saber a sus hijos que al decir la verdad se ganan la confianza de otra gente. También deberían hacerles saber a sus hijos que decir mentiras no es honesto, y que existen a menudo consecuencias negativas por mentir. Los padres pueden discutir los ejemplos de honestidad y deshonestidad cuando miran en la televisión, leén en los libros, etc. Los padres pueden también ayudar a prevenir las mentiras en sus hijos comunicandose efectivamente con ellos. Esto también debe dar comienzo a temprana edad. Niños que tienen una relación honesta con sus padres estarán menos inclinados a mentir.
  • Ejemplifique la honestidad. Los niños aprenden observando a sus padres. Los padres que mienten a sus hijos y mienten en presencia de ellos, le enseñan a sus hijos que mentir es una conducta aceptable. Los padres deben tratar de poner un buen ejemplo para sus hijos comportandose honestamente.
  • Elogie la honestidad. Los padres deben hacer todos los esfuerzos para elogiar a sus hijos cuando son honestos. Los elogios pueden hacer que este tipo de comportamiento se repita.
  • Castigos por mentir – Los padres deben poner ciertas reglas acerca de las mentiras, y castigos indicados cuando los niños no dicen la verdad. Estas reglas deben discutirse con los niños antes de establecerlas. Es una buena idea que los padres separen el castigo por mentir y por portarse mal. El castigo debe ser menor cuando los niños se portan mal pero son honestos al respecto, que cuando se portan mal y mienten sobre ello. Los padres deben asegurarse de que hay recompensa por ser honesto. Por ejemplo, cuando los niños son honestos acerca de sus travesuras, los padres podrían elogiarlos por su honestidad y luego administrar el catigo por la travesura. Cuando los niños son deshonestos acerca de sus travesuras, los padres deben administrar un castigo por la deshonestidad y otro por la mala conducta. Sin embargo los padres deben tener cuidado de no castigar muy seguido ni muy severamente, o sus hijos podrían seguir mintiendo para protegerse del castigo.
  • Sea consistente en el tratamiento de las mentiras. Los padres deben establecer las reglas acerca de mentir y procurar siempre cumplirlas. Los niños pueden ser castigados cada vez que mienten.
  • Asegúrese de que los niños no se benefician por mentir. Los padres deben tener cuidado de que los niños no se beneficien por mentir. Si, por ejemplo, un niño miente para conseguir algo que el quiere, los padres deben asegurarse de el o ella no lo obtenga.
  • No avergüence a los niños por mentir. Los padres deben tratar de no causar que sus hijos sientan culpables por mentir. Los padres pueden hacer saber a sus hijos que sus acciones los decepcionan, pero deben tratar de no proyectar la idea de que sus niños son malos porque mienten. En lugar de esto, los padres deben asegurarse de que sus hijos sepan que están siendo castigados por su conducta, y no por quienes son.
  • No ponga trampas a sus hijos. Los padres que están seguros de que sus hijos han hecho alguna travesura, no deben de tratar de forzarlos a mentir al preguntarles si hicieron la travesura o no.
  • Muchos niños dirán mentiras solo para protegerse cuando se sienten acorralados. En lugar de esto, los padres deben tratar la situacion de manera casual. Los padres deben de explicar a sus hijos exáctamente lo que hicieron mal y porqué, y luego administrar el castigo. Así mismo, no es buena idea demandar confesiones de sus hijos o castigarlos por cosas de las cuales los padres no están completamente seguros que sus hijos hicieron.
  • Trate de entender porqué los niños mienten, luego busque soluciones. Los padres deben poner mucha atención a las mentiras que sus hijos dicen. También deben tratar de averiguar si existen similaridades en la manera en que los niños mienten. Si los padres encuentran razones específicas por las cuales los niños mienten, entonces pueden buscar las soluciones correspondientes. Por ejemplo, cuando los niños mienten para sentirse bién de ellos mismos, los padres deben establecer una estrategia para mejorar el amor propio de los niños, y de esa manera evitar que ellos mientan para sentirse bién de ellos mismos.
  • Busque ayuda profesional si las mentiras persisten. Los niños que mienten de manera frecuente pueden tener problemas básicos de comportamiento. En estos casos, los padres deben de buscar ayuda profesional.

Problemas psicológicos del niño mentiroso

El problema del pseudólogo es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje: esforzarse mucho, como si uno fuera esa persona inventada, hasta el punto de confundirse y olvidarse quien es realmente.

El personaje suplanta al yo, con lo que su personalidad se instala en una base inautentica muy peligrosa, porque los halagos, impresiones y valoraciones que arranque a los demás con sus tretas, en realidad nunca los podrá saborear, porque sabe que no están dirigidos al Yo autentico, sino al falso, con lo cual no logra sentir lo que le gustaría sentir: sus dobles vínculos impiden que los placeres le lleguen.

Como la sed de mérito nunca se sacia por este procedimiento cada vez está el niño más descarriado e insatisfecho y solo encuentra motivos para curarse con la medicina que le agrava.

Lo que debe plantearse al niño mentiroso es la razón de su misterioso desánimo, la progresiva languidez que el mentir le produce, la propia desconfianza -muy difícil de superar- que siente frente a los demás.

La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia. Reconociendo su necesidad de brillo y atracción dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia) y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).

Jugar limpio, ser nosostros mismos, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres. Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se puede intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo, sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

Actitudes que delatan al mentiroso

La persona mentirosa también se delata por múltiples pistas:

  • como un cambio en la expresión facial,
  • movimiento del cuerpo,
  • inflexión de la voz,
  • tragar saliva,
  • cambio en el ritmo respiratorio, excesivamente profundo o superficial,
  • largas pausas entre las palabras,
  • un desliz verbal,
  • una expresión facial o un ademán que no corresponde.

Mentira y personalidad

El niño es mentiroso en la misma medida en que sus fantasías las transforman para confundirlas con realidades.

El adolescente es mentiroso en la medida en que su encuentro con el mundo real, cause frustraciones. El joven es mentiroso, en tanto y en cuanto no se sienta capaz de confrontar las verdades que le resultan adversas.

El adulto es mentiroso cuando no ha logrado superar los obstáculos que le ha puesto la vida y por lo tanto para sentirse el triunfador que nunca ha sido, engaña.

El anciano es mentiroso cuando no se perdona los errores que ha cometido en su vida.

Para afrontar la verdad es preciso

  • Que el niño aprenda a diferenciar el mundo real de sus fantasías,
  • Que el joven sepa afrontar sus diferencias con los demás
  • Que el adulto aprecie el esfuerzo mas que el logro
  • Que el anciano acepte el fracaso

La mentira puede hacer daño a quien la recibe, pero a quien más perjudica es al mentiroso, pues se convierte en una persona poco seria, digna de poca confianza y sin ninguna credibilidad. Recordemos aquel famoso refrán que dice “en la persona mentirosa, la verdad se vuelve dudosa”.

Cuando la mentira se convierte en un transtorno

La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de alguna acción. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicológicamente denominado Trastorno En El Control De Impulsos.

Desde que nacemos y comienzan nuestras relaciones interpersonales, somos conscientes de la repercusión de nuestras conductas y así:

Si un niño hace una conducta “buena” lo pone de relieve para que los demás de una forma u otra se lo reconozcan. Ejemplo, cuando un niño hace un dibujo lo muestra a todo el mundo con el objeto de que le aplaudan. El refuerzo que le dan los demás, le sirve para elevar su autoestima y para volver a repetir esa conducta.

Si un niño realiza una acción “mala” tal como pegar a un hermano, intentará ocultarlo o esconderse y por el contrario si es pillado in fraganti, mentirá para evitar represalias.

Sólo existen dos formas de abordar los comportamientos que hacemos:

  1. Afrontándolos, tanto si se prevé agradable el desenlace como desagradable. Ejemplo, reconocer que hemos cometido un error en una suma después de decirle al cajero de un supermercado que se ha equivocado. Dar la cara supone generalmente la mejor opción, ya que aún suponiendo que nos vayan a castigar, demostramos que somos responsables de nuestros actos y por tanto los demás nos toman en serio.
  2. Huyendo de dicho acontecimiento. Siempre cuado huimos de nuestros actos, estos nos persiguen de uno u otro modo. Por ejemplo, tiramos una estantería llena de productos en un supermercado y nos hacemos los despistados, como si hubiera sido otro.

Causas de la mentira en el niño

  • Determinados niños , en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidades mintiendo. Si esta acción la realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito, apareciendo de este modo El Trastorno En El Control De Impulsos, donde la mentira acaba dominando al individuo.
  • Se siente de alguna forma más listo que los demás.
  • El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de un súbito aumento de adrenalina.
  • Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado.

Ejemplos de trastornos psicológicos asociados a la mentira

  • Juego patológico: El mejor ejemplo es el mentir para seguir usando la videoconsola
  • Cleptomanía: Es el desequilibrio que consiste en la tendencia a robar objetos que no son necesarios ni para el uso personal ni por la situación económica del sujeto.
  • Trastornos facticios: Se denomina técnicamente así a la simulación que algunas niños hacen de diversas enfermedades con el objeto de obtener beneficios secundarios como no ir al colegio.

Citas sobre la mentira

  • “¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.”
    Antonio Machado
  • “Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas.”
    Mark Twain
  • “Las mentiras son como las arrugas, poco a poco van saliendo.”
    Alin Segovia
  • “La mentira, es decir, el relato de las bellas cosas falsas, constituye el fin mismo del arte.”
    Oscar Wilde
  • “La mentira es un triste sustituto de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora.”
    Elbert Hubbard
  • “La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.”
    Friedrich Nietzsche
  • “Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más tiempo se le hace rodar, más grande se vuelve.”
    Martín Lutero

Bibliografía

  • La psicología de la mentira
    Jose Maria Martinez Selva, Paidos Iberica, 2005
    ISBN 9788449317354
  • Las Mentiras
    Danielle Dalloz, Eiunsa. Ediciones Internacionales Universitarias, S.A., 2004
    ISBN 9788484691051
  • ¡No He Dicho Ninguna Mentira!: Como Tratar La Mentira Y La Verdad
    Heike Baum, Oniro, 2003
    ISBN 9788497540667

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