septiembre 25, 2020. Sin comentarios
Un padre nos escribe desesperado porque su hijo de 15 años no se separa de la pantalla ni de día ni de noche. Se olvida hasta de comer. Sólo piensa, sólo habla y sólo hace jugar con los video juegos.
Si miras nuestra
página web https://fundacionbelen.org/hijos/adiccion-tecnologia/
(esta página que ha tenido un 1.500% de incremento de visitas en el último
año), verás que ya hasta la asociación de Pediatras Madrileños está preocupada
por el tema de la adicción a las tecnologías.
Causas hay muchas. Según el doctor San
Sebastián “el origen de estas nuevas adicciones podría residir, entre otras
causas, en las dejaciones de las responsabilidades familiares ya que si las
familias tuvieran la función contenedora que han de tener esto no ocurriría y
la oferta de nuevas tecnologías no sobrepasaría a la que ha de ofrecer la
familia”.
Pero según Adrián Pérez, un bloguero famoso, nos sugiere: “Creo que aquí se olvida un punto fundamental: la causa no es que las familias no toman responsabilidad controlando el tiempo que sus hijos pasan con la tecnología. La causa es que los niños se encuentran en un mundo que no les respeta, que no les tiene en cuenta, que les obliga a hacer cosas que no quieren hacer. Todo esto les lleva a buscar una vida mejor, una vida virtual, de la que se sientan dueños, en la que sí tienen algo que decir.”
El Dr. de la
Gándara, se ha dedicado a investigar el cerebro humano para buscar un origen
biológico que condicione dichas adicciones. Tal y como apunta, “para hacer
ciencia de todo esto hay que conocer el cerebro humano y ahora estamos
estudiando modelos en los que observamos cómo los jóvenes se hacen adictos a
una tecnología o a un comportamiento porque, al final, esto se convierte en
algo biológico y que está relacionado con varios elementos: la dopamina (que
está relacionada con los circuitos de recompensa), la noradrenalina
(relacionada con la excitación) y las endorfinas (también conocidas como
hormonas de la felicidad)”.
Desde la Fundación
Belén y basándonos en nuestra experiencia de 24 años al servicio de las
familias, proponemos a los padres un conjunto de varios recursos para realizar
al mismo tiempo.
Primero: iniciar una nueva fórmula de
comunicación gestual afectiva.
Empezar la primera
semana dándole al adolescente diariamente un abrazo sorpresivo por la espalda
en silencio, cuando no se lo espere, rápido e intenso.
La segunda semana
dos abrazos, mañana y tarde.
La tercera semana
decirle al tiempo una frase cariñosa: «cuanto te quiero¡», «que
bien te sienta esta camiseta», «que alegría verte¡¡¡»…
La cuarta semana
pedirle además su parecer al tiempo del abrazo: ¿qué te apetece cenar hoy?
¿quieres que veamos juntos el partido?
Es muy importante
que tu hijo perciba todo lo mucho que le quieres y lo mucho que te importan sus
acciones, ideas y opiniones. Tu hijo necesita toda vuestra admiración para
crecer en su autoestima. Y necesita también divertirse en familia, jugar juntos
al balón, hacer excursiones juntos en bicicleta, cenar a diario en familia con
la televisión apagada. Necesita divertirse contigo para poder salir del
aislamiento artificial y de la rebeldía en que le ha envuelto la tecnología.
Decían los clásicos
griegos: «quiéreme cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo
necesito» y la moderna psicología abunda en esta idea: el amor todo lo
cura, el amor es la mejor medicina familiar.
Segundo recurso: ver juntos, tu con tu hijo,
películas de valores. Intensas, motivadoras, positivas. Te recomiendo un sitio que
tiene un pediatra:
https://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2017/02/la-adolescencia-en-el-septimo-arte.html
Tercer recurso: que tu hijo adolescente reconozca
su adicción y acuda a la terapia que aplica -por ejemplo- la asociación
“Jugadores anónimos” www.jugadoresanonimos.org/
Si nos escribe la ciudad y estado donde residen, te podemos indicar asociaciones.